Comunidad-Estado: las cadenas (III)

blogeditor · 9 de mayo de 2020

Comunidad-Estado: las cadenas (III)

La humanidad nació libre, y en todas partes está en cadenas”.

JJR

 

¿Sabías que sondear el surco de la economía global automatizada sin contacto humano revela luchas ideológicas y controversias e intrigas y asperezas y fervor en escalas casi subconscientes que afectan tu #espirituidentitario? Por ejemplo, ¿sabías que algunas economías nacionales son notoriamente liberales y otras notoriamente conservadoras, y que ciertas nación-estado fueron concebidas y diseñadas como respuestas correctivas a la “corrupción” y “permisividad” de comunidades-estado liberales? ¿Sabías que ese dispositivo oligárquico de tener un panel nacional de oradores (aká clase política) es un intento de compromiso entre el #espirituidentitario de la economía global y el tradicionalismo opresivo de naciones-estado? Y por eso la mayoría de las identidades comunitarias (aká pueblos) en el mundo califican a esas organizaciones nacionales como totalitarismos operados por agentes de la economía global para oprimir sus identidades comunitarias. ¿Sabías que la economía global automatizada sin contacto humano que se fortalece cada minuto parte de esa misma corriente oligárquica en la cual ninguna identidad comunitaria puede siquiera soñar con recuperar su #espirituidentitario? Es mas, ¿sabías que ya estábamos en una economía global automatizada sin contacto humano?

La mayoría de nosotras nunca ha experimentado una guerra, un golpe militar o un toque de queda. A finales de abril 2020, casi cinco mil millones de personas en todo el mundo están encerradas (¿en donde?), y muchas en condiciones extremadamente difíciles; la mayoría no son acomodadas trabajadores que enviaban correos e instrucciones desde el calor de su cama. Aun así, durante 30 años, cada nueva crisis mundial #horrorcito ha suscitado esperanzas irracionales de que el mundo se enderece, que vuelva a la razón, recupere sus sentidos y termine con la locura y la destrucción. Hemos soñado colectivamente con contener, y luego revertir, una dinámica socio-política cuyos peligros finalmente se cuantificaron. Pero… ¿#elHorror restablecerá las prioridades de la sociedad hacia la salud y la cultura, o volverá a la opresiva normalidad de 2019?

Las redes de suministro son un problema de supervivencia que presentan a líderes de la economía global con una prueba aleccionadora de sus habilidades imperiales, como le pasó a los ingleses en su basto mercado colonial o a los romanos en su ambición expansiva.

Hoy, la red de suministro está siendo confrontada por una crisis de salud global. El esfuerzo masivo para mitigar #elHorror ha hecho que la gestión de la red de suministro mundial sea una de las principales preocupaciones de seguridades nacionales. ¿Cómo podrán mantener a su país unido (o mas bien, como justificarán la opresión histórica a comunidades urbanas e identidades comunitarias) si no puede darles comida, agua, techo y entretenimiento?

Piensa en la red de suministro de bienes como estar conectada a la Matrix. Si no estás conectada, como Cuba o Venezuela, por ejemplo, te encuentras en una realidad súper austera y culera en la que para vivir con dignidad primero hay que sobrevivir con lo que te da la realidad de tu entorno. Y esa realidad no es Starbucks, ni Netflix y Chill.   

#elHorror ha aclarado cuán vulnerable y diversa es la red de suministro trasnacional y sus vínculos con las economías nacionales. Es hoy cuando verdaderamente nos daremos cuenta de esa hipótesis romántica de la abundancia: comprobaremos si es posible alimentar a todo el mundo.

En la mayoría de los desastres (como huracanes, terremotos, incendios, inundaciones), los propietarios y operadores de la red de suministro suelen impacientarse porque el sector público les estorba el camino donde fluyen sus bienes y servicios. Los desastres solo interrumpen por un fragmento de tiempo, en un lugar especifico, la economía global. Pero en el caso de #elHorror, la cadena de suministro del sector privado necesita la asistencia activa del sector público para despejar el camino, garantizar el abastecimiento de esenciales, proporcionar seguridad, compartir información y colaborar en docenas de otras formas para facilitar la recuperación del flujo y la estabilidad social. Si las cadenas de suministro se recuperan de los desastres es una cosa, pero #elHorror es destructor y requiere de la emergencia de nuevas y resistentes cadenas de producción y suministro para soportar la carga cualitativa de la calidad de vida que exigimos.

