Herminia Miranda · 5 de abril de 2024
Hace unas semanas asistí al Vive Latino por primera vez. Había estado indecisa porque no había visto bandas que de verdad me parecieran imperdibles y realmente me faltaban ánimos para vivir esa aventura. No obstante, después de la pandemia, reflexioné que cualquier cosa puede suceder y con ello perder muchas experiencias, así que me propuse vivir más experiencias; era hora de aprovechar lo que se ofrece en nuestra ciudad: durante 2023 decidí ir a más conciertos. Una vez tomada esa decisión tuve que poner mis gastos en orden y planear mis finanzas porque la oferta es amplia y variada. Tan sólo para noviembre de ese año estaban programados el Corona Capital, Paul McCartney, el Flow Fest, Los Fabulosos Cadillacs, Miranda, Los Ilegales, por mencionar algunos, y también comenzaban a salir los carteles y preventas para el Vive Latino, AXE Ceremonia, Bahidorá y Tecate Pal Norte. Para todo gusto hay eventos en nuestro país, claro que sí.
Haciendo cuentas y priorizando mis gustos musicales, me di cuenta de que realmente no es tan fácil ir a un concierto, requiere consejos y planeación para vivirlo al máximo. Pero también entra en juego lo emotivo que son: al pensar en qué bandas quería escuchar, noté lo mucho que deseaba darle rienda suelta a mis ganas de salir y disfrutar de lo maravilloso que es sentir la música que emana desde las bocinas a todo volumen, en compañía de una multitud igual de enardecida que yo, cosa que pude sentir en el Vive Latino al ritmo de los sintetizadores de Prayers y La Bande-Son Imaginaire.
En esta ocasión reviví lo que es corear mi canción favorita con otros fanáticos. Es algo único, te sientes parte de una comunidad que se forma y vive en ese momento, en la que todos entendemos las emociones y mensajes de las canciones. Por un rato sólo somos fans unidos por la euforia y por la música.
Algo que nos conecta como mexicanos es la pasión por la música en vivo, México es el segundo país donde más se compran boletos para conciertos: de acuerdo con Statista Consumer Insights el 23 % de la población mexicana en 2023 compró boletos para conciertos, compartiendo el segundo lugar con Londres y sólo detrás de España que alcanzó el 26 %.
Según el INEGI, la generación Millennial y Z son las que más asisten, representando el 41 % de los mexicanos que van a conciertos. No es sorpresa que la generación más joven esté dispuesta a asistir a estos eventos, en LEXIA realizamos diferentes estudios sobre motivaciones y gasto de estas generaciones y hemos identificado que lo que los motiva es sentirse independientes, realizados, vivir experiencias, por ello, los conciertos están dentro de sus principales categorías de consumo.
Los jóvenes de estas generaciones (me incluyo como Millennial) estamos comenzando a cubrir nuestros gastos y buscamos invertir en nosotros mismos. El dinero es una herramienta para la autorrealización y vivencia de experiencias. El desembolso es un símbolo del momento que se está viviendo: representa que sí se puede disfrutar de la vida con recursos propios, es una declaración de la fuerza que se toma como trabajador y adulto, capaz de manejar aspectos de la vida y darse la oportunidad de vivir buenos momentos.
Los conciertos ilustran perfectamente estas representaciones. Son eventos deseados y van a ellos no solo para disfrutarlos, sino para probarse a una misma que es posible valerse de momentos de tranquilidad y felicidad. Lo que importa más son las pequeñas certezas: a pesar de las adversidades económicas del país y del mundo, poder ir a conciertos anima y demuestra lo que vale tener independencia económica.
El gasto para los conciertos en vivo pone a prueba la madurez en las finanzas, la capacidad de planeación e independencia y es que no es espontáneo o irreflexivo. Mi experiencia hace eco con la de los jóvenes en foros online que piden consejos para optimizar su asistencia: buscan a qué concierto o festival asistir, el monto más adecuado por lugar o por fase, consideran el gasto durante el evento para averiguar si el pago será diferido o de contado. De cualquier forma, la inversión de recursos económicos y la búsqueda por las mejores formas de asistir se hace, ya que es una oportunidad para identificar en otras personas nuestra visión del mundo y lo que nos hace conectar con él, y se expresa en las letras, la música o en lo que representa el artista.
La música es altamente valorada porque contribuye a la estabilidad emocional y mental, es un recurso para crear espacios de relajación y es una forma de aliviar la tensión de un momento de estrés o para amenizar al máximo cualquier actividad o momento. Cuando vamos en transporte; trabajamos; bañamos; reunimos o sólo por el placer de escucharla, crea una atmósfera que nos hace más llevadera nuestra rutina, quizá no la reconocemos, pero la sentimos.
En los conciertos en vivo la experiencia se eleva a otro nivel donde sólo se puede disfrutar, quedando fuera toda angustia o estrés. Es lo que hace que se valore al máximo la experiencia de asistir a un concierto. Así, es importante que la industria considere que se trata de una experiencia emocional desde que se compran los boletos hasta que termina el concierto, se busca que sean un espacio para olvidarse de los problemas que nos rodean cotidianamente. En este sentido, es fundamental mantener la democratización de los conciertos, así como cuidar las emociones que se generan en cada etapa. Sobre todo, cuando se trata de un público joven que valora su inversión en la calidad funcional del evento y la emocional; quieren sentirse independientes, fuertes y demostrar que es posible darse momentos de diversión. En todo momento, es importante reafirmar estos elementos alejándose de los sentimientos de tensión de no poder asistir a ellos, y acercándose más a la sensación de solvencia y capacidad de disfrutar de ellos.
Es importante que los conciertos continúen sumando esfuerzos para que se posicionen como un espacio de recreación y disfrute, optimizando su experiencia como una de goce. El cuidado del evento, la atención y certidumbre de que el consumidor será protegido y de que se vivirá una experiencia emotiva como en ningún otro lugar, son factores clave para un público joven con ganas de sacarle todo el jugo a los eventos y experiencias que pueda vivir.
* Fernanda Cuéllar (@Fer_Qellar) es socióloga egresada de la FES Aragón especializada en investigación cualitativa, apasionada del estudio de los públicos, generaciones y opinión.