blogeditor · 15 de diciembre de 2011
Por: Enrique Valero Roth (@kikevalroth)*
La pregunta es un poco torpe, ¿Twitter afecta tus probabilidades de ganar una elección?
Es torpe porque equivale a preguntar si el número de notas en un diario inciden en un proceso electoral, o si el número de puertas que tocas en una campaña modifica tu posicionamiento en las preferencias de los electores. La única respuesta lógica a todas estas preguntas es “sí”. La única respuesta empírica a la primera es un rotundo “no sabemos”… todavía.
Hasta ahora, periódicos, radio y, sobre todo televisión, siguen marcando la agenda de las campañas electorales y son cruciales para todos los candidatos para poder hacer llegar sus mensajes a los potenciales votantes. Hasta ahora Twitter sigue afectando la agenda centralmente por esa misma vía, porque los medios recogen reacciones y contra-reacciones en la red social. Y no, no es poco: Twitter es un espacio que expone a políticos y candidatos a niveles de agresión, cuestionamiento, crítica y ridículo al que no están acostumbrados… y así les va.
Los partidos políticos y sus candidatos saben también que cada vez más y más electores -especialmente aquellos menores de 30 años- se informan mayoritariamente por medio de Internet. Mucha de esta información llega a los usuarios a través de sitios como Twitter, Facebook o YouTube.
Hasta el momento no hemos podido medir el impacto de estas herramientas en una elección general en México, por lo que debemos centrarnos en hacer análisis comparativos para poder esbozar una hipótesis sobre si pudiera existir un efecto entre los Trending Topics (TT) de Twitter, la participación de los políticos en la red y una posible afectación en la intención de voto.
Es la comunicación (y eso importa)
Las redes sociales como Twitter han sido llamadas tecnologías que transforman la comunicación política, al nivel de otras innovaciones tecnológicas tales como la radio o la TV. Pero, ¿realmente son herramientas poderosas que permiten a los políticos influir en la opinión de los usuarios acerca de ellos (o sus actos) en el tiempo? Existen resultados mixtos de acuerdo con diversos estudios que se han publicado en el mundo. Por ejemplo, en Estados Unidos se ha encontrado poca evidencia de que el uso político de Twitter haya tenido un impacto positivo o negativo en la opinión pública estimando la relación entre las opiniones favorables de políticos y su nivel de uso de la red (número de tuits). Caso contrario en Australia y Corea del Sur, donde se le atribuye a Twitter un peso importante en la imagen pública de los políticos
Hasta ahora hemos podido encontrar estudios únicamente cualitativos y descriptivos sobre la importancia del uso de Twitter por políticos, viendo más hacia el alcance y contenido de los tuits que hacia los beneficios y resultados que obtienen los políticos al usarlo, medido en votos (que suelen ser las cositas que sumadas te hacen ganar o no una elección #dicen).
Uno de los pocos estudios que realiza un análisis cuantitativo de la probable influencia de los políticos en la opinión pública vía Twitter, establece que no hay una conclusión clara respecto de los beneficios derivados de la plataforma, si todos se benefician por igual, o si ciertos políticos -debido a su patrón de tuiteo, partido, posiciones o personalidad- obtienen más que otros. En su estudio, estos autores intentaron primero cuantificar la influencia que un político tiene en Twitter, estableciendo el alcance que sus tuits tienen al ser leídos, lo cual determinaban parcialmente como función de su número de seguidores y el número de tuits enviados. Al multiplicar esos dos números, establecían una medida del “ruido” (noisiness) del político en cuestión, mientras que dividiéndolas, obtenían una representación del tiempo efectivo de uso de Twitter. Después estudiaron el rango en el cual los tuits eran respondidos o retuiteados para intentar un análisis de regresión para identificar los factores que pudieran ayudar a predecir el número de veces que uno de sus tuits podría ser retuiteado por otros usuarios, incluyendo el número de seguidores que éstos tuvieran, sus propios seguidores, su partido y el número de tuits enviados contra el número de respuestas a otros usuarios.