En las cadenas de suministro, el flujo se ve facilitado por la ubicación y el comportamiento de los centros de distribución, puertos, centros comerciales y otras áreas planificadas donde se concentra (piensa en el #BuenFin), para aumentar la velocidad y la capacidad de extraer tu dinero.

Una parte fundamental de la comprensión de estas relaciones entre empresas trasnacionales y gobiernos nacionales, es comprender que solo a través de su colaboración y entendimiento fluyen los bienes y servicios que nos dan esa calidad de vida o nos privan de ella. Desde las densas poblaciones en comunidades urbanas hasta las economías rurales, dependen de las decisiones que esa oligarquía toma, consciente o inconsciente, sobre el flujo de bienes. No solo es la infraestructura, sino lo que fluye a través de esa infraestructura lo que nos mantiene atrapadas o liberadas en diversos rangos de calidad de vida.

El flujo de agua, alimentos, medicamentos y combustible es crucial para nuestra vida moderna. Todo lo demás se comprobó superfluo. Si estos flujos fallan, moriremos. La humanidad entera esta intubada a un respirador porque las decisiones que tomaron en conjunto los gobiernos nacionales y las empresas transnacionales nunca consideraron el valor de las comunidades humanas. Hoy, tanto humanos con enfermedades crónicas, como las naciones-estado con deficiencias crónicas, son las que están mas en riesgo de muerte. No es necesario ser poeta o profeta para imaginar que lo que ocurra en 2029, lo decidimos hoy.

Hoy, en las comunidades de Asia, políticas públicas blackmirrorescas como #CréditoSocial o #CapitalismoVigilancia se han afianzado en #elHorror. En Corea del Sur y China, sensores alertan a las autoridades si alguien tiene una temperatura que pone en peligro a la comunidad. Si sales a caminar, las cámaras CCTV permiten tu rastreo. Pero si antes eran las naciones asiáticas experimentando con el control poblacional a través de las tecnologías, #elHorror ha vuelto el experimento en táctica global.

En París, los drones monitorean áreas públicas. En Polonia, las personas en autoaislamiento deben tener una aplicación en su teléfono para confirmar que están en casa o atenerse a visitas policiales sin previo aviso. En Rusia, Putin es alabado por sus medidas autoritarias. En Alemania, con una mujer al mando, el gobierno mismo se cuestiona las medidas de vigilancia en tiempos de crisis, porque saben que las medidas aplicadas siempre sobreviven a dicha crisis. Con las directivas de quedarse en casa y el distanciamiento social, todas nuestras interacciones sociales se ven afectadas, empezando por la presente digitalización que avanza rápidamente en nuestras economías.

La actual revolución económica, impulsada por las tecnologías, promovida por las directivas de las nación-estado y reforzada por nuestro comportamiento colectivo, contribuye a un mundo donde la libertad está aún más restringida. Esta crisis sanitaria puede llegar a ser la última resistencia a una economía automatizada sin contacto humano. Millones de tiendas locales (cafeterías, cines y librerías y demás) se han cerrado por decreto, diezmando la economía comunitaria, para controlar nuestra libertad de movimiento.

Entonces, ¿qué se mueve?  y ¿quién tiene control sobre lo que se mueve en las cadenas de producción y suministro mundiales? En #elHorror el oportunismo abunda sin importar las consecuencias a la salud. Amazon, Nestlé, McDonalds, Walmart y Uber no solo siguen operando sino que están contratando a cientos de miles de repartidores y almacenistas. ¿Quién entiende mejor nuestros gustos y elecciones ahora que estamos más estáticos y localizables que nunca antes? Y luego, ¿cuánto le tomará a esas empresas reemplazar a la mano de obra humana por maquinas automatizadas para transportar productos?

Pon en un mano el dato que de los 7,000 millones de personas en todo el mundo, 3,000 millones están empleadas (o estaban) bajo la condición de trabajar un promedio de 40 horas a la semana, durante 45 años de su vida. Y pon en la otra este dato: llegamos a la luna con 4kbs de tecnología. Una selfie pesa más, y el dispositivo por el cual lees este articulo es capaz de almacenar millones de viajes a la luna. Con la economía contrayéndose como nunca antes y la salud humana en riesgo, ¿que industria no preferiría invertir desde ahora en trabajo automatizado para producir y crecer bajo las nuevas reglas de competencia económica sin contacto humano?   

