blogeditor · 27 de julio de 2020
“Recibimos una oferta para el avión presidencial por 120 millones de dólares”, informó recientemente Banobras. Sabemos también que la oferta se hizo en efectivo y equipo médico.
El innecesario tema del avión revivió, en medio de la pandemia y la crisis económica, pues López Obrador ha reiterado su intención de vender el ostentoso aparato que, dicho sea de paso, ya se encuentra en México.
Pero, vaya contradicción, la posible venta del avión no cancela su “rifa” el próximo 15 de septiembre. Sobre ella, apenas el 13 de julio pasado Ernesto Prieto, Director de la Lotería Nacional, informó que solo se habían vendido 1 millón 355 mil cachitos por 677.5 millones de pesos, equivalentes al 22.5 por ciento del total.
La cifra me sorprendió pues tras la famosa cena del tamal de chipilín entre el presidente López Obrador y los empresarios más grandes del país, el mismo presidente anunció que había logrado el compromiso para la compra y distribución de 3 millones de cachitos.
“Esto lo entendieron muy bien los empresarios ayer, tan lo entendieron que ayer ya obtuvimos compromisos de dispersión, compra de boletos por la mitad de los tres mil millones que estamos pensando obtener, es decir, ayer hubo compromisos por mil 500 millones de pesos”.
“Todos expresaron su apoyo, sin que tomaran la palabra hubo una manifestación de respaldo a la decisión que se tomó de rifar el avión presidencial, les tengo que agradecer mucho a los empresarios, es un reconocimiento muy especial, primero porque asistieron, tomaron en cuenta la invitación, no hubo desaires, los convocamos y participaron“, dijo López Obrador en una mañanera posterior.
Pero todo indica que el compromiso de los empresarios con la rifa presidencial se diluyó o no se ha concretado. O no quieren compartirlo.
Noroeste solicitó vía acceso de información el número total de asistentes a la cena en Palacio Nacional el día 12 de febrero, el monto total recaudado de los donativos de los empresarios invitados y el detalle de cuánto donó cada uno identificados por monto, nombre y apellido.
Tanto la Coordinación General de Política y Gobierno, como la Coordinación General de Comunicación Social y Vocería del Gobierno de la República, la Jefatura de la Oficina de la Presidencia y la Secretaría Particular del Presidente respondieron prácticamente lo mismo: ninguno sabe nada.
La Coordinación General de Política y Gobierno respondió: “enfatizando que se realizó una búsqueda exhaustiva, amplia y razonable en los archivos que la conforman sin encontrar documentos ni elemento alguno que permita advertir o suponer que la misma obró en los archivos de esta unidad”.
Por otro lado, la Coordinación de Comunicación Social y Vocería del Gobierno de la República comunicó: “Derivado de la búsqueda referida con antelación, se comunica que, dentro de los archivos físicos y electrónicos de este sujeto obligado, así como de sus áreas adscritas, no se localizó información relacionada con el número de asistentes, monto total recaudado y detalle de donaciones requeridos por el hoy peticionario. Cabe destacar que a la fecha la Coordinación General de Comunicación Social y Vocería del Gobierno de la República no ha recibido para su debido resguardo ningún documento relacionado con la petición del hoy solicitante”.
En tercer lugar, la Jefatura de la Oficina de la Presidencia señaló: “Sobre el particular, no se localizó, en la Jefatura de la Oficina de la Presidencia, evidencia documental que atienda el requerimiento del solicitante, enfatizando que se realizó una búsqueda exhaustiva, amplia y razonable en los archivos físicos y electrónicos que la conforman sin encontrar dicho documento, ni elemento alguno que permita advertir o suponer que la misma obró en los archivos de esta unidad”.
Finalmente, la Secretaría Particular del Presidente respondió: “Dado lo anterior, no se encontró documento físico o digital; así como registro de alguno de la información como lo requiere el solicitante; enfatizando que se realizó una búsqueda exhaustiva, amplia y razonable en los archivos que la conforman sin encontrar dicho documento ni elemento alguno que permita advertir o suponer que la misma obró en los archivos de esta unidad”.
La cena del tamal fue, entonces, una cena muy rara: nadie la organizó ni hubo lista de invitados; nadie diseñó, ni mucho menos imprimió las papeletas que se distribuyeron en las mesas de las y los empresarios; ninguno de ellos ha comprado ningún cachito a pesar de que algunos confirmaron a la prensa que habían pagado “la cena más cara de su vida” y de los mil quinientos millones de pesos en donaciones que el presidente confirmó, no existe ningún registro.
Pues no, a pesar de las búsquedas exhaustivas, amplias y razonables que presumen en sus respuestas, ninguna dependencia cercana al presidente es capaz de informar sobre una cena que todos vimos y de la que, según nos dicen, habría salido mucho, mucho, dinero.