¿Pueden abordarse casos en veterinaria igual que en la medicina para humanos?

blogeditor · 15 de diciembre de 2021

¿Pueden abordarse casos en veterinaria igual que en la medicina para humanos?

Conforme vamos ampliando nuestra consideración hacia los animales no humanos, nos preguntamos cómo debemos abordar los conflictos bioéticos que surgen en nuestras relaciones con ellos. Y, en el caso particular de la atención a su salud, tratar de extender las teorías éticas que se aplican en el caso de los humanos ha sido una cuestión polémica.

Se han construido diversas vías de aproximación a los conflictos producto de la atención de la Biomedicina, concebidos con una visión antropocéntrica y no centrados en el acto del ejercicio médico. Pero ¿y si cambiamos el foco de atención del humano al acto médico? ¿Será posible extender los fundamentos de la Ética aplicada a la Medicina para humanos hacia la Medicina Veterinaria? El ser humano siempre se ha empeñado en diferenciarse de las demás especies animales, y es común concebir a la Medicina para humanos como una ciencia diferente de la Medicina Veterinaria. Mas ¿no deberíamos, entonces, tener una medicina para perros, una para cocodrilos, una para guacamayas, y así sucesivamente? ¿O podríamos hablar de una Medicina comparativa, que fuera transversal a los animales humanos y a los animales no humanos?

El centro del ejercicio de la medicina esta en el paciente (derivado del latín pati/patior, sufrir), vocablo que se refiere a aquel que padece la enfermedad, sin ser indispensable pertenecer a alguna especie en particular (incluyendo Homo sapiens) para ser un individuo capaz de sufrir por una condición biológica que lo limita.

En 1996, The Hastings Center publicó el informe The goals of medicine, en el cual se precisan los objetivos de la Medicina contemporánea. La salud es, según The Hastings Center, la experiencia de bienestar e integridad del cuerpo y la mente, (que) se caracteriza por la ausencia de males de consideración y, por tanto, por la capacidad de una persona para perseguir sus metas vitales y desenvolverse adecuadamente en contextos sociales y laborales habituales. Al mismo tiempo, la Organización Mundial de Sanidad Animal define el bienestar animal como el estado físico y mental de un animal en relación con las condiciones en las que vive y muere, un animal experimenta un buen nivel de bienestar si está sano, cómodo, bien alimentado, si se siente seguro, si no padece sensaciones desagradables como dolor, miedo o desasosiego, y si puede expresar comportamientos necesarios para su estado de bienestar físico y mental.

Estas dos definiciones (la de salud mencionada para los humanos y la de bienestar animal) presentan puntos en común: ambas hablan de experiencias o estados físicos y mentales caracterizados por la ausencia de males o sensaciones desagradables, así como de condiciones que permitan desarrollarse adecuadamente en el contexto, sin especificar que la pertenencia a una especie determine alguna de estas categorías. Así, se puede reinterpretar el concepto de salud de la siguiente forma: la salud es la experiencia de bienestar e integridad del cuerpo y la mente, caracterizada por la ausencia de males de consideración y, por tanto, por la capacidad de un individuo para seguir sus metas vitales y desenvolverse adecuadamente en su contexto habitual.

Callahan y colaboradores (The Hastings Center, 1996) identificaron cuatro objetivos universales de la Medicina, los cuales encuentran sus paralelos en la Medicina Veterinaria cuando nos concentramos en lo que la medicina debe hacer, independientemente de quién sea el paciente. Así, los objetivos de ambas estarían alineados, y serían los siguientes:

  • La prevención de la enfermedad y la promoción de la salud, a través de programas de medicina preventiva dirigidos a los tutores de animales no humanos.
  • El alivio del dolor y del sufrimiento, por medio de la identificación y manejo de los factores causales.
  • El tratamiento de la enfermedad y el cuidado a los pacientes incurables, ejecutando procesos de diagnóstico terapéuticos que permitan restablecer la salud o, en su caso, brindar cuidados paliativos a los pacientes que no puedan recuperarse.
  • La prevención de la muerte prematura y la procuración de una muerte tranquila, promoviendo el sano desarrollo de los animales no humanos para que alcancen la expectativa de vida esperada según su especie y, cuando se encuentren cerca del final de su vida (ya sea por vejez o por un padecimiento incurable), tengan el acompañamiento necesario y una muerte médicamente asistida a través de la eutanasia subrogada, que les garantice morir tranquilamente y con el menor sufrimiento posible.

De esta forma, aceptando que los objetivos de la Medicina y el concepto de salud son transversales y aplicables a los pacientes de cualquier especie biológica, y considerando que ésta no debe discriminar por sexo, edad, color de piel, creencia religiosa o cualquier otra distinción, incluyendo la especie, podríamos pensar que los fundamentos de la Ética médica en humanos pueden extenderse a los otros animales, ya que se trata de una sola Medicina comparada.

* Itzcóatl Maldonado-Reséndiz es médico veterinario zootecnista con especialidad en Medicina y Cirugía de Fauna Silvestre por la UNAM, donde labora como profesor de tiempo completo en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Actualmente es estudiante de la maestría en Humanidades en Salud: Bioética. Beatriz Vanda Cantón es médica veterinaria zootecnista con Maestría en Patología y Doctorado en Bioética por la UNAM, donde labora como profesora de tiempo completo, y tutora del Posgrado en Ciencias Médicas, Odontológicas y de la Salud.

 

 

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Referencias

Willis, N. G., Monroe, F. A., Potworowski, J. A., Halbert, G., Evans, B. R., Smith, J. E., Andrews, K. J., Spring, L., & Bradbrook, A. (2007). Envisioning the future of veterinary medical education: The Association of American Veterinary Medical Colleges Foresight Project, final report. Journal of Veterinary Medical Education, 34(1), 1–41. Disponible aquí.