blogeditor · 11 de junio de 2021
Hace unos días circularon varios memes post-electorales que generaron mucha controversia. Uno de ellos, un mapa de la Ciudad de México que retrata qué partidos ganaron las alcaldías, haciendo referencia a que aquellos distritos en los que ganó la coalición PAN-PRI-PRD son en los que las personas “pagan impuestos” y en los que ganó MORENA son en los que las personas “reciben subsidios”. Esto evidencia, dentro de varias otras cuestiones, el enorme privilegio que tiene una parte de la población —que fue precisamente la que circuló el meme— y una peligrosa mentalidad de división, racismo, clasismo y polarización, lo cual es uno de los impedimentos más importantes al progreso de nuestro país.
Como bien dice Joe Olar, “entre meme y meme el clasismo se asoma”.
En el 2012, de acuerdo con el Informe de pobreza y evaluación en el Distrito Federal por parte del CONEVAL,1 las delegaciones de Benito Juárez y Miguel Hidalgo se ubicaban dentro de los 5 municipios con menor pobreza en el país. Mientras que las que presentaron los mayores índices de pobreza fueron Milpa Alta con 48.6%, Tláhuac con 35.8%, Iztapalapa con 37.4%, Álvaro Obregón con 31.3% y Gustavo A. Madero con 30.7%. Lo que se traduce en que el índice de pobreza en estos distritos es directamente proporcional con la decisión electoral.
Ciertamente, casi en todos los distritos que tienen mayores índices de pobreza ganó MORENA, y lo que el meme quiere dar a entender es que las personas en estos distritos reciben subsidios y no pagan impuestos. Sin embargo, lo primero se da porque la gente los necesita a falta de oportunidades y, lo segundo es completamente falso, TODAS LAS PERSONAS PAGAN IMPUESTOS. En efecto, en México el 10% más pobre dedica al menos 9% de sus ingresos al pago de impuestos, ya sea en ISR, en licencias o en IVA.2 Y ya ni se diga de los niveles de corrupción y abandono que viven las personas en, por ejemplo, Tláhuac, lo cual se vio evidenciado con el colapso del Metro que, a 38 días de la tragedia, sigue sin haber responsables.
Por eso, voy a usar este meme para hablar de un problema gravísimo y muy arraigado en nuestra sociedad: el clasismo y la falta de responsabilidad social.
Más allá de la crítica que debemos de hacer al carente combate de la pobreza en estos distritos, lo que sorprende es la falta de empatía y de responsabilidad social de las personas que opinan lo que expresa el meme. En México tenemos un problema muy fuerte de desigualdad social, que aunado al clasismo presente en la mentalidad de muchas de las personas que pertenecen a las clases sociales más altas, es una bomba de tiempo. Este es uno de los cánceres más peligroso que tiene México.
Desafortunadamente, esta administración construyó un camino mal pavimentado, en lugar de crear unos cimientos que derrumben las barreras sociales impuestas por el racismo, el clasismo y el machismo, exacerbó las diferencias de clase, promoviendo el resentimiento social, tanto de clases altas como de clases bajas, y por ende incrementando la brecha entre las clases privilegiadas y las clases marginalizadas.
Según el CONEVAL, en la pandemia los niveles de pobreza incrementaron en un 9%, lo que significa que más de 9.8 millones de mexicanos se volvieron pobres a raíz de la emergencia sanitaria. En el 2018, 61.1 millones de mexicanos ganaban por debajo de la línea de pobreza, es decir el 48.8% de la población, hoy en día 70.9 millones de personas están por debajo de esa línea, lo que equivale a más del 56% de la población.3
El combate a la desigualdad social es una tarea que tenemos todas y todos los ciudadanos. La única forma de lograrlo a nivel integral es a través de la responsabilidad social y de políticas públicas que sí prioricen a las personas en condiciones de pobreza. Aprender a actuar con ética y civismo, pensar colectivamente y denunciar el clasismo sin importar quién lo exprese. Es indispensable reeducar a nuestra sociedad, acabar con los complejos que hoy nos limitan y eliminar el velo de prejuicios que nublan nuestra mentalidad. Sobre todo, debemos cuestionar nuestros privilegios y combatir el tan arraigado clasismo, que rompe cada vez más el tejido social.
Ya lo decía la socióloga Adela Cortina, especializada en el estudio de la pobreza, quien acuñó el término de aporofobia para referirse a las personas que rechazan y discriminan a las personas pobres: “en donde no llega el derecho, puede y debe llegar una ética cívica, que resulta indispensable para que la democracia funcione”4. La manera de lograr que llegue una ética cívica es a través de la educación y de la responsabilidad de la sociedad, el compromiso que tenemos de eliminar las barreras aporofóbicas y los estigmas que nublan nuestro pensamiento.
El menor de los problemas que tenemos es el meme en sí mismo, el problema es que refleja el intenso sentimiento de clasismo y de resentimiento hacia los beneficiarios de los programas sociales que ha establecido el gobierno.
La responsabilidad social está basada en valores éticos, que fungen como guías de nuestro comportamiento. Debemos recordar que actuar con responsabilidad social no es una promesa del futuro, es una deuda del pasado, y un compromiso ineludible con el presente. Por lo que parte de actuar con responsabilidad social es concientizarnos todos los días de los prejuicios y estigmas que fomentan nuestras conductas.
