Quimera: consulta popular

Contenido Animal Político · 7 de julio de 2021

Quimera: consulta popular

El primero de agosto la ciudadanía se enfrentará a una quimera(1). Esta bestia fantástica que es la consulta popular permite a todos quienes la miran describirla a placer. Desde el partido en el poder, donde fue concebida, se la describe como una ejercicio de democracia participativa, una oportunidad para escuchar la voz del pueblo bueno y, por encima de todo, una oportunidad de defenestrar el pasado. El presidente y sus voceros no paran de repetir los nombres de los ex presidentes y las razones por las que, según ellos, deberían ser juzgados al auspicio de esta consulta. Estos voceros oficiales nos dicen que han visto a la bestia, y que tiene pies de cabra.

Sin embargo la realidad es otra, ya que la viabilidad de la consulta se hizo posible cambiando la pregunta y eliminando las referencias a personas específicas o ex presidentes a ser juzgados. En su calidad de contrapeso, órgano revisor, y guardiana de los derechos de la ciudadanía, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) matizó la consulta para que la ciudadanía pueda decidir si debe juzgarse a los actores políticos del pasado por sus decisiones políticas, en beneficio de las posibles víctimas y vislumbrando la posibilidad de crear comisiones de la verdad. Es decir, según la corte, esta quimera tiene patas de león.

No obstante, los voceros oficiales han aprovechado la coyuntura para mantener el mito del juicio a los ex presidentes y redoblar los ataques contra el Instituto Nacional Electoral (INE); el mismo instituto al que se le negó el presupuesto para llevar a cabo una consulta más robusta. Es decir, la discusión se ha centrado en los lugares comunes del discurso oficial; en el ataque a las instituciones, como el INE, y los rostros de un pasado atroz. Lamentablemente, esta captura oficial de la narrativa deja de lado las perspectivas y demandas de las víctimas.

Esta quimera, sin pies ni cabeza, resulta una insensatez para este país con más de 150,000 personas desaparecidas (en los últimos 40 años), 34, 920 víctimas de tortura (2006-2019), más de 285,000 homicidios violentos (2006-2019) y más de 350,000 personas desplazadas (2006-2019); con 83,218 homicidios durante el sexenio de AMLO, el enfoque de ajusticiamiento a los ex presidentes resulta vergonzoso, porque deja de lado los reclamos más sentidos de las víctimas de violaciones graves y sistemáticas a los derechos humanos. Poner la mirada en cinco ex presidentes es un desatino, porque coloca al centro de este proceso a quienes deben rendir cuentas y no a quienes han sido agraviadas. El eje rector de cualquier ejercicio de justicia debería poner a las víctimas al centro, y construir junto con ellas una visión de futuro y reconciliación posibles.

En un asunto como este, la ausencia de las víctimas y sus perspectivas es desconcertante. Lo cierto es que el presidente y su gobierno se han enfrentado ya a otras formas de participación ciudadana en las que, de viva voz, las víctimas y sus familiares han exigido justicia. Desde agosto de 2018, en Ciudad Juárez, durante los primeros foros de escucha de su gobierno, el presidente tuvo la oportunidad de oír, fuerte y claro, las demandas de las víctimas: “¡presentación con vida y castigo a los culpables! ¡no queremos promesas, queremos justicia!” Sobre todo, los colectivos de víctimas han sido claros desde el inicio de este gobierno, y frente a la propuesta de perdón y punto final del presidente han dicho: “¡ni perdón ni olvido!”

No sólo la protesta social, como mecanismo de participación, ha sido desestimada, las opciones de diálogo han sido nulas. En enero de 2020, el Ejecutivo señaló que no recibiría a víctimas que iban a entregarle una propuesta de futuro y paz basada en herramientas de verdad, justicia y reparaciones. El presidente sólo atinó a decir que no las recibiría para proteger la investidura presidencial. La propuesta que las víctimas querían plantearle al presidente contempla la creación de: 1) comisiones de la verdad, 2) un modelo de reparaciones extraordinarias, 3) un esquema que permita la participación de las víctimas (popular) y 4) un mecanismo internacional contra la impunidad.

También, esta consulta es una quimera porque las promesas de justicia y paz tuvieron ya su cauce democrático en la elección de 2018. Es decir, este gobierno ya tiene un mandato popular y el deber de hacer justicia para las víctimas. Es así que en conjunto con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Elemental DDHH y Justicia Transicional MX hemos decidido hacer un llamado para volver a colocar las demandas de las víctimas al centro del debate sobre justicia en México. Esto sin importar el Sí, el No, o la nulidad de la consulta, y llamar al gobierno a atender las propuestas que han planteado las mismas víctimas. A partir del 2 de agosto, la apuesta por justicia, verdad y no repetición debe materializarse en acciones de gobierno que respondan a la crisis de impunidad por violaciones a derechos humanos que enfrenta este país.

(1)  Quimera

  1. f. En la mitología clásica, monstruo imaginario que vomitaba llamas y tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón.
  2. f. Aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo.
  3. f. Pendencia, riña o contienda.

*Subdirector de Programas de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos