Redacción Animal Político · 17 de agosto de 2023
El uso de hongos con propiedades psicoactivas es milenario y ha sido evidente su relación con diversas culturas alrededor del mundo. En México existe registro de su uso por las civilizaciones Mexica, Olmeca, Zapoteca y Maya, por mencionar algunos ejemplos. También se han encontrado más de 200 piezas talladas con forma de hongos, desde la parte sur de México hasta la costa pacífica del Salvador (400 a.C-200 d.C).
Algunos textos del siglo XVI mencionan que en 1579 Gaspar de Covarrubias, alcalde mayor de las minas de Temazcaltepec y corregidor de Tuzantla, redactó que el uso de hongos era parte de un tributo que pagaban los matlatzincas al señor de México, y que los de tipo alucinógeno eran consumidos durante la fiesta intzachohui (del otomí chohui, hongo).
En otro texto del mismo siglo, pero de 1598, Fernando Alvarado Tezozómoc comenta en su Crónica Mexicana que “los mexicas, después de las grandes ceremonias, les daban a comer a los extranjeros hongos silvestres con el fin de que se emborracharan y empezaran a bailar”. Es evidente que el uso no estaba reservado sólo para fines religiosos o medicinales, sino que tenía cierto vínculo con la festividad o la celebración.
A mediados del siglo pasado, se dio a conocer a nivel internacional el trabajo realizado por María Sabina, originaria de una comunidad mazateca llamada Huautla de Jiménez, en el estado de Oaxaca. Fue reconocida y visitada por personas de todo el mundo con la intención de experimentar y tener el acercamiento con lo que Sabina llamaba los niños santos (hongos con propiedades psicoactivas). No sólo fue reconocida por sus capacidades de sanación a partir del uso de hongos psicoactivos, sino también por sus cantos y poemas.
La ingesta de hongos con propiedades psicodélicas ha ganado reconocimiento en algunos países donde se ha regulado su uso, debido a los interesantes efectos en el sistema nervioso central y su potencial como herramienta terapéutica. En México sigue siendo ilegal su uso para cualquier finalidad, pero a pesar de eso, existe una gran oferta (en muchas ciudades) de retiros, veladas, sesiones y demás prácticas que se dicen relacionar con la sanación emocional y espiritual a partir de su ingesta, pero el simple consumo no es garantía para lograr efectos positivos.
También es común adquirir o recolectar hongos silvestres en algunas regiones del país como Veracruz, Michoacán y Guadalajara, especies llamadas San Isidro y Pajaritos (psilocybe cubensis y psilocybe mexicana); también en Oaxaca, Chiapas o Toluca es posible encontrar hongos llamados Derrumbes (psilocybe derrumbes caerulescens), y algunas otras especies. Debido a la gran variedad que existe, es muy importante saber identificarlos, porque existe una variedad amplia de especies y no todos comparten las propiedades químicas, algunos pueden resultar tóxicos o letales para el consumo humano.
El uso de hongos y setas con propiedades psicodélicas tiene una larga historia, pero su uso se encuentra prohibido con base al Convenio Internacional sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971. Están enmarcados en la lista I de sustancias controladas a nivel internacional, por la Organización de las Naciones Unidas. A pesar del marco de ilegalidad en la mayoría de países, su uso se ha incorporado con fuerza en algunos sectores de la sociedad, por ello es diverso su origen y la posibilidad de adquirirlos.
El estado de Oregon, en Estados Unidos, logró ser el primero en despenalizar la psilocibina para uso terapéutico en el año 2020, seguido por varios otros estados como Colorado. Otros ejemplos de despenalización pueden observarse en Canadá, o en los Países Bajos y la utilización de trufas con psilocibina. Recientemente Australia también anunció la legalización para su uso médico. 5
Las redes sociales y los mercados digitales, así como los avances en micología y biología, han dado posibilidad y apertura a un mercado extenso y con gran variedad, en donde es posible adquirir psilocibina hasta la puerta de tu casa, y no solo hongos comunes psicoactivos, sino cepas, híbridos y genéticas con mayores concentraciones de psilocibina, lo que puede conllevar a experimentar efectos psicodélicos con una menor dosis ingerida.
