Consumidores invisibles

blogeditor · 17 de marzo de 2014

Consumidores invisibles
Elogio de la sombra. Fascinatingpics
Elogio de la sombra. Fascinatingpics

¿Cuántas jornadas anuales tendrán que pasar para que las autoridades entiendan que los protagonistas deben ser las Asociaciones Civiles, sin distorsiones políticas y pastoreo institucional? ¿Cuándo se sacudirá la sociedad su creciente letargo y exigirá ser tratada como sus pares en otros países, donde sí se toman en serio cuestiones vinculadas al interés público?

Ya son casi ocho años desde que fundé, con otras personas comprometidas con esta causa, Al consumidor, AC, organismo de la sociedad civil constituido para informar, facultar y asistir a consumidores de servicios masivos como las telecomunicaciones y la electricidad. El acercamiento inicial que tuvimos en ese entonces con la Procuraduría Federal del Consumidor, elefante blanco, Siberia de la política donde han despachado -sin pena ni gloria- algunos de los funcionarios más despistados e inútiles de la historia reciente de México, no fue muy afortunado. ‘Admítanlo. Lo que quieren ustedes es quitarnos la chamba’, fue lo que nos dijeron en su oportunidad. ‘Qué hacen aquí? Mejor pongan un bufete. No tienen nada qué hacer por acá’. Como si la intención fuera configurar un ‘Profeco paralelo’. Me temo que siguen pensando lo mismo; en ciertos casos, los escépticos continúan, inamovibles, en sus puestos.

En años subsiguientes no nos fue mejor. Cuando permitieron que las principales empresas de telefonía organizaran mesas de trabajo durante un evento en particular, se cuidaron de impedirnos el acceso a las asociaciones más incómodas, propositivas y contestatarias. En otro aniversario, la cabildera de empresas alimenticias chatarra Conméxico fue principal protagonista de la jornada. Defendió sus deplorables prácticas de fomento a la obesidad, en una especie de debate esquizofrénico cuyo desenlace Profeco había acordado de antemano.

[contextly_sidebar id=”abd3fa2605758b05fe4ff16f3d3e8ada”]Experiencias similares abundan. Hasta la fecha, para el gobierno simplemente no existimos; sobre todo, cuando el falso dilema que se plantea consiste en priorizar la generación de empleos, o el abuso de la marca socialmente responsable, tan falsa como vehemente la defensa del gremio empresarial que la impone a sus socios. Esto, aunque sólo en México puedan cometer toda clase de atropellos impunes, siendo que a sus filiales -debidamente reguladas en el extranjero- no les es dado llegar a extremos que aquí son La Norma.

Pausa para el recuerdo. El proyecto de acciones colectivas amplias emprendido desde 2007 por organismos de la sociedad civil fue limitándose, a medida que gobierno, empresas y bancos entendieron cuáles eran sus verdaderos alcances. Actuaron como uno solo, aplastando cualquier tentativa de emancipación real y equilibrio vía contrapesos verdaderos. Sabían que de prosperar nuestra iniciativa, la cultura del abuso sistemático se iba a modificar radicalmente –con efectos irreversibles- a favor de millones de usuarios (hoy, súbditos) que sólo exigen ser tratados de la misma manera, con idéntica legitimidad jurídica, que la ciudadanía afectada en Colombia, Brasil, Chile, Argentina, El Salvador…

Mucho peor ha sido la historia reciente para las aspiraciones de grupos vulnerables, defensores del Medio Ambiente o defensores de Derechos Humanos y Patrimonio Histórico y Cultural, los cuales no pueden iniciar procesos de justicia colectiva contra los tres niveles de gobierno. Así se dispuso en las leyes secundarias que fueron aprobadas por las dos Cámaras legislativas, y publicadas por el poder ejecutivo en el sexenio pasado.

Auditorio Profeco antes del comienzo. DG
Auditorio Profeco antes del comienzo. DG
Sentada, poco expectante concurrencia. DG
Sentada, poco expectante concurrencia. DG
Acarreo de empleados de la Procuraduría. DG
Acarreo de empleados de la Procuraduría. DG

El viernes catorce, en deslucida ceremonia protocolaria (adelantada porque el quince caía en fin de semana), la actual procuradora del consumidor empezó su alocución recordando a John Kennedy y concluyó instando a la concurrencia a ‘cerrar filas’, después de alabar a Enrique Peña Nieto en un intento -quisiera pensar que involuntario, pero de eso no estoy tan seguro- por dotar de sentido político a lo que debió haber sido la clausura definitiva del ritual sin contenido y con nula participación real de asociaciones especializadas. La plazuela de repente devenida en auditorio de usos múltiples se volvió baluarte coyuntural de la pax priísta que regresó en diciembre del 2012. Sus consignas, un patois de acceso limitado a los iniciados en la grilla para avanzar en el juego del carrusel laboral. Un banquete exclusivo para cámaras y micrófonos, con burócratas acarreados de Profeco y –a excepción mía- ni un representante de agrupaciones civiles ‘festejadas’.

Su predecesor, Alfredo Castillo, encabezó algunos operativos vistosos que sirvieron para posicionarlo ante la opinión pública y el presidente; ahora es procónsul en Michoacán.

Quizás el protagonismo que asume Ifetel, y las decisiones recientes que limitan a dos grandes consorcios de telecomunicaciones, Internet y televisión abierta y de paga sirvan como palanca que reconduzca la trayectoria de estos ámbitos. Falta muchísimo por hacer. Los monopolios sin control y la subordinación de organismos reguladores en el tema de los servicios financieros, por ejemplo, marcan un hito difícil de replicar en otras latitudes. No es seguro tampoco, a estas alturas del proceso, que una mayor competencia se traduzca en menores precios y mejor servicio. Las empresas cartelizadas han distorsionado, en su provecho, las reglas no escritas del juego desde siempre. No han enfrentado sanciones que alteren su comportamiento predador.

Si algo hay qué celebrar debería ser el espléndido trabajo realizado por asociaciones hermanas como El Poder del Consumidor, @elpoderdelc (parte fundamental de la Alianza por la Salud Alimentaria, @actuaporlasalud) y el Colectivo Ecologista de Jalisco, @cejmexico, los cuales -con los consabidos obstáculos, y a pesar de éstos- colocan temas cruciales como el de la comida chatarra, los impuestos al refresco y bebidas edulcoradas, o la publicidad engañosa, en el centro de la discusión y política públicas. Lo logran a pesar de las resistencias institucionales masivas y apabullantes.

Algo sí es seguro: no estaré el año entrante en Profeco. El sábado fui con el único propósito de acompañar a mi ex socia Adriana Labardini, en la actualidad integrante del Instituto Federal de Telecomunicaciones, porque su ponencia y compromiso fueron lo más rescatable de la jornada.

No es una sabia inversión de tiempo y paciencia soportar el enésimo eco de sonoros aplausos y autoelogios oficiales que no se merecen.

Millones de consumidores de innumerables bienes y servicios somos legión. Abandonemos nuestra condición invisible. De ello depende que prosperemos en la gran encomienda, bien organizad@s, con mejores leyes y contrapesos que, aún ahora, son una aspiración bastante alejada de la realidad.

 

@alconsumidor