blogeditor · 25 de febrero de 2015
Por: Peatónito (@peatonito)
Conocí a Charles Montgomery de la mejor forma en la que los activistas de la movilidad se puedan conocer: en la guerrilla urbana. Una guerrilla pacífica que pretende reivindicar a los peatones en la calle. Nos encontrábamos en el Congreso de Nuevo Urbanismo en Búfalo mientras tomábamos las calles con más activistas y vecinos de la zona. Pintura, gises, juegos para niños y un DJ era suficiente para armar la fiesta de la revolución peatonal en una pequeña intersección.

Me volví a encontrar con Charles cuando vino a realizar un estudio de campo en la colonia Doctores junto con el Laboratorio para la Ciudad. Yo ya había terminado de leer su maravilloso libro titulado “Happy City”, por lo que preraré unas preguntas y le pedí a mi amiga Yazmin, experta en caminabilidad, que grabara la entrevista con su cámara. Luego le pasé el material a mi amigo Gianni, un gran post-productor de cine, para editar la entrevista y este fue el resultado:
En cuatro párrafos la entrevista trata sobre lo siguiente:
¿Por qué las banquetas amplias, las ciclovías, los parquímetros, un buen sistema de transporte público y los parques públicos nos hacen más felices? Y ¿por qué nos hace infelices vivir en los suburbios o en casas de interés social del INFONAVIT lejos del centro de las ciudades? Aristóteles postuló que las ciudades deben ser el vehículo de nuestra felicidad; hoy Charles Montgomery, a través de su exitoso libro “Happy City”, analiza las ciudades modernas y cómo han fracasado en el objetivo de hacernos felices.
Sobre todo se analiza cómo el sueño de tener un automóvil y de manejarlo todos los días se ha vuelto una pesadilla. Tráfico, accidentes viales, improductividad, enfermedades respiratorias por la baja calidad del aire, rompimiento del tejido social, contaminación auditiva, estacionamientos en lugar de parques y demás problemas son las terribles consecuencias que sufrimos por construir ciudades para los coches y no para la felicidad de los niños, de los ancianos, de las personas con discapacidad y de la población en general.
[contextly_sidebar id=”oGQbW39ToO9hQi694JmiPr7ok1OgwdNj”]Charles ha vivido en la Ciudad de México y conoce muy bien cómo adoptar sus propuestas a las ciudades mexicanas. Hablamos desde lo hermoso que son los bolardos (estos tubitos que protegen a los peatones para que los coches no invadan su espacio) hasta la involuntaria crítica artística que Arcade Fire le hace al urbanismo moderno. Finalmente una ciudad feliz es donde confiamos en nuestros vecinos y demás conciudadanos.
Para lograr esto tenemos que construir una ciudad humana con banquetas amplias y sin obstáculos, con ciclovías seguras, con un transporte público de calidad y abundantes áreas verdes en una ciudad compacta con uso de suelo mixto, lo que también se conoce como Desarrollo Orientado al Transporte (DOT).