Comando, el perrito chihuahua que le hace las relaciones públicas al Ejército

Intersecta · 30 de octubre de 2026

Comando, el perrito chihuahua que le hace las relaciones públicas al Ejército

Por Gabriela García y Pilar Eunice Medina Rosales*

 Escena 1. El desfile

Uno-dos, uno-dos. El repiqueteo de las botas perfectamente lustradas sobre el pavimento anuncia la llegada de cientos de hombres y mujeres con uniformes militares. Un grupo tras otro avanza en perfecto orden y sincronía, siendo interrumpido cada cierto tiempo por el paso de vehículos de artillería pesada y por el sonido de aviones que surcan los cielos a velocidades que apenas dan tiempo a que los dedos se alcen con emoción y urgencia al llamado de “¡mira, mira!”. 

Cada 16 de septiembre, las calles de la zona centro de la Ciudad de México albergan el desfile militar, evento en el que las Fuerzas Armadas presentan su mejor cara ante los miles de personas que se reúnen emocionadas a verles. Este año, el desfile trajo consigo el nacimiento de una nueva estrella: Comando, un perro chihuahua que porta uniforme táctico y está adscrito a la Guardia Nacional. Sus imágenes le dieron la vuelta al mundo1 y fueron noticia durante varias semanas. 

¿Fama repentina y casual o esfuerzo de comunicación bien calculado? A continuación, aprovechamos el caso de Comando para reflexionar sobre las estrategias mediáticas para normalizar y exaltar la presencia militar en la vida pública.

Escena 2. Sé adorable y vencerás

Comando tiene poco más de un año de edad, mide 21 centímetros y pesa apenas siete kilos; en suma, no tiene la apariencia que se esperaría de un perro militar. Sin embargo, lleva un uniforme hecho completamente a la medida: lentes miniatura, chaleco táctico y un casco equipado con cámara.2 El pequeño chihuahua participa en las tareas de proximidad social y tiene un papel importante en los esfuerzos para mostrar a las Fuerzas Armadas desde una perspectiva más amable y cercana. 

Aquí cabe hacer una aclaración: este texto no es un ataque contra Comando, hacia quienes lo entrenan y cuidan o hacia las personas que se han vuelto fanáticas del perrito,3 sino una mirada crítica a la maquinaria que utiliza a Comando o los binomios caninos para promover y normalizar que las instituciones castrenses se hagan cargo cada vez de más tareas de la administración pública.

Pero ¿qué implica esto? ¿Por qué importa? Desde 2006, año en que se inició la “guerra contra el narcotráfico”, se nos ha repetido la idea de que tener a militares en las calles es la única forma de solucionar prácticamente cualquier problema. Primero, nos dijeron que eran los únicos capaces de terminar con la inseguridad y la violencia. Que como las fuerzas armadas son eficientes, incorruptibles e intachables, eran las únicas capaces de terminar con el narcotráfico. Con el paso del tiempo, estas supuestas ventajas sobre las instituciones civiles se han extendido a ámbitos más allá de la seguridad. De ahí que ahora tengamos a militares participando en tareas relacionadas con la salud, la educación o la construcción, por mencionar algunos ejemplos, acaparando funciones y, sobre todo, presupuesto. 

Todo esto ha tenido distintas implicaciones negativas en términos de derechos humanos y transparencia, las cuales no abordaremos en este texto, pero a las que en Intersecta hemos dedicado años de investigación.4 Por ahora, basta con decir que la manera en la que las fuerzas armadas comunican su quehacer ha sido central para normalizar esto.

La propaganda es una herramienta que se ha usado desde hace miles de años, pero que se ha perfeccionado y masificado a la par de los avances tecnológicos. Por ejemplo, en la Grecia antigua adoptó la forma de templos y esculturas, mientras que en el siglo XV la invención de la imprenta permitió difundir información en grandes cantidades y estuvo al centro de los procesos de Reforma y Contrarreforma de la Iglesia católica.5 Después vendrían los periódicos, caricaturas y afiches, que se convirtieron en un nuevo lenguaje visual y, con el surgimiento de medios de comunicación como la radio y la televisión, fue posible llegar a públicos más grandes y diversos en menos tiempo. 

