Cinco reflexiones sobre la maternidad

blogeditor · 10 de mayo de 2022

Cinco reflexiones sobre la maternidad

La maternidad ha estado ligada por mucho tiempo con la creencia del instinto natural. Si bien es una situación que compartimos con otros mamíferos y puede crear una experiencia de conexión y apego, la decisión y el ejercicio de la maternidad y la crianza no lo viven igual todas las mujeres.

Algunas optamos por esta alternativa como si fuera el camino más natural en nuestra vida, otras elegimos hacerlo si consideramos que va acorde con nuestro proyecto de vida, algunas más hemos decidido no ser madres. Es importante dejar de asociar la maternidad como un mandato o una variable que define y condiciona el valor de las mujeres. Por el contrario, el traer niñas o niños a este mundo es una decisión personal consciente que, en caso de tomarse, debe estar acompañada por el respaldo familiar, social y político para que se dé en las mejores condiciones tanto para las madres, como para la crianza de sus hijas e hijos.

Pero además, dejar de asociar la maternidad con un mandato social es indispensable para el imaginario de las niñas  y adolescentes. Lo anterior para abrir nuevas opciones y no apoyar que se normalicen, e incluso incentiven, los matrimonios infantiles y los embarazos a edades tempranas, lo que trae una serie de riesgos para el cumplimiento de sus derechos.

Tan solo en 2020, se contabilizaron más de 373 mil nacimientos de madres menores de 18 años, de las cuales casi 9 mil fueron de niñas que tenían entre 12 y 14 años. 1 Esto es producto de muchos factores, y lo que es seguro es que el gobierno y la sociedad tenemos la obligación de generar y garantizar un contexto donde todas esas madres puedan ejercer todos sus derechos, y que puedan definir los siguientes pasos que quieran dar, libres de cualquier tipo de presión y violencia.

Por ello, en el marco del Día de las Madres, desde Save the Children ponemos sobre la mesa puntos para reflexionar sobre la maternidad, con la intención, sobre todo, de que niñas y adolescentes que son madres en este país sepan que no es solo su tarea, sino una corresponsabilidad de todas y todos, que tanto ellas como toda la niñez en el país viva, sueñe y se desarrolle con bienestar.

1. Las mujeres que son madres, independientemente de su edad o condición social, son sujetas de derechos

Reconocer que las mujeres pueden elegir si son madres o no, nos permite hablar de la maternidad desde un enfoque de derechos. Algunas niñas, adolescentes y mujeres que son madres no tuvieron la oportunidad de decidirlo. En específico, para las niñas menores de 14 años, el embarazo está relacionado con matrimonios y uniones informales y forzadas, así como con violencia sexual. Por eso es urgente fortalecer acciones y políticas públicas, así como promover un cambio cultural profundo, para que se garanticen las condiciones que permitan que ellas construyan sus planes de vida de manera libre y autónoma y puedan elegir qué quieren para su presente y su futuro, sin riesgos a su vida y su salud.

Por otra parte, todas las niñas, adolescentes y mujeres que son madres deben tener acceso a todos los servicios necesarios para garantizar el ejercicio pleno de su maternidad. Acceso a información y servicios de salud sexual y reproductiva amigables y de calidad; espacios de diálogo y comunidad para la crianza; condiciones laborales dignas que permitan una división más equitativa del trabajo de cuidados, y estén acompañadas y respaldadas.

2. Es importante que la crianza se transforme en un ejercicio colectivo

La responsabilidad de los cuidados de niñas y niños no es únicamente de las madres. Garantizar espacios donde el respeto esté al centro del acompañamiento al desarrollo de la niñez, para que crezcan en condiciones de amor, seguridad y bienestar, nos toca a todas y todos. Ser madre no debe ser un ejercicio solitario, en donde están aisladas, renuncian a otros ámbitos de su vida y no pueden participar en otros espacios.

Cuando en la sociedad trabajamos pensando que la crianza de niñas y niños es un ejercicio colectivo, nos hacemos conscientes de los cambios estructurales que necesitamos hacer para que niñas, adolescentes y mujeres tengan opciones de elegir, y para que, en su caso, siendo personas adultas, puedan vivir su maternidad de manera consciente y acompañada y, todas las personas, instituciones y organizaciones asumamos nuestro rol en esta labor compartida.

Es por eso una tarea urgente que el gobierno mexicano avance en la construcción de un Sistema Nacional de Cuidados que garantice el reconocimiento del valor económico de los cuidados y los derechos de las personas cuidadoras; la corresponsabilidad entre gobierno, sector privado y sociedad para generar servicios de cuidado de calidad que aseguren el bienestar y desarrollo de las personas que reciben los cuidados; una crianza con ternura que, yendo a las causas de la violencia, favorezca el desarrollo integral del potencial de las niñas y niños para que estén en condiciones de enfrentar los retos inéditos que tenemos como humanidad en este siglo.

