blogeditor · 24 de marzo de 2015
La guerra civil en Colombia, que tiene ya 50 años, ha causado 220,000 muertes, seis millones de desplazados y el colapso de vastos y ricos territorios. En agosto de 2012, el presidente Juan Manuel Santos anunció el inicio de las conversaciones entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en búsqueda del cese de las hostilidades.
En noviembre de 2012 dan inicio formal las negociaciones en La Habana que, con altas y bajas, se han mantenido por más de dos años. A éstas se llegó porque del lado de las FARC hay conciencia de que ya nunca podrán hacerse del poder vía las armas y de parte del gobierno que no pueden obtener una victoria total sobre la guerrilla y el conflicto se puede prolongar otros 50 años. El gobierno sabe también, no es un dato menor, el positivo impacto que tendría sobre el conjunto de la economía colombiana la firma de la paz.
[contextly_sidebar id=”eVJzT2bZymJjTSIDKtexvtKAfbBgHG7d”]El proceso ha entrado a la recta final y ahora el tema central es ponerse de acuerdo en cómo entender y de qué manera aplicar lo que en los procesos de paz se conoce como la “justicia tradicional”. El diálogo se mueve en la dialéctica entre aplicar la justicia y lograr la paz. El presidente Santos hace una buena formulación para zanjar el problema, cuando plantea que la búsqueda es “alcanzar el máximo de justicia que nos permita la paz” y añade que “la justicia no puede ser un obstáculo para la paz”. En el marco del proceso, el gobierno y las FARC van a encontrar la manera de resolver este problema.
En La Habana, al inicio de marzo, se incorporaron a la mesa del diálogo cinco generales y un almirante para reforzar a la parte del gobierno al momento de abordar el acuerdo de un acto al fuego de carácter bilateral. Ahora se ha constituido una mesa paralela de carácter técnico para llegar a un acuerdo en esta materia. Los analistas celebran esta decisión, porque en ella ven que hay un apoyo claro del Ejército al proceso de paz.
En un inicio el gobierno del presidente Santos, que en lo personal ha sido un factor clave del éxito de negociaciones, se negó a discutir el cese al fuego, cosa que sí propuso la guerrilla. En esa misma ocasión Santos dijo que se hablaría de ese tema ya como parte final del proceso. El que ahora inicie confirma que la paz, después de 50 años de guerra civil, con diversos niveles de intensidad a lo largo de ese tiempo, está cerca. Ese día Colombia será todavía un mejor país.