Redacción Animal Político · 28 de febrero de 2018
Receta: avive un poco el malestar que existe respecto a las autoridades corruptas que harían cualquier cosa por comprar barato y llevarse varios miles de pesos al bolsillo propio, mezcle con un poco de xenofobia, grabe videos o testimonios borrosos e inrastreables, sazone con el “testimonio científico” de algún incauto que tenga un pie en alguna institución académica y fíltrelos a un medio de comunicación más interesado en el clicbait que en hacer el fact checking de la historia. Sirva frío o caliente y repita en dosis constantes por todos los medios posibles. Recuerde: Para difundir una fake news todos los medios funcionan. De hecho: entre menos serios, mejor.
Así, básicamente, se cocinó la historia del arroz chino de plástico que entre 2016 y 2017 se difundió por buena parte de Latinoamérica. En México, en mayo del año pasado el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) desmintieron que hubiera arroz chino de plástico en nuestro país.
En noviembre del año pasado Defoe levantó una encuesta sobre esta noticia falsa y encontró que casi 40 % de las personas encuestadas habían escuchado sobre esta noticia.

De ellos, casi el 60 % consideraba que la noticia era real, 7 % no sabía o no contestó, y únicamente 35 % fue capaz de reconocer que el arroz de plástico era una mentira.

También preguntamos a los encuestados si habían escuchado el término fake news y solo 4 de cada 10 contestaron afirmativamente.

Posteriormente explicamos a todos los que eran las fake news y les preguntamos qué tan fácil difícil era para ellos identificarlas. En esta respuesta los encuestados se dividieron prácticamente en partes iguales: 49% considero difícil o muy difícil identificar una noticia falsa, contra el 51% que consideró que era fácil o muy fácil.

Finalmente preguntamos qué tipos de medidas toman para identificar si una noticia es falsa o no. El 27% respondió que verifica las fuentes, el 19% dijo que lee sobre comentarios de las noticias, 16% busca las noticias en medios de prestigio, 14% pregunta a alguien más sobre el tema y finalmente 17% reportó no tomar ningún tipo de medidas para verificar la información.

Esta información es valiosa pues nos permite identificar la potencial acogida que tendrán las fake news durante la elección.
A partir de esta encuesta, pudimos identificar dos grupos:
Una vez identificados estos segmentos, decidimos analizar si era posible identificar alguna relación entre la identificación partidista y la pertenencia a cada uno de estos segmentos. Así, observamos que:
Identificación partidista – Segmentos

Edad y sexo

En el cruce de edad y sexo, los resultados arrojan que:
Un dato interesante y que potencialmente marcaría una diferencia con la elección de EUA en donde la mayor parte de las fake news se difundió a partir de internet y redes sociales es que en México, el voto de aquellos que son más susceptible a dar por válidas las fake news siguen estando mucho más influido por la televisión que por el uso del internet, así que la repetición y difusión de fake news en programas que se transmiten por televisión será determinante.


Las noticias falsas son un peligro latente para cualquier democracia y no hay manera sencilla para combatirlas. No hay manera de evitarlas, pero quizá sí de contenerlas con una serie de esfuerzos que involucren al gobierno (que debería promover los que algunos han llamado: news literacy), los medios (que deben proporcionar un periodismo serio y riguroso capaz de corregir noticias falsas y desinformación) y a los lectores mismos que debemos aprender a siempre dudar de las noticias que refuerzan nuestros prejuicios.