3. Las madres no tienen que ser perfectas

Debemos dejar de pensar que las madres deben ser perfectas. Culturalmente asumimos que la maternidad debe asumirse a cualquier costo. Al mismo tiempo, exigimos que las madres hagan un doble esfuerzo para probar que “pueden hacerlo todo”. Como si tuvieran que demostrar que son el doble de trabajadoras, el doble de tiernas, el doble de comprensivas y el doble de capaces. Sin embargo, las madres también necesitan el espacio para reconocer que son humanas, que pueden equivocarse, que no saben cómo hacerlo, que tienen derecho a enojarse, sentirse cansadas, rebasadas y pueden decir que no a lo que les afecte.

Por eso, se deben garantizar espacios de cuidado, así como educativos y laborales con mejores condiciones para las mujeres, que existan las licencias adecuadas de maternidad y paternidad, pues los hombres pueden y deben involucrarse activamente en la crianza. Por su parte, las niñas y adolescentes que son madres necesitan acompañamiento integral, con mecanismos amigables de acuerdo con su edad, en donde sepan que pueden acercarse a instituciones si sienten que su salud o su integridad o la de sus hijas e hijos, está en riesgo o si ha sido violentada.

4. La violencia hacia las madres, repercute negativamente en la vida de ellas y de sus hijas o hijos

El entorno social en el que vivimos es profundamente violento. Es producto del patriarcado, la inequidad y la exclusión que afecta a toda la sociedad. Cuando las madres tienen la carga de cuidados de su familia, la responsabilidad de la crianza de sus hijos e hijas, la carga mental que supone el día a día, condiciones laborales precarias, la presión social de cómo deberían educar a sus hijos e hijas, están en un entorno que las violenta sistemáticamente, con un impacto directo sobre sus hijas e hijos.

A lo anterior, muchas veces se agregan violencias en el hogar, sobre todo cuando son niñas o adolescentes unidas a un hombre mucho mayor que ellas, pues en el 70% de los casos donde una niña o adolescente está casada o unida, su pareja es 11 años o más mayor. 2 Esto las hace más proclives a sufrir violencia física, sexual o económica en comparación con quienes se unieron después de la mayoría de edad.

Según el INEGI, en hogares con presencia de menores de 6 años, las mujeres realizan 3 veces más trabajo no remunerado que los hombres, proporción que se mantuvo entre 2019 y 2020. 3 Esto genera una doble carga para ellas. En el ciclo escolar 2020-2021, el 86% de niñas y niños que recibieron apoyo en las actividades escolares fue de sus mamás o alguna otra familiar mujer. 4

5. La crianza como un proceso disfrutable

Esta sociedad que asume que el ejercicio de la maternidad debe cumplir con el rol de proveer cuidados y protección no solo a niñas y niños sino a la familia en general, conlleva a una carga de cuidados que recae mayoritariamente en las mujeres. Esto es sumamente agotador y demandante y les impide acceder y disfrutar de todos sus derechos. Hoy en día, mantener un hogar muchas veces requiere del trabajo remunerado de la madre y del padre en condiciones laborales precarias, con amplias jornadas y sin seguridad social, lo que afecta directamente a las madres, así como a sus hijas e hijos. Todo lo anterior prende las alertas también sobre el trabajo infantil, al que entonces las niñas que son madres se tienen que enfrentar, generando un espiral de vulnerabilidades para el ejercicio de sus derechos.

Es urgente generar condiciones para garantizar que niñas y adolescentes que son madres tengan espacios para descansar, momentos de autocuidado, de disfrute y de recreación, pero sobre todo de sentirse acompañadas y seguras. También, de garantizar que tengan oportunidad de crear una conexión con sus hijas e hijos, donde el vínculo a través del juego, las risas, los abrazos y momentos de ternura se puedan generar. Es fundamental que ellas puedan definir cómo será su maternidad, disfrutarla y establecer nuevos patrones de crianza basados en la ternura y el respeto para que niñas y niños tengan una vida digna y con menor riesgo de violencia.

Es imprescindible sumar esfuerzos, sector privado, sociedad civil y gobierno, para garantizar el acceso a bienes y servicios, las acciones de política pública y los cambios culturales necesarios para que las niñas y las adolescentes puedan construir proyectos de vida que les permitan ser libres, estar seguras y protegidas, y para que todas las madres en este país cuenten con las condiciones y entornos propicios para ejercer su maternidad con dignidad y plenitud.

* Save the Children (@SaveChildrenMx) es la organización independiente líder en la promoción y defensa de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Trabaja en más de 120 países, atendiendo situaciones de emergencia y programas de desarrollo. Apoya a los niños y niñas a tener una infancia saludable y segura. En México, trabaja desde 1973 con programas de salud y nutrición, educación, protección y defensa de los derechos de la niñez y adolescencia, en el marco de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas. Tan solo en 2021 impactó en la vida de 483,589 personas en 20 estados de la República.

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1  Inmujeres (2021), Presenta Gobernación campaña para prevención y erradicación de embarazo en niñez, adolescencias y juventudes.

2 Investigación en Salud y Demografía S.C. (INSAD) (2017), Informe sobre Uniones Tempranas en México, p. 6.

3 INEGI, La COVID-19 y su impacto en las mujeres en México.

4 Ibidem.