Por lo tanto, debemos de hacernos responsables de nuestras conductas, de darnos cuenta del impacto que tienen nuestras acciones, de pensar de manera colectiva. Hacernos cargo de nuestro comportamiento y de cuestionar los valores adoctrinados en nuestra sociedad. El principal poder de acción de la ciudadanía es la capacidad de exigencia y la participación ciudadana, es ver al otro como un ser humano, y ponerse en sus zapatos.
Es importante precisar que para poder hablar de privilegios primero debemos entender a que nos referimos por el término. En un país tan desigual como México, el privilegio se manifiesta a través de diversas condiciones; la blanquitud de una persona, la situación socioeconómica, el género, la orientación sexual, entre otras. Por eso, actuar con responsabilidad social es un requisito indefectible para formar parte de la ciudadanía y así, empezar a ser congruentes con las exigencias que tenemos, porque es muy fácil demandar cambios cuando no estamos dispuestos a hacer sacrificios. Al hacernos responsables de nuestras conductas, eliminamos los factores externos que fomentan las formas invisibilizadas con las que discriminamos.
Una persona puede verse marginada en diversos grados dada la interseccionalidad de la discriminación en la que se encuentra, lo que también permite que personas que nos encontramos dentro de alguno de los grupos en situación de vulnerabilidad nos victimicemos (Vgr. ser mujer) y por ende dejemos de hacernos responsables de nuestras conductas hacia los demás grupos vulnerables (Vgr. personas con alguna discapacidad), lo que genera un sentimiento de “pase libre”5, como dice Layla Saad. El conflicto no es ser una persona privilegiada, el conflicto es no reconocer el privilegio y por ende evitar actuar con responsabilidad social.
Empezar a cuestionar nuestras conductas y nuestra mentalidad es la única manera de erradicar el problema de la desigualdad social de raíz. Está tan arraigado el sentimiento de inferioridad externo —respecto de otras naciones— naturalmente del primer mundo, especialmente occidentales, que internamente recurrimos a sistematizar la superioridad basada en el color de piel y en el dinero. Dos factores que, desafortunadamente, han estado relacionados con la posición socioeconómica de las personas en México. Ser una persona blanca no solo genera un estatus en la sociedad, pero pavimenta además el camino de los contactos y del trato que emplean las otras personas. Mientras que ser una persona morena tiene una implicación desde el nacimiento de des fortuna, pues estará condenado a un trato de inferioridad.
Ese es el gran problema que tiene México, no solo que somos una sociedad clasista, sino que somos clasistas y racistas y, además, nos negamos a hacernos responsables de nuestras conductas, ya que no nos cuestionamos por qué actuamos de esa determinada manera.
Es muy importante destacar que en esa lucha interna que todas las personas debemos de hacer, se encuentra la coyuntura de entender que las personas en una posición socioeconómica alta no son los salvadores de las personas que se encuentran en desventaja. Pero en nuestra sociedad hemos sido condicionados desde el nacimiento a pensar que las personas blancas y ricas son superiores. Como pasa con las famosísimas misiones en las escuelas religiosas, neocolonialistas, que sirven únicamente para saciar la culpa blanca de las personas que han oprimido históricamente a las comunidades más pobres de México.
Por lo que exhorto a todas aquellas personas que se encuentran en este supuesto a cuestionarse.
Cuando el poder lo tienen las personas ricas, las personas pobres se encuentran en un desamparo total, son utilizadas como peones electorales y cargan con el abandono de toda la sociedad. Por eso el meme es tan peligroso, porque refleja lo profundamente clasistas que somos los mexicanos y cómo la aporofobia se manifiesta en todos los rincones de nuestros pensamientos. Por lo mismo, marginalizamos a todos aquellos que no cumplen con los estándares sociales tanto de blanquitud, como de nivel socioeconómico.
Recordemos: mientras que todas las personas tenemos la labor de actuar con responsabilidad social, cuando eres una persona privilegiada en un país tan desigual, es una obligación y, ante todo, un imperativo moral.
* Carlota Ramos López Duplán es una joven abogada mexicana egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente se desempeña en el ejercicio de su profesión como Profesional Operativa en la Coordinación General de Asesores de la Presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Tomó un curso de derecho internacional público en la Academia de Derecho Internacional en la Haya, Holanda, y estudió en el Institute de Sciences Po en París, Francia. Es feminista, defensora de derechos y en vías de especializarse en temas de desigualdad, combate a la pobreza y responsabilidad social.
1 Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. Informe de pobreza y evaluación en el Distrito Federal 2012. México, D.F. CONEVAL., 2012.
2 Tal como lo denunció la cuenta de Twitter de Gatitos contra la Desigualdad, datos tomados de la SHCP (2019) e ENIGH (2018).
3 Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. “Medición de la Pobreza”, el CONEVAL presenta información referente a la pobreza laboral al primera trimestre de 2021.
4 Cortina, Adela, “Aporofobia, rechazo al pobre. Un desafío para la democracia”, Ediciones Culturales Paidós, España, Mayo de 2017, edición México enero de 2020, página 53.
5 Saad, Layla F., “Me and White Supremacy”, Editorial Sourcebooks, capítulo 6, “you and White exceptionalism”.