blogeditor · 31 de octubre de 2012
Si usted es un oficinista que acostumbra comer la mayor parte de las tardes en las fondas de las cercanías seguro, mientras mienta madres de ese caldito de pollo tan desabrido, se habrá preguntado de dónde viene el nombre de “comida corrida”. Hay dos versiones del origen de esta expresión que pongo a la consideración del amable comensal:
Versión 1: El esquema de “comida corrida” que consiste en tres platillos, llamados “tiempos” están inspirados en los tres tiempos de las corridas de toros (por eso se llaman comidas corridas).
Versión 2: En las comidas corridas uno no puede (o no debe) hacer sobremesa. Así que uno come rapidito y de “corridito”.
¿Por cuál votan ustedes?
Sobre el tema de comer fuera de casa, Defoe hizo una encuesta y en contra de lo que un oficinista amante de la “sopa aguada” hubiera imaginado, este hábito (o necesidad) está menos extendido de lo que suponemos.
Y de lo que comen fuera 28% lo hacen por lo menos una vez a la semana en un puesto informal de comida.
Y, el gasto promedio es 200 pesos por mes.
¿Ustedes cuántas veces comen fuera de casa? ¿Prefieren fonda, puesto callejero o el comedor del trabajo?