Los autores encontraron que si se mide el éxito en Twitter por el “apoyo” que se recibe mediante retuits, el grado en el cual se responden tuits se convierte en un factor importante de ese éxito en el uso de la herramienta por lo que ye muchos políticos intentan o han intentado usar Twitter como un mecanismo de compromiso político, algunos con más éxito que otros, con aquellos que mantienen un uso conversacional de Twitter obteniendo la mayor cantidad de retuits para sus mensajes por lo que, al menos para el caso que estos autores estudiaron, Twitter provee un escenario para conectarse y formar la discusión política para políticos, periodistas y ciudadanos políticamente comprometidos.
Con el dramático ascenso de las redes sociales, millones de personas publican sus opiniones sobre una amplia variedad de temas y esta información es usada para inferir preferencias ciudadanas.
Recientemente, se analizaron datos que están disponibles de manera pública en Twitter para tratar de inferir la opinión de los usuarios sobre los temas del momento como si se tratara de una encuesta de opinión tradicional encontrándose indicios de que la opinión sacada de los post en Twitter coincidiría con la que se encontraría en dichas encuestas. Por supuesto, el margen de error de estas inferencias está determinado por la penetración de Internet y la popularidad en el uso de la red social.
Sin embargo, un estudio reciente analizó el impacto en la opinión pública de Estados Unidos del uso de Twitter por parte de políticos, encontrando poca evidencia positiva de que los tuits (o su frecuencia), se asocien con cambios en la encuestas de opinión. Un dato importante que resaltan es que mientras más jóvenes los políticos, más confían en la influencia de Twitter para sus campañas.
Finalmente, ¿qué tanto difiere la información que se puede leer en Twitter del resto de blogs o medios tradicionales? El Pew Reserch Center, analizó más de 20 millones de tuits relacionados con la contienda presidencial en Estados Unidos encontrando que la discusión en Twitter es de mayor volumen, más fluida, pero menos neutral que en el caso de los blogs, aunque ambos difieren de la manera como los medios tradicionales (TV, Radio) hacen su narrativa sobre las campañas, siendo los primeros más duros y críticos que los segundos.
OK, ¿pero los votos?
Para nuestro país, es un hecho inédito la participación activa en redes sociales de los candidatos y electores, los antecedentes más claros fueron la elección intermedia del 2009 y el voto nulo; y los procesos locales del 2010 con el uso intensivo de redes sociales por parte de candidatos opositores. La interacción entre ambos ha sido poca y pareciera que todos nos encontramos en una etapa de aprendizaje y desconocemos el impacto que pudiera tener en las encuestas de opinión la presencia de los políticos mexicanos. Por el momento, y de acuerdo con las encuestas disponibles hasta el día de hoy, parecería que hay una diferencia entre los resultados en las encuestas, y el debate y percepción en Twitter.
¿México seguirá el caso coreano, donde los ciudadanos activos en Twitter afectaron la discusión en espacio público (no Twittero), dándole el triunfo al candidato más apoyado en la red social?
O bien, ¿nos sucederá como en España que, de acuerdo a lo que se veía en Twitter, UPyD hubiera arrasado si ese accionar se hubiera trasladado al ‘otro’ espacio público?
La respuestas a estas dos preguntas dependerán -al menos- de tres factores: la intensidad en el uso de Twitter por parte de los votantes con acceso a la red social; la intensidad en el uso por parte de candidatos y su uso para generar información de utilidad pública (idealmente sobre sus contrincantes); y por supuesto, la intensidad con que los medios tradicionales recojan ambos.
* Enrique Valero Roth. Es un mexicano viviendo en Estados Unidos. No es, ni pretende ser, un experto en redes sociales, ni medios digitales, ni campañas políticas ni comunicación por Internet. Sólo busca ser un ciudadano activo en Twitter y en el espacio público que tiene a su alcance.