Chécate el sector de la comida rápida, que emplea a más de 10 millones de personas y es responsable por las pandemias de obesidad, diabetes y resistencia microbiana. En general, son trabajos de bajo nivel salarial y de bajo grado intelectual que ofrecen directamente servicios para consumidores humanos. Durante y después de #elHorror, ¿empresas y consumidores tolerarán que humanos, susceptibles de transmitir enfermedades, manejen sus alimentos, toquen sus jitomates, manoseen tus cebollas, tus papas fritas? Yo creo que no.

¿Y qué hay de la industria manufacturera, que emplea alrededor de 250 millones de personas, en su mayoría mujeres, y donde los robots pueden realizar tareas en segundos sin lastimarse, quejarse, exigir aumentos salariales o días de descanso? ¿Y en la industria de transporte? Con mas de 100 millones de personas empleadas en el sector directa o indirectamente, ¿qué pasará con los taxistas? ¿qué pasará con la industria de los automóviles? Y que hay de la industria de Servicio al Cliente que emplea a casi 50 millones, generalmente jóvenes en países aun en vías de desarrollo, para que operen teléfonos desde bodegas. Esta industria pudiera recurrir a tecnologías como Siri o Alexa por un costo marginal. ¿Qué tal la salud?Empleando a casi 100 millones, en su mayoría mujeres, ¿que sucederá con las guarderías y la atención domiciliaria y los cuidados de la salud? ¿Qué sucederá con el contacto humano, esa palma que te seca el sudor o esa mirada que te alivia?

Alrededor de 500 millones de empleos están en peligro hoy. Es una realidad: esta década, #elHorror acelerará la automatización del trabajo y reemplazará permanentemente trabajos humanos. Está es otra singularidad sociológica –el termino lo transfiero de la física para explicar–, un evento crítico, culminante, espectacular, del cual no se puede ver mas allá.

Mientras la automatización laboral y la digitalización económica se alejan del contacto humano, más nos enfrentamos con lo que significa ser humano. Tenemos que empezar a hablar de esto ahora, para que podamos comenzar a diseñar políticas públicas que, por el momento, no solo busquen una redistribución de la riqueza o la sindicalización de la torpeza humana, sino una redistribución de la carga de trabajo y la participación horizontal de las comunidades.

Pero sobre todos estos planes magníficos y maquiavelicos de las cúpulas del mundo por continuar afirmando su control sobre las comunidades… piensa en ti. Después de pasar meses en la seguridad de tu aislamiento, sin ver a mas personas, ¿querrás regresar a un mundo donde nos amontonamos y nos toqueteamos y personas se acercan a ti con manos sucias y ojos infectados?

El actual problema laboral y económico no es que no tengamos suficientes cosas. Es que no tenemos suficientes formas para que las personas trabajen y demuestren que merecen esas cosas. Vivíamos en una economía donde la productividad ya no era el objetivo, el empleo lo era. Así de simple y así de rápido, el ser humano se convirtió en mercancía administrada y curtida por su nación-estado para saciar categorías pre-establecidas en una economía global controlada.

#elHorror pasará a la historia como un ejemplo de cómo el avance tecnológico se liberó de la necesidad sociológica. Y una necesidad sociológica atendida por una nación-estado, por ejemplo, es #ganarse la vida. La mayoría de las personas no se preocupan por la iluminación o el famoso #mindfulness o la expresión artística monetizada, la mayoría solo quiere mover su cuerpo o su mente para hacer algo, para pasar el día, para obtener un sentido de contribución y pertenencia a su comunidad. Por eso, el trabajo/empleo ha sido parte de la narrativa humana cultural en toda su Historia y una condición preliminar para el progreso humano.

Estamos frente a una mezcla de ignorancia e incredulidad: no podemos creer que el cambio esté ocurriendo tan rápido y tan fuera de nuestro control. Y todo se debió a la incapacidad de la nación-estado por aplicar el conocimiento científico a fines prácticos y humanos.

La verdadera razón por la cual como ciudadanía no seremos/somos conscientes de estos conflictos, cambios y riesgos, es que todo el tema de la política nacional y administración pública es tremendamente aburrido. Masiva, espectacularmente predecible. Y, por lo menos en México, cada mañana, seguiremos despertando en cadenas.

* Nemer Naime es escritor y sociólogo que ha destinado su creatividad a desarrollar y liderar estrategias de comunicación y promoción de la salud a través de la cultura y la educación en la frontera México-Estados Unidos, África Subsahariana y México. Tipazo.

 

Comunidad-Estado: el horror y la solución (I)

Comunidad-Estado: déjame aplanarte la curva (II)