#ComoHombres: el macho está en los detalles

blogeditor · 17 de abril de 2020

#ComoHombres: el macho está en los detalles

Recientemente surgió en redes sociales el hashtag #ComoHombre, el cual, según investigaciones de LEXIA, convocó a una prioritaria participación femenina. A diferencia de muchos otros hashtags que se dedican a replicar contenido, #ComoHombre logró sacar a la poeta que las mujeres llevan dentro, no porque escribieran con rima y métrica. Poesía proviene del griego “poiesis”: creación. Quienes participaron en esta dinámica crearon contenido. #ComoHombres no fue un hashtag más de viralización, fue una obra artística de creación colectiva.

¿Qué fue lo que permitió esa colaboración multitudinaria (crowd content)? El género. Esa palabra tan odiada por muchos, objeto de burla y sarcasmo para otros, mera elucubración y capricho para otros tantos. #ComoHombre realizó, principalmente de parte de las mujeres, y ante la sorpresa, encono y preocupación de los hombres, un ejercicio de inversión de la realidad cotidiana: puso a los hombres en el contexto de las mujeres.

– A los hombres les toca lavar toda la loza

– ¿Y por qué a mi hermana no?

– Porque ella es mujer y eso es de hombres

#ComoHombre @animesa

El resultado fue hilarante y con sentido del humor. Y como todo buen sentido del humor, que de verdad sea tal, provocó la reflexión. ¿Por qué colocar a los hombres, no en el rol, sino en la situación o contexto de las mujeres causa risa? ¡Porque es imposible! Es una circunstancia tan inaudita ante la cual, lo único que se puede es reír.

  • Un hombre no perderá un empleo por no usar zapatos de tacón.
  • Un hombre no dejará de estudiar porque su futuro es casarse.
  • La opinión de un hombre no será menospreciada porque está “muy hormonal”.
  • Un hombre no tendrá miedo de que su pene quede “guango” por tener muchas relaciones sexuales.

Desde luego pueden existir contraejemplos o situaciones donde “yo tengo un amigo que sí le pasó”, pero pecando de sinceridad, en realidad son casos más bien aislados que no pueden ocultar el hecho contundente de que, independientemente de la intención o voluntad de este o aquel hombre en particular, el contexto de los hombres es privilegiado respecto al de las mujeres.

Y ahí está el meollo de #ComoHombre, evidenciar las sutilezas cotidianas de ejecución del patriarcado o, en lenguaje Millennial: “micromachismos”. Demostrar que, el macho está en los detalles.

Cuando los hombres se enojan con las feministas e intentan demostrar que son unas exageradas, recurren, principalmente a una estrategia. Bueno, a dos, si consideramos la forma en la que defienden su superioridad masculina levantando (o diciendo que levantan) el garrafón de agua. La otra estrategia, que #ComoHombre desmanteló, es la siguiente:

Particularizar y luego generalizar

Ante los reclamos por los feminicidios y las violaciones, a los hombres les gusta decir “yo no soy violador” o “yo no mato a nadie”. Y esperan recibir algún reconocimiento por ello. Y le dicen a las feministas que, por lo tanto “están generalizando”.

Bueno, en realidad es al revés, porque la violencia hacia mujeres y hombres sí es perpetrada casi en su totalidad ¡por otros hombres! De este modo, quienes particularizan la protesta señalando que, como ellos -ese caso específico y concreto no viola ni asesina- entonces no es cierto que los hombres violen y maten. Y ahí viene una nueva generalización. Buscan casos de mujeres que cometieron alguna agresión y esos ejemplos minoritarios los extrapolan para decir: “También las mujeres violan”, y luego rematar con un, aún más generalizante, “la violencia no tiene género, es de todos”.

#ComoHombres demostró que sí, sí es posible generalizar. En diversos contextos existe un marcado favoritismo cultural y social hacia los hombres. No se trata de este o cual caso. La ropa, el cuerpo, la exhibición de la piel provocan la violencia sexual solo hacia las mujeres. Un hombre no es violado por enseñar las piernas, ni por usar ropa impropia, eso solo le ocurre a las mujeres. Por lo tanto, poder vestirse como se desee y enseñar el cuerpo como se quiera sí es un privilegio de los hombres.

De la generalización a la especificidad

Pero más que, simplemente “generalizar”, con esta dinámica de inversión se puso de manifiesto la especificidad de las mujeres en las situaciones sociales. Es decir, señalar que hay circunstancias especiales que solo afectan negativamente a las mujeres. Claro que a los hombres también los matan, y claro que también sufren violencia, nuevamente, principalmente por parte de otros hombres. Pero no se trata solo de cuánto ocurre (cuantitativo) sino de cómo ocurre, es algo cualitativo.

#ComoHombre nos demostró que solo las mujeres reciben desde la infancia el mandato de crianza sobre los hijos como algo que es parte de su naturaleza, que son ellas quienes perderán valor y oportunidades sociales si no demuestran que están casadas y que son fieles. Y aunque en estos momentos venga a nuestra mente el caso de fulanito o zutanito al que le pasó algo así, no ocurre en la regularidad de los casos.

#ComoHombre nos enseñó que hombres y mujeres somos iguales, pero que las circunstancias o contextos de las mujeres son marcadamente distintos en relación con los contextos de los hombres.

#ComoHombre exhibió que los hombres sí son privilegiados, que no tienen que vivir preocupados por el acoso sexual, ni porque sus máximos logros tengan que ver con la belleza de sus cuerpos.

Tú o aquel hombre podrán reclamar que ustedes no, que incluso han renunciado a sus privilegios en alianza con las mujeres. Pero lo que hagas tú o aquel hombre no cambia la estructura mental y cultural de la sociedad que le asigna a las mujeres significados negativos, roles inferiores y peligros específicos.

#ComoHombres no solo nos mostró nuestros micromachismos, nos explicó por qué ocurren: trascienden la buena voluntad, gallardía y deconstrucción de los hombres, por más feministas que sean, para anclarse directamente en el corazón de la cultura, en su sistema operativo.

Los micromachismos y los macromachismos tienen el mismo origen: una sociedad que valora a los hombres por encima de las mujeres. La antropóloga Françoise Héritier le llamaba “valencia diferencial de los sexos”. El juego patriarcal es muy simple: pase lo que pase, la mujer siempre debe estar por debajo, ser más débil, más tonta y perversa que los hombres.

Las diversas parodias que el hashtag #ComoHombre nos mostraron dan en el blanco de esta valencia diferencial de los sexos: poner a los hombres, no en este o en aquel rol “femenino”, sino en una situación de desventaja, donde sean ellos los que pierdan, los que se resignen a tener que vivir enclaustrados en la cocina, los perennemente acosados, los que sean tratados como idiotas, para, en su lugar, encumbrar a las mujeres. Y eso es simplemente inimaginable.

Porque no se trata de ti ni de mí, ni de un hombre que conocí una vez, el machismo de nuestra sociedad no es solamente personal, es un problema estructural. No es cambiar de roles ocasionalmente, es transformar la realidad para pasar de la subordinación a la simetría.

@LexiaGlobal