Esta forma de difundir y promover ideas se siguió perfeccionando y en la Primera Guerra Mundial se convirtió en un recurso crucial, al que Lasswell denominó uno de los instrumentos más poderosos del mundo moderno, definiéndola como una herramienta que permite controlar la opinión colectiva a través de la manipulación de símbolos muy significativos para determinadas sociedades o grupos sociales.6 De esta manera, no hace falta la violencia o la coerción para lograr que las personas piensen o se comporten de cierta forma, sino que esto se puede lograr de manera más sutil a través de las palabras o imágenes, por ejemplo. Para sumar a eso, hoy las redes sociales y sus algoritmos han aumentado de manera exponencial el número de personas a las que llega este tipo de contenido. ¿Quién iba a decir que las personas amantes de las mascotas se convertirían en uno de los públicos objetivos de la comunicación social del Ejército?

Escena 3. Militares hasta en la sopa

En 2021 se estrenó la película La civil, en la que una madre debe arriesgarlo todo para buscar a su hija desaparecida. Ante autoridades indolentes, el Ejército es la única institución que le brinda apoyo. Por su parte, en 2025 se estrenó Contraataque, filme que muestra cómo opera una unidad de élite del Ejército y que fue asesorado por la Secretaría de la Defensa Nacional. 

Finalmente, este año salió el reality show Habilidad física 100: México, en el que participaron distintos elementos de las Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano y uno de ellos incluso llegó a la final. Todos estos son productos culturales que, al igual que las imágenes de Comando, llegan a una cantidad masiva de personas y presentan una visión de las fuerzas armadas caracterizada por el heroísmo, la valentía, la disciplina y la cercanía con la población.

En 2022, en Intersecta publicamos un informe en el que analizamos la disparidad de recursos entre las Fuerzas Armadas y otras instituciones de la administración pública. Encontramos, por ejemplo, que hay más plazas para quienes generan propaganda militar que para quienes administran la Alerta de Violencia de género contra las Mujeres.7 Considerando esto, no parece tan descabellado que el auge repentino de Comando pudiera deberse más a una estrategia de comunicación deliberada que a una casualidad algorítmica. 

Sin embargo, esto no quiere decir que las personas estemos indefensas ante tácticas de comunicación de este tipo. No somos meras consumidoras pasivas; tenemos la capacidad crítica para cuestionar la información que se nos presenta en redes y medios de comunicación. La podemos resistir y resignificar. Por eso, la próxima vez que nos salga un video de Comando sorteando con sus patitas cortas una pista de obstáculos, debemos recordar que no todo es lo que parece.♦ 

*Gabriela García coordina el área de comunicación en Intersecta y cuenta con estudios en comunicación y antropología social. Por su parte, Piliar  Eunice Medina Rosales está a cargo del diseño y comunicación visual de Intersecta y cuenta con estudios en diseño gráfico.

Referencias:

1Por ejemplo, medios internacionales como la BBC, The Telegraph, The Independent, 20 minutes y 公視新聞網, por mencionar solo algunos, dedicaron notas y videos a Comando, mientras que en redes sociales las publicaciones sobre el pequeño animal sumaron cientos de miles de visualizaciones e interacciones.

2Antes de ingresar a las Fuerzas Armadas, Comando vivía con una pareja de la tercera edad que, al ya no poder cuidarlo, lo llevó a las instalaciones de la Coordinación Estatal de la Guardia Nacional en Chihuahua, en donde fue adoptado. Su historia de vida y ocupaciones actuales pueden consultarse en este video, publicado por Aristegui Noticias.

3Por ejemplo, resulta entendible por qué la figura de Comando ha causado tal sensación, pues transmite la idea de que incluso él, un perro pequeño que no es de una raza reconocida por su habilidad física, puede, contra toda expectativa, llegar a las fuerzas armadas. Asimismo, la popularidad de su historia es entendible en un país con altos índices de maltrato y abandono animal como México, véase: Pansza, Arturo, “México es el país con mayor número de perros abandonados en la calle: INEGI”, El Sol de México, 17 de diciembre de 2025.

4Las investigaciones que hemos publicado sobre este tema pueden consultarse en nuestro sitio web.

5García Beaudoux, Virginia; Orlando D’Adamo y Gabriel Slavinsky. “Propaganda gubernamental: tácticas e iconografía del poder”. La Crujía, Argentina, 201.

6Lasswell, Harold. “The Theory of Political Propaganda”, The American Political Science Review, Vol. 21, No. 3, 1927, pp. 627-631.

7Intersecta, Dinero para reducir la violencia hay, pero ¿en qué lo invierte el Estado?, 2022.

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