Mayra Zepeda · 27 de marzo de 2014
En 2011, Giavanna comenzó a escribirle a David, un hombre de 37 años preso por un delito de cuello blanco. Entró a www.writeaprisoner.com, metió una solicitud para contactarse con un interno y después de examinar cuidadosamente los perfiles eligió al hombre sentenciado a 10 años de cárcel por participar en un fraude a una compañía en el 2000. Se escribieron un año, David salió de prisión, Giavanna se mudó a Nueva York y entonces tomaron una decisión: ya serían una pareja.
Giavanna y David es una de las parejas que la neoyorquina Jena Cumbo fotografió para su proyecto We met on the internet, el cual muestra la vida de las personas que deciden iniciar una relación amorosa con alguien a quien conocieron por en línea, desde las salas de chat que abundaban en los noventa (¿se acuerdan?), hasta páginas como OkCupid, otras más alternativas, y aplicaciones como Grindr y Tinder.
Jena es fotógrafa y le pareció divertido mostrar con sus imágenes cómo la gente puede conectarse con otra persona por internet. “Pasamos tanto tiempo en línea que creo que ya es normal que la gente conozca a sus parejas por este medio”, dice Jena desde su departamento en NY.
Aunque todavía hay un estigma que rodea a las parejas que se conocieron por internet y comenzaron una relación a través de posts o tuits, Jena dice que cada día va cayendo poco a poco.
Para contar mejor las historias de parejas que se conocieron por internet, Jena trabaja con la joven periodista neoyorquina Gina Tron, quien hace las entrevistas y obtiene todos los detalles de cómo se conocieron.
Hoy hacemos todo por internet, dice Gina, “así que el dating también está reflejando eso, el mundo moderno”. Gina, Jena y yo recordamos cómo en los noventa, y aún a principios de la década de los 2000, una paranoia cubría todo lo que tenía que ver con el mundo en línea: ¡no subas fotos!, ¡no digas dónde estás!, ¡a nadie le digas tu verdadero nombre ni lo que haces, mejor usa un nickname!
Y aunque nunca está de más tener ciertas precauciones, hoy esa paranoia ya no nos domina. Hoy nos tomamos fotos y las subimos a Instagram, “taggeamos” a nuestros amigos, hacemos “check in” en Foursquare y compartimos información a través de nuestras redes sociales. ¿Por qué el mundo de las citas tendría que ser distinto o ajeno?
Todas las parejas que forman parte del proyecto We met on the internet se conocieron en línea y se atrevieron a dar el salto “al mundo real”.
“Creo que para eso debe haber compromiso y entendimiento de que la persona no va a ser perfecta. Como en la vida real. Cuando hablas con alguien por internet es muy sencillo que lo idealices (…) La cuestión es entender que la gente es real, tiene defectos, y que vas a tener que lidiar con una persona igual que tú, con defectos”, dice Gina Tron.
Para Jena Cumbo “el amor es una cosa de suerte” y la gente que participa en su proyecto tuvo suerte de encontrar una pareja con quién compartirse. “Cuando sucede es hermoso y extraño, sin importar cómo se conocieron. Sal al mercado, pon una buena foto, sé honesto y auténtico en tu perfil, y te van a encontrar”, aconseja Jena.
¿Y por qué atreverse a entrar al mundo de las citas en línea? Gina Tron dice que ese mundo es más claro. “Sabes que es una cita. Hoy todo es tan vago…Puedes salir con un sujeto, medio salen, se besan, pero no saben dónde están”.
“Si no le das una oportunidad (a conocer gente por internet), ¿cómo sabrás si te funciona o no?”, pregunta Jena.
A estas siete parejas, les funcionó.
Mariela y Tiago
Se conocieron en www.tattoodatingsite.com
Mariela es una fotógrafa de 21 años que se mudó de República Dominicana a NY en diciembre de 2011. Tiago es un hombre de 30 años que trabaja como carpintero desde que era niño. Se encontraron gracias a su amor por los tatuajes. Tiago decidió entrar a este sitio porque en su barrio no hay gente con tatuajes y él quería compartir su gusto con alguien.
Empezaron a hablar por Skype y luego se conocieron en persona. En su segunda cita, compartieron algo de “tinta”. Tiago se removió un tatuaje y Mariela se hizo uno en un brazo. Después de sólo dos semanas de salir, decidieron vivir juntos. Después de 4 meses, se comprometieron. Hoy los dos comparten tatuajes. Los dos tienen la palabra “amor” tatuada en las manos.

Ashley y Jay
Se conocieron en www.plentyoffish.com
Jay tiene 28 años y siempre le han gustado las chicas italianas y alemanas. Ashley tiene 26 y, curiosamente, es italiana-alemana. A ambos les gustaron sus ojos y decidieron comenzar lento.
Antes de conocerse en persona, hablaron dos semanas y media en septiembre de 2013. Su primera cita fue muy peculiar: él estaba muy ocupado con su empleo como chofer de una pastelería, así que llevó a Ashley como copiloto. Después de un mes, la cosa se puso seria. Ahora tienen tatuajes juntos.

