blogeditor · 19 de junio de 2014
Por: Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México
En las últimas semanas se ha hablado mucho sobre establecer una política de cielos abiertos en México. Una política de cielos abiertos es una estrategia de crecimiento que adoptan los países que cuentan con aerolíneas muy fuertes y que buscan garantizar el desarrollo y expansión de su industria aérea.
Esta política se diseña por medio de convenios de transporte aéreo entre dos o mas países intercambiando derechos de tráfico considerando los protocolos establecidos por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI)*, otorgándose a los Estados diversos privilegios operacionales que garantizan a las aerolíneas de un país ingresar y aterrizar en el espacio aéreo del otro y transportar tráfico de pasajeros y/o carga.
[contextly_sidebar id=”683a33a1c2f31e0c28228dcc1b4ddfa3″]Una política de cielos abiertos refiere a una estrategia de expansión de la aviación extranjera mediante el acceso total al mercado de las empresas nacionales y si bien se podría incluir la condición de la reciprocidad, si no se asegura un ambiente de real y efectiva igualdad, el intercambio en papel resultaría infructuoso.
Se esgrimen argumentos a favor de la apertura de los cielos asegurando que se incrementaría el número de pasajeros y que motivaría la sana competencia entre los operadores aéreos. Cabe preguntarse: ¿En qué aeropuertos y slots, con qué personal, en qué hoteles, con qué capacidad instalada vamos a recibir a esos supuestos pasajeros?
En un estudio que realizó la Secretaria de Turismo en 2010 se encontraron al menos 270 rutas ya negociadas que no estaban siendo cubiertas por ninguna aerolínea, lo que da idea de que para atraer más turistas no se requiere abrir más los cielos, sino promover que las líneas aéreas extranjeras vengan al país y que las nuestras salgan a ganar mercados.
¿Por qué es fundamental para México una política aeronáutica de largo plazo antes de pensar en una política de cielos abiertos?
Respuesta a la organización Central Ciudadano y Consumidor:
El 11 de junio pasado, la organización Central Ciudadano y Consumidor dio a conocer en Animal Político un estudio realizado por ellos mismos, en el que se basan para promover una política de cielos abiertos, en particular aceptar la 5ta libertad del aire a través de la flexibilización de los convenios que tiene México con otros países argumentando que así mejorarán las condiciones del sector y se beneficiará a los consumidores.
Ante ello y tomando en cuenta lo explicado anteriormente, debemos informarles lo siguiente:
1. La OACI adoptó una premisa en cuanto a las consideraciones de capacidad (no de competencia) del transporte aéreo, considerando que deben tomarse en cuenta por igual los intereses del Estado, de las aerolíneas, del consumidor y de los trabajadores, de forma tal que se compensen y atiendan de manera equitativa.
2. La globalización ha puesto el acento en las necesidades del consumidor pero el argumento está viciado pues lo que pretenden las mega-aerolíneas es tener acceso a todos los mercados.
3. La apertura de quintas libertades solo garantiza que las aerolíneas beneficiarias alimenten con el tráfico mexicano sus vuelos pero no las obliga a ampliar las oportunidades de servicios ni a bajar las tarifas, de manera que el consumidor mexicano terminará pagando las tarifas que impongan las aerolíneas extranjeras y quedará sujeto a espacio si el destino final del vuelo tiene alta demanda.
4. Es importante promover la sana competencia que garantice servicios permanentes pues solo así se atiende de manera real los intereses del usuario, la competencia desleal o la sobre competencia solo pervierte el mercado y a la larga propicia el monopolio del mas fuerte al eliminar a los competidores resultando contraria al interés del consumidor.
Consideraciones:
Estados Unidos, tardó más de diez años en negociar su acuerdo con la Unión Europea y, una vez que se firmó, se revisa cada seis meses y la apertura no sólo no será completa, sino que será gradual hasta el año 2030.
La decisión de liberar el transporte aéreo debe ser resultado de una política de transición debidamente estructurada para permitir una sana competencia en el sector solo cuando las condiciones de competitividad se hayan igualado para nuestra industria y se cuente con la infraestructura necesaria para ampliar la oferta aeroportuaria y de navegación aérea, sin comprometer la seguridad en nuestro espacio aéreo.
Es momento de que la aviación mexicana sea ese instrumento de competitividad que tanta falta nos hace para potenciar el turismo, el comercio, los negocios, el desarrollo regional la soberanía nacional.
En pocas palabras: primero México, primero una política aeronáutica.