blogeditor · 14 de julio de 2011
Eréndira Avendaño
Investigadora de México Evalúa
Hasta donde alcanza la memoria histórica, México había permanecido en un amplio déficit de información presupuestal y en condiciones de desconocimiento del ejercicio del gasto, así como del quehacer gubernamental en todos los niveles de gobierno. Regularmente, los aspectos presupuestarios suelen ser temas técnicos y de difícil comprensión, lo cual dificulta la participación de la sociedad en la deliberación y definición de prioridades de gasto, más acorde a los temas de interés público.
Al respecto, el Programa de Naciones Unidas ha referido que la ciudadanía no cuenta con la información suficiente para determinar si el gasto público “obra en su beneficio, si se desembolsa con transparencia y si no sirve sistemáticamente a intereses corporativos o partidistas.” En este sentido, una de las demandas recurrentes de organismos internacionales, instituciones académicas y de la sociedad civil, se refiere a la necesidad de crear más y mejores mecanismos de rendición de cuentas y generación de información respecto al ejercicio del presupuesto público.
Durante los últimos años la política de transparencia ha tenido grandes y significativos avances en la generación y acceso a la información. Lo anterior no es menor, ya que estos avances representan dos pilares esenciales para la efectiva rendición de cuentas y, en última instancia, para cualquier gobierno democrático pues posibilita la participación y proximidad ciudadana a los procesos gubernamentales, abriendo nuevos canales de comunicación entre el Estado y los diversos actores de la vida pública del país.
Por ello, vale la pena reconocer el esfuerzo que la Secretaría de Hacienda ha realizado en esta tarea, ya que recientemente, este organismo presentó el portal Transparencia Presupuestaria. La valía del portal se traduce en que dicha página pone a disposición de la sociedad, buena parte de la información que la Secretaría generaba con anterioridad, en materia de ingreso, gasto y deuda pública, con un amplio nivel de desagregación y de fácil acceso. Se explica en un lenguaje sencillo cómo se integra el presupuesto y de dónde provienen los recursos, cómo se gasta, quién gasta, en qué y dónde. Además se pueden revisar los avances en el cumplimiento de las metas de los programas públicos y los resultados de sus indicadores, así como las evaluaciones realizadas a cada uno de ellos. En resumen, el portal busca aportar elementos para responder a los ciudadanos: ¿cómo se gasta tu dinero?
Si bien es cierto que, las cifras y datos que actualmente se encuentran contenidos en el portal están aún en un proceso de construcción y perfeccionamiento, también es cierto que acciones como estas generan una mejor comprensión sobre los temas presupuestales y apuntalan mayores mecanismos democráticos de rendición de cuentas y mejoramiento de la gestión pública.
Sin embargo, el reto inmediato de la transparencia consiste en que ésta no sea vista simplemente como el proceso mismo de generación de información sino que ésta debe contribuir en el desarrollo y aplicación de mecanismos de seguimiento y evaluación por parte de la sociedad civil y los ciudadanos del quehacer gubernamental y de los resultados que obtienen los diferentes programas y acciones de la administración pública. Es decir, los principios rectores de la transparencia: el acceso a la información y su máxima publicidad no generan por si solos ciudadanos más informados y organismos públicos más eficientes en su actuar, para ello se requiere información ÚTIL y ciudadanos y funcionarios públicos dispuestos a utilizar la información para mejorar los resultados de la acción pública. Este es el verdadero reto.
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