Por: Mr.P (@mrpico)
Si fuiste uno de los afortunados en cursar la Primaria, quizás recuerdes unos circulitos que juntos, separados o unidos podías rellenar de colores. Sí, esos que cuando conociste el logotipo de Audi dijiste… “¿dónde lo he visto chingá, dónde?”.
A esa clase -en la materia de matemáticas- le llamábamos “la teoría de los conjuntos”. Una clase que casi pasa desapercibida de no ser por la divertida interactividad de colorear los pinches circulitos.
Pero maestros y alumnos no valoramos lo trascendente que puede ser esa teoría y lo importante que debería ser para nuestras vidas. Posiblemente el entendimiento profundo del tema -la pinche y obvia teoría de los conjuntos- podría reparar el enorme daño que le hemos surtido a nuestra patria y, en el mejor de los casos, conducirla con éxito sin necesidad de tanto pedo.
Así de cabrón.
En este país no entendemos de Unión, Intersección, Diferencia ni de Complemento. Entendemos los conjuntos como “alegres grupos que amenizan bodas” o como “peculiares prendas de vestir” para especiales ocasiones.
Así lo demuestran nuestros futbolistas cuando fallan un claro gol, por pinches lucidos y por no pasar el balón a tiempo al compañero descubierto; o los automovilistas que en vez de ceder el puto paso en un crucero prefieren “pasar” ellos antes creando brutales congestionamientos. Lo demuestran los políticos que desdicen a sus partidos o los electores miopes que buscan la solución en “un sólo cabrón”. Lo demuestran los empleados que no se ponen la camiseta y sus pinches jefes que nunca les dan.
En México la realización personal se privilegia sobre la realización del grupo.
Los artistas demuestran en sus colectivos las cosas increíbles que se pueden hacer en grupo; hasta que tarde o temprano el “más acá” dice “yo soy del más allá”. Los activistas dan pasos adelante en las luchas por sus demandas, hasta que llega el momento donde el spotlight los marea o los lobos los seducen
desintegrando a la banda paso a pasito.
Bajo la teoría de los conjuntos, LA UNIÓN nos haría más grandes. Las sociedades serían más sólidas, los políticos serían de mejor clase, las soluciones estarían más a la mano. Los pleitos serían los menos y los acuerdos los más. Los sindicatos pasarían de maquillar uniones… a desarrollar grandes grupos verdaderamente incluyentes. Los empleados no sólo buscarían una mediana realización personal, sino que colaborarían en el desarrollo de sus compañeros y sus organizaciones.
Bajo esa misma teoría de los conjuntos, LA INTERSECCIÓN nos ayudaría a entendernos. Serían evidentes los puntos de acuerdo. Aprovecharíamos las coyunturas para construir no sólo para meternos el pie. Habría todo un terreno en común. Y en ese podríamos construir todo lo chido que se nos hinche el huevo sin necesidad de destruir nada más.
La teoría de los conjuntos nos enseñaría que LA DIFERENCIA es un terreno a respetar. Y es que es gracias a ella, que la otra parte existe. Así de pinche fácil; y el complemento enriquecería la sencilla y necesaria manera de relacionarnos positivamente agregándonos valor unos a otros.
Desgraciadamente la teoría de los conjuntos parece ser sólo una teoría. Para colmo hay quien cree que es una pendejada de Primaria. Los maestros se enfocan en que rellenemos los circulitos de colores…y nosotros en no salirnos de la puta rayita. No aprendemos ni madres. Y no es sólo culpa de la maestra, ni tampoco sólo de nosotros. En conjunto; la unión, intersección, diferencia o complemento…nos vale riata.
Para nosotros sólo se trata de rellenar circulitos de colores a lo pendejo, así…como en las pinches boletas electorales. DHP*
Mr.P