Redacción Animal Político · 21 de febrero de 2023
Nada sería posible si la gente no deseara lo imposible. La fuerza del deseo socializada, colectivizada, convertida en fuerza del común es, pues, invencible.
Silvia Rivera Cusicanqui.
Uno de los propósitos de la proclamación de los días internacionales es el de movilizar la voluntad política y los recursos para abordar las problemáticas mundiales. Es por ello que hace más de una década, la Asamblea General de Naciones Unidas decidió establecer el 20 de febrero de cada año como Día Mundial de la Justicia Social.
Bajo el estandarte de que no es posible alcanzarla mientras no exista paz y seguridad, y mientras los derechos humanos y las libertades fundamentales no sean respetadas, conmemorar este día implica reconocer la ausencia de la misma en nuestra cotidianidad.
Nuestro día a día está atravesado por un sinnúmero de injusticias que se manifiestan en una multiplicidad de formas y momentos. Pensar en el fenómeno migratorio no es la excepción. Reparar que México está en la encrucijada de la migración (al ser un país de origen, tránsito, destino y retorno) es tomar conciencia de que una amalgama de dinámicas migratorias nos permea y que, bajo ninguna circunstancia, nos es ajena.
Esta amalgama se conforma, se mueve y se expande, teniendo como centro a las personas en movilidad. En ella hay quienes se desplazan de manera forzada, como consecuencia de las vivencias en sus contextos específicos: violencia generalizada, violencia de género, conflictos armados, persecución, amenazas directas, desastres naturales, discriminación por pertenecer a un grupo social específico, precariedad laboral, falta de oportunidades, por solo mencionar algunas.
Hay también quienes se desplazan por decisión propia, porque cuentan con los recursos económicos para hacerlo y tienen la capacidad, el gusto, la oportunidad y/o las ganas de desenvolverse en un país distinto al de origen, ya sea por motivos laborales, académicos, familiares, sociales o culturales. Estos escenarios, si bien son distintos, no siempre son excluyentes.
Entendemos que la migración es un hecho multifactorial, complejo y diverso. Sin embargo, se hace mención de ello como un intento de visibilizar las desigualdades que existen y coexisten dentro de los flujos y las dinámicas migratorias. Las posibilidades de movilidad nunca se desarrollan en igualdad de condiciones, derechos ni oportunidades.
En México, por ejemplo, se tiene la obligación de proteger los derechos de toda persona, no importando su origen o condición; de asegurar una migración segura, ordenada y regular. No obstante, la política migratoria en el país está dirigida a un mínimo porcentaje de la población. Las pocas o nulas opciones de regularización, los elevados montos para obtener un documento migratorio, la falta de acceso a la información y escasa transparencia, el hastío burocrático, la hostilidad de algunos servidores públicos y la criminalización de algunos grupos migrantes, socavan su acceso a la justicia y les posicionan en distintas situaciones de vulnerabilidad.
Ante la necesidad de una presencia total de la justicia social, la conmemoración de este día es también un recordatorio para seguir la lucha y la exigencia por un mundo en el que prevalezca la igualdad de derechos y donde las oportunidades sean equitativas para todas y todos. Reconocemos que, para abordar la problemática en cuestión, es necesario hacerlo desde la pluralidad de los agentes y frentes que la involucran, es decir, desde el accionar de la comunidad internacional (organismos internacionales, países, fuerzas transnacionales), el Estado y la sociedad civil.
Es por ello que en Sin Fronteras deseamos lo imposible. Impulsadas por este deseo, creemos y dirigimos nuestro actuar para que una migración socialmente justa se haga realidad. Al ser una organización de la sociedad civil que coadyuva a la promoción, la protección y defensa de las personas migrantes y sujetas de protección internacional, trabajamos para incidir en los procesos migratorios de las personas en movilidad, con el propósito de que estos sean informados, integrales, e impregnados de un trato digno y justo. Sabemos que toda persona migrante tiene agencia e independencia, pero conocemos las condiciones de arbitrariedad que imperan y las minan, por eso, en el marco de la celebración del día Mundial de la Justicia Social, buscamos combatirlas.
En la linealidad de esta celebración está contenida la ciclicidad de la injusticia. La justicia social es un camino que, por muy imposible que parezca, debe trazarse para ser andado y vivido desde la colectividad; es la semilla de la que debe brotar la pluralidad de las interacciones humanas y la causa para seguir la lucha por alcanzarla desde nuestras diferentes trincheras.
* Andrea Bañuelos Maldonado, Clínica Jurídica de Sin Fronteras (@SinFronteras_1).