Donna y Jesse
Se conocieron en AOL Chat en 1997. Tienen 66 años.
Durante 5 meses hablaron por teléfono y se escribieron correos. Un día decidieron conocerse en un centro comercial, por seguridad. En caso de que Jesse fuera un idiota, Donna ya tenía un plan de escape, pero no necesitó utilizarlo. Después del centro comercial fueron a cenar, luego a platicar en un parque por horas. En ese entonces, los dos eran divorciados y con hijos pequeños.
Donna pensó que Jesse era adorable, pero no veía por ningún lado planes a largo plazo. Ella había estado sola por más de 20 años ya. Se dijeron que no querían enamorarse.
Un día salieron a cenar al restaurante Red Lobster y fue ahí cuando Jesse confesó que estaba enamorado de Donna. Cuando ella escuchó la confesión, comenzó a sentirse mal y vomitó en la mesa. Se casaron en el 2000 con una boda más grande que sus bodas anteriores. Cada año celebran su aniversario en el Red Lobster para recordar y reír.

Giavanna y David
Se conocieron en www.writeaprisoner.com
En 2011, Giavanna, de 25 años, comenzó a escribirle a David, un hombre de 37 años que estaba en prisión por un delito de cuello blanco. Ella no buscaba nada romántico, lo hizo por curiosidad, y el perfil de David le llamó la atención, no la asustó, ni la intimidó.
David fue sentenciado a 10 años de prisión por estar involucrado en un fraude en el año 2000. Al principio de sus conversaciones platicaban sobre rock y arte. Después de un año de escribirse, los correos se hicieron más coquetos y comenzaron a planear la mudanza de Giovanna a NY en cuanto David saliera de la cárcel.
Adoran la fotografía e ir a museos. A David le gustó su forma de ver el mundo de diferentes maneras y que no quería asentarse en la típica vida que la gente te dice que hagas.
Write a prisoner se estableció originalmente como una organización para ayudar a los presos a tener correspondencia con el mundo exterior. Esta página publica sus perfiles, fotos e información. Después de ver los perfiles personales (qué les gusta hacer, cuáles son sus objetivos) y la información pública (delito que cometió, cuándo, años de prisión), el usuario puede elegir al preso. Una vez que lo selecciona, tendrá la opción de enviar un primer mensaje de manera gratuita.
Según writeaprisoner.com, investigaciones demuestran que los presos que establecen y mantienen contactos positivos fuera de la cárcel son menos propensos a volver a cometer delitos y es menos probable que vuelvan a la delincuencia y el abuso de sustancias, y tienen más posibilidades de encontrar un empleo y ser miembros productivos de la sociedad.

Tad y Drew
Se conocieron en Grindr.
Nunca pensaron que esta app que generalmente es para hookups los llevaría a tener una relación seria. Comenzaron saliendo, se enamoraron, y se casaron en el verano del año pasado.

Jenn y Natalie
Se conocieron en OkCupid.com
A Jenn le impresionó el perfil de Natalie en OkCupid. Compartían intereses en común, como el arte, los libros y las películas. Decidió enviarle un mensaje. Hablaron un mes. Perdieron contacto por meses y después volvieron a reconectarse.
Su primera cita estuvo llena de whiskey en Brooklyn. La segunda cita fue al día siguiente. Jenn la invitó a salir y llevó a todos sus amigos para que la conocieran.
“Natalie es, por mucho, la persona más inteligente que he conocido”, dice Jenn. Primero compraron un perro y después decidieron vivir juntas.

Rita y Antonio
Se conocieron en Napster cuando eran adolescentes, en 1999. Hablaban sobre música y otros temas. Después que Napster cerró, mantuvieron contacto por correo.
El contacto se hizo más intenso a mediados del 2000. Hablaban diario por teléfono o estaban en MSN o videochats. Hoy comparten intereses en la cultura japonesa, el anime y la música coreana pop.
En 2006, Antonio visitó a Rita en NY y estuvieron juntos unos días. Meses después, se mudaron por 2 años a St Thomas. Ahora viven en Queens y ambos cuidan a la hija de Antonio.

Eli Finkel, profesor de psicología social de la Universidad de Northwestern, llegó a la conclusión de que el 35% de las relaciones amorosas en Estados Unidos comienzan en internet.
El año pasado, investigadores estadounidenses de la Academia Nacional de las Ciencias dieron a conocer un estudio el cual reveló que más de un tercio de los matrimonios en Estados Unidos comienzan con citas en línea y que las parejas que se conocen de esta forma son “ligeramente más felices” que las tradicionales.
Esta investigación se realizó con una muestra de 19 mil 131 personas que se casaron entre 2005 y 2012 en Estados Unidos.
Claro, después que la investigación fue publicada, varios expertos opinaron que los resultados no eran objetivos porque fue ordenada por alguna empresa de citas en línea.
Además, la psicóloga y escritora Vivian Diller dijo que el estudio de 7 años fue demasiado corto como para llegar a ese tipo de conclusiones.
“El éxito en el matrimonio depende de cómo negocian las diferencias, no sólo de la compatibilidad”, y agregó que tener citas en línea puede aumentar las expectativas que ponemos en una persona y generar infelicidad.
Si quieres conocer más sobre We met on the internet entra a la página de Jena Cumbo.