Cinco años no son nada

Daniel Gershenson · 4 de abril de 2011

Cinco años no son nada

El seis de abril del año 2006, se constituyó formalmente la primera Asociación Civil sin fines de lucro para la defensa de usuarios de bienes y servicios en México. La idea surgió a mediados de 2005, pero compromisos profesionales pendientes habían pospuesto la decisión hasta esta fecha. Las circunstancias permitieron que sólo se echara a andar el proyecto que derivó en Alconsumidor, unos cuantos meses después.

 

No fue tarea fácil dejar atrás trabajos convencionales y una relativa estabilidad económica para embarcarse en aventuras inéditas que no garantizaban resultados concretos.

 

El primer acercamiento que tuvimos en Profeco no fue muy afortunado. Habíamos acudido con la idea de proponer mecanismos de conciliación más eficientes, y una relación institucional que tomara en cuenta que la protección a consumidores tenía que ofrecer soluciones concretas para millones de personas que tenían que padecer abusos y afectaciones recurrentes ante la abierta complicidad, o captura regulatoria, del gobierno.

 

Nuestra propuesta implicaba un rediseño estructural importante, sin más procesos interminables concebidos para desanimar a la gente que acudía de buena fe a las delegaciones de la Procuraduría, pero que no encontraba representación de sus intereses por parte de burócratas que actuaban como abogados de las empresas infractoras. Sobre todo, de las que vivían y viven de ordeñar a sus clientes incautos, mediante contratos de adhesión leoninos y un pésimo servicio como estrategia de negocios.

 

A los funcionarios que nos escuchaban, les pareció inadmisible que nos  atreviésemos a sugerir que no todo andaba bien en Profeco, y que después de treinta años de haberse creado se cuestionaran tan abiertamente sus limitados logros, reiterando la indefensión en la que se encontraban innumerables clientes de servicios concesionados inescrupulosos.

 

Desde entonces se han cosechado varios logros compartidos, e importantes, pero a un lustro de distancia esa relativa incomprensión e insensibilidad hacia la labor que emprendimos a partir de 2006, o la de otras organizaciones de la sociedad civil defensoras de Derechos Humanos, el Medio Ambiente y diversas causas ciudadanas, no es privativa del sector público.

 

Existen voces escépticas -dentro de la sociedad misma- que muestran su abierta desconfianza de los esfuerzos por defender y consolidar el interés público. La razón: que en nuestro país se asume que uno no puede dedicarse a este tipo de tareas, sin esperar algo a cambio. El discurso que asigna torvos motivos y agendas ocultas impide ver los árboles del bosque, y garantiza que las transformaciones necesarias que requerimos se vayan posponiendo indefinidamente: hasta que existan autoridades ‘comprensivas’, o ‘condiciones favorables’. Es decir, nunca.

 

Quizá este desconocimiento exhiba una ignorancia de la verdadera función de ONG’s que, en la inmensa mayoría de los casos, viven al día y sin ningún tipo de apoyo financiero.

 

Alconsumidor ha podido subsistir sin remuneración alguna gracias a que todos sus participantes han aportado su tiempo y grandes conocimientos en las distintas materias de su competencia. También gracias al apoyo entusiasta de voluntarios y colaboradores que hacen su servicio social con nosotros. Nos encontramos en la misma encrucijada que la mayoría de los esfuerzos altruistas medianamente organizados, que buscan afanosamente la manera de sobrevivir en un país cuya clase política y económica cuestiona cualquier crítica a sus inmensos rezagos, por muy válidas y fundamentadas que éstas sean.

 

‘Se sufre, pero se aprende’. Nos anima la profunda convicción de que las cosas deben mejorar en México, y la certeza de que juntos vamos a lograrlo. Con esa voluntad y espíritu de servicio, la expectativa es que cumpliremos muchos años más de vida. Ha sido, y seguirá siendo, una obligación: un honor, y gran reto.

 

COLOFÓN

 

El día de mañana se conmemoran veintidós meses del incendio de la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora, el 5 de junio de 2009. 25 niñas y 24 niños muertos: decenas de lesionadas y lesionados, y la Justicia como desde el principio, ausente. Corrupción, impunidad, y el intento por parte del Estado para que haya olvido general o ‘borrón y cuenta nueva’.

 

El Movimiento por la Justicia Cinco de Junio -conformado por el grupo más propositivo de papás y mamás afectad@s por la tragedia- promueve la aprobación de una Ley General de Estancias Infantiles (inspirada en las mejores prácticas internacionales, y elaborada por expertos nacionales y extranjeros), que evite la recurrencia de tragedias como la que enlutó a las familias directamente afectadas, al resto del país y al mundo entero. La promueve el Senador Francisco Javier Castellón: legislador con genuina vocación de servicio, cuyo compromiso con temas como #internetnecesario y #ACTA lo colocan a la vanguardia de los cambios que tendrán que implementarse pronto en nuestro país.

 

Diversas asociaciones especializadas en la defensa de la niñez organizan dos jornadas por las niñas y niños pequeños en México. Para tal efecto, nos daremos cita en la Explanada del Senado de la República a partir de las nueve y media de la mañana el 5 de abril. Entregaremos una Carta dirigida a los coordinadores parlamentarios que se sumaron al proyecto, cuando fue inicialmente presentado por el Senador Castellón. Asimismo, el jueves 7 de abril se llevará a cabo el Foro de Análisis ‘Retos de la Política Pública para la Primera Infancia de México’, en el Club de Periodistas: Filomeno Mata 9 (a media cuadra del Senado), de las 9 a las 13 horas. Las conclusiones del evento -que contará con la participación de académicos conocedores del tema- serán compartidas con los medios a 13:15, y el documento final se llevará al Senado. La Ley Cinco de Junio seguramente será una realidad, en fecha próxima y en cuanto llegue a la Cámara de Diputados.