blogeditor · 23 de octubre de 2017
La Procuraduría General de la República [PGR] atraviesa por una crisis constitucional inusitada. Su credibilidad es prácticamente nula. Las estadísticas evidencian su inefectividad como fuente de una creciente impunidad. Ante el pasmo e incredulidad social, los delitos de alto impacto como el narcotráfico, corrupción, lavado de dinero, tráfico de armas y de personas se multiplican en el país.
El titular de la PGR ocupa el cargo de manera transitoria. Después de tres años y medio, el Fiscal Anticorrupción no ha sido nombrado. El Sistema Nacional Anticorrupción está desfigurado. No habían pasado cinco días de la renuncia de Raúl Cervantes, cuando la institución se cimbra con la estruendosa remoción del Fiscal Especializado en Delitos Electorales. Abogados, medios de comunicación, partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil cuestionan competencias, métodos y procedimiento del despido. La PGR hace mutis.
Se tiene la esperanza de que el Senado, en uso de sus facultades constitucionales, restituya a Santiago Nieto en su cargo. Sin embargo, la pregunta es: ¿qué criterio seguirá la Cámara para esos efectos? ¿Sus pautas tendrán que ser jurídicas, políticas o de simple coyuntura electoral? La Constitución Federal sólo establece que el Procurador puede remover libremente al Fiscal Especial, sin especificar las pautas para que el Senado justifique su oposición.
El problema es que la PGR opera en un ámbito jurídico, y al mismo tiene que ceñirse. La Cámara de Senadores en cambio, aunque también actuando en el marco constitucional, como contrapeso en el ejercicio del poder sus decisiones son eminentemente políticas. De ahí que en aras de transparentar los hechos y la ciudadanía podamos evaluar la pertinencia del despido, en este caso debe procederse de la siguiente manera:
Son muchos los dimes y diretes entre las partes involucradas en el conflicto. A unos les creeremos más que a otros, pero la única verdad es que las evidencias documentales. Los ciudadanos nos merecemos conocer la verdad. La mejor manera de lograrlo es transparentar el proceso que en fecha próxima se seguirá en el Senado.