Redacción Animal Político · 26 de septiembre de 2025
En septiembre de 2025, representantes de 35 Estados y territorios americanos se reunieron en la Ciudad de México para celebrar la XXXI Asamblea General de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS). Allí refrendaron un compromiso nacido en 1942: fortalecer la cooperación internacional en seguridad social como base para la prosperidad y la paz entre naciones.
Que México fuera sede no fue casualidad. El país ha estado a la vanguardia en la garantía de derechos sociales: reconoció constitucionalmente la pensión universal no contributiva para personas mayores, reformó sus pensiones contributivas para mejorar beneficios y abrió mecanismos para incorporar a trabajadoras del hogar, personas independientes y quienes laboran en plataformas digitales. Los resultados están a la vista: entre 2018 y 2024, 13.4 millones de personas salieron de la pobreza, en buena medida por mayor acceso a prestaciones de seguridad social.
La CISS nació en 1942, en un contexto mundial dominado por la Segunda Guerra. Mientras las potencias se enfrentaban, los pueblos americanos imaginaron un mundo distinto, basado en la solidaridad. Entre el 10 y 16 de septiembre de ese año, 21 países se reunieron en Santiago de Chile para discutir cómo proteger a la población de los riesgos de la vida moderna a través de sistemas de seguridad social.
De esa visión surgió un organismo internacional destinado a promover la cooperación y el intercambio de experiencias. Es decir, una plataforma para que los gobiernos del continente americano dialoguen constantemente y puedan encontrar soluciones públicas a los problemas comunes.
Desde ese momento, la historia de la CISS y del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) quedó entrelazada. En la primera conferencia se presentó el proyecto de Ley del Seguro Social, y dos décadas más tarde, México se convirtió en sede permanente de la CISS y de su Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social (CIESS).
En los años sesenta, México consolidó su liderazgo en la región. Comenzó a operar el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), el IMSS creció exponencialmente, amplió su cobertura poblacional e inició a construir un número sin precedentes de unidades médicas, y construyó lo que hoy conocemos como Unidad Independencia, un proyecto de vivienda social y servicios integrales como un teatro cubierto y otro al aire libre; un deportivo con alberca y gimnasio techado; un cine para 1,200 personas; seis planteles educativos; un supermercado, y tres zonas comerciales.
El entonces director del IMSS y presidente de la CISS, Benito Coquet, lo resumió así: “El techo no ha sido ni será suficiente. Si es importante la habitación, lo es igualmente el conjunto de servicios sociales que los hombres reclaman para mantener la salud en su cuerpo y mente y, para que sean realidad los principios que norman nuestra vida pública y que se condensan en la libertad que proclamamos, en la dignidad y justicia social”.
Ese espíritu marcó una época en la que la seguridad social dejó de ser solo un conjunto de leyes para convertirse en una forma de vida.
Tras la euforia de los sesenta, los años ochenta trajeron vientos distintos: el control presupuestal desplazó la expansión de derechos y la seguridad social se trató cada vez más como un costo que debía contenerse. La CISS también se vio obligada a ajustar su rumbo hacia la eficiencia administrativa. Parecía que el sueño de 1942 se desvanecía.
Hoy, casi cuatro décadas después, en medio de nuevas tensiones globales, crisis climática y los efectos de la pandemia, la CISS ha vuelto a sus raíces. La CISS ha recuperado su voz y liderazgo, promoviendo soluciones de política para garantizar a todas y todos el derecho humano a la seguridad social.
La historia demuestra que, en 1942 y en 2025, el continente supo responder con la misma convicción: la solidaridad, la cooperación y la prosperidad compartida son la única vía para construir sociedades justas y pacíficas.
Nuevamente, como en los años cuarenta, el continente americano se pone a la vanguardia y comienza a delinear los cimientos de la sociedad del futuro.
* Miguel Angel Ramírez es investigador especialista en seguridad social en la Conferencia Interamericana de Seguridad Social.