La psilocibina tiene efectos psicodélicos que se perciben aproximadamente después de media hora de su consumo, pueden notarse distorsiones visuales y auditivas que pueden llegar a durar seis horas. La experiencia se caracteriza por generar cierta alteración de la realidad, los efectos visuales pueden ser figuras geométricas, fractales, mándalas o mosaicos que parecen tener vida propia, conciencia o pulso. También pueden visualizarse representaciones de símbolos antiguos como grecas, arte tribal, símbolos religiosos o alguna otra representación similar.
En dosis altas es común experimentar sinestesia o disociación, también es posible que se puedan generar estados alterados de conciencia muy placenteros y de fusión con la realidad (ser uno con el todo o fundirse con la materia). También algunas personas pueden llegar a experimentar paranoia, estados mentales similares al delirio, psicosis, esquizofrenia o ansiedad.
Es importante mencionar que el uso de psilocibina no genera ni causa estos padecimientos, sino que posibilita o detona algunos efectos particulares que compartimos con nuestra cadena genética. Esto quiere decir que, si alguien de nuestra familia tiene padecimientos mentales, es más probable que al usar psicodélicos se active ese previo padecimiento adquirido por herencia.
1. Como con cualquier otra sustancia, es recomendable hacer uso en un espacio seguro, con la o las personas de tu confianza que puedan acompañar y estar atentas para atender cualquier situación extraordinaria. También es recomendable hacer uso con una buena disposición mental y física para poder vivir una experiencia psicodélica beneficiosa y lograr integrar a nuestra vida cotidiana.
2. Es muy difícil saber qué cantidad de psilocibina contiene cada hongo, por lo que si es tu primera vez, se recomienda usar dosis bajas de acuerdo al tipo de variedad o especie que consumas, infórmate lo más que puedas. Los hongos cultivados suelen contener mayores concentraciones de psilocibina, pues en ocasiones son genéticas que han atravesado un proceso de mutación para lograr generar mayores concentraciones de la sustancia activa.
3. Si son secos la dosis activa puede ser:
Si son frescos la dosis activa puede ser:
4. Si vas a usar hongos silvestres por primera vez, se recomienda que lo hagas acompañado y guiado por personas que conozcan y que tengan experiencia previa en la identificación y consumo.
5. No se recomienda hacer uso cuando existan otras actividades pendientes por concluir que requieran nuestra plena atención y concentración, pues a pesar de que el efecto dura pocas horas, las experiencias pueden llegar a resultar muy profundas y requieren de más tiempo para poder procesarlo a nuestra vida cotidiana.
Recuerda que el uso de psicodélicos, y en especial el uso de hongos, es complejo y requiere de cierta preparación, no es tan simple como beber una cerveza en un concierto o fumar cannabis en alguna reunión social. Ni los facilitadores, ni los chamanes, ni ninguna otra persona podrá brindarte las herramientas que te pueden brindar la información, desde la básica, sobre los posibles efectos y la duración, la dosificación acorde con la experiencia que deseas vivir, así como el reconocimiento de un entorno y compañía de confianza que cuenten con la misma información básica sobre lo que puede suceder, y si es necesario, saber cómo reaccionar.
Recomendar dosis de consumo o sugerencias para posibilitar una experiencia positiva puede ser muy relativo, ya sea con finalidades terapéuticas o recreativas, pues dependerá del tipo de hongos, si son secos o frescos, su origen (silvestre o cultivado), la dosis, el contexto y demás factores psicosociales que puedan intervenir en la experiencia. Si piensas aprovechar este Hongosto, toma en cuenta las recomendaciones en este artículo y siempre puedes pedir mayor información en nuestras redes sociales.
* Erick Bernal es Licenciado en Sociología por la Universidad Autónoma Metropolitana. Actualmente participa como investigador en Instituto RIA y como voluntario en intervenciones de reducción de riesgos y daños en ámbitos festivos.