Dulce Ramos · 7 de enero de 2013
En un ambiente mundial donde sus principales socios comerciales, como la Unión Europea y Estados Unidos, están envueltos en una crisis de deuda, China tiene el creciente reto de reestructurar su economía para aminorar su marcada dependencia en las exportaciones y así, reencontrar el cauce del crecimiento.
La generación de “lideres pro-consumo” está llamada a materializar la migración del sueño americano del siglo XX al sueño chino en el siglo XXI.
En el mapa del país asiático en 2013 hay cuatro pilares que describen el panorama estratégico de los siguientes cinco años: incremento tangencial en su consumo interno, el desarrollo de infraestructura interna en telecomunicaciones y energética que apalanque las necesidades de su consumo interno que permita que los posibles excedentes y procesos de aprendizaje internos logren la expansión de paraestatales chinas al exterior. Como tercer eje, tendremos el tránsito a una economía del conocimiento con el marcado incremento de la industrialización de patentes y modelos de utilidad y, finalmente, la discreta y silenciosa geo-exportación de capitales y bienes de capital a países con objetivos políticos y militares a través de la Banca de Desarrollo.
La Academia de Ciencias Sociales de China pronosticó un crecimiento de 8.2 para el año que comienza, 3% para la inflación, crecimiento del 10% de las exportaciones y 13.7% de las importaciones. A partir del 2014, el país socialista será el primer importador mundial de bienes.
En este panorama, el problema más destacado que enfrenta la economía china ya dejó de ser el índice cuantitativo de crecimiento por lo que ahora la batería está enfocada en su calidad y eficiencia. Para impulsar el crecimiento de calidad, una base estratégica del desarrollo chino el año que inicia constituirá la expansión de la demanda interna.
El crecimiento exponencial del Producto Interno Bruto ahora provocará el crecimiento regional con la conectividad de las regiones más prósperas con el mundo subdesarrollado chino, a efecto de pasar a la etapa estabilizadora del socialismo chino y ejercer un dominio político inteligente.
Elevar la calidad y eficiencia del crecimiento económico de otras regiones será una “tarea central”, dice una declaración emitida por los nuevos máximos líderes del Partido Comunista de China (PCCh), quienes decidieron mantener una política fiscal proactiva y una política monetaria prudente en este 2013, ante las expectativas de que la economía mundial continúe presentando un crecimiento bajo.
A mediados de 2012, China dio luz verde a 60 proyectos de infraestructura valuados en 157.000 millones de dólares. El anuncio de los planes para construir carreteras, puertos y pistas de aterrizaje, entre los más ambiciosos revelados por China para este nuevo año, reflejan el intento por alentar la expansión económica.

URBANIZACION Y CIUDADES INTELIGENTES: CRECIMIENTO Y ECONOMIA DEL CONOCIMIENTO.
China creó 10,24 millones de empleos nuevos en las áreas urbanas en los primeros nueve meses del 2012, superando la meta anual de 9 millones.
El país centrará sus esfuerzos en la mejora de la calidad de la urbanización, incorporando el concepto de civilización ecológica en el proceso de urbanización para construir ciudades inteligentes, ecológicas y bajas en carbono.
La población urbana del país asiático, que superó a la de áreas rurales por primera vez a fines del año pasado, constituirá el 70% de la población total para el 2030, de acuerdo con el pronóstico del Banco Mundial.
Consciente el gobierno rojo de la capacidad excesiva de la industria, la fábrica del mundo, transita hacia una reestructuración industrial del conocimiento a través de la exportación de patentes, innovaciones y del fortalecimiento de marcas para mantener el desarrollo de alta calidad.
El “made in” comienza a transitar al “performanced in”. Lo importante es el flujo de valor y no la mecánica del ensamble exportador.
El mercado de patentes en China logrará en 2015 según Thomson Reuters 500,000 anuales. Desde 2011, China ya es el país con mayor producción de patentes creciendo de 171 mil en 2006 a cerca de 314 mil en 2010 según el Índice Mundial de Patentes.
XENOFOBIA COMERCIAL Y EFECTOS EN LA SALUD PÚBLICA CHINA POR LA INVERSION OCCIDENTAL
La China actual representa un mercado gigante con un poder de consumo de rápido crecimiento. Las diversas tendencias estructurales del país han hecho estallar lo que podría denominarse una “revolución del consumo”.
Aún cuando el consumo privado representa menos del 40% del PIB, contra el 70% de los países desarrollados y el ingreso sigue siendo relativamente bajo respecto del PIB, el viraje de la economía China disparará las cifras en comento. Ya de hecho, el salario de los obreros aumentó 9.1% en 2012 (470 dólares mensuales), y la clase media china se ubica en los 475 millones de personas con un poder de compra similar a los países desarrollados.
El estilo de vida occidental, aunado al desarrollo de nuevos patrones de consumo, ha provocado que a 2012, 92 millones de adultos sufran diabetes en aquel país y otros 150 padecen ‘prediabetes’ (Ministerio de Salud de China).
Dichos problemas harán virar también el patrón del consumo por el exterior al interior.
Durante muchos años, las marcas extranjeras y conjuntas han dominado las cestas de la compra chinas, debido en parte a que la producción nacional de China estaba orientada a las exportaciones y tenía un carácter de bajo costo. Sin embargo, en la actualidad, muchas empresas chinas están mejorando la calidad de sus productos y reforzando sus marcas para aprovechar la xenofobia comercial que provocan las enfermedades occidentales.
Los 10 chinos más ricos en la actualidad hicieron sus fortunas en el mercado nacional chino y no a través de las exportaciones.
Pero el gran sueño de consumo chino es una realidad para sus nacionales y una trampa de inversión para los extranjeros.
A todo ello, México deberá estar alerta alineando una estrategia que comprenda las dinámicas actuales y abandone sin heredas prenda alguna de los lastres de los años del pasado.