blogeditor · 11 de febrero de 2011
I´ll never tell you that you´re my little scar…
(It´s okay- Land of Talk)
Todo tiene un principio y así también lo tiene su vínculo con el género masculino. Dicen que la relación que un ser humano tiene con su madre o padre en la infancia será determinante en los vínculos que desarrollará en la vida adulta. En algunos casos se cumple, en otros no. En su caso, ella todavía no lo sabe con certeza. Sin embargo, hay una constante que todos los hombres de su vida han tenido y esa constante es la música. Todos sus #Aquellos suenan.
Hasta el día de hoy lo acusa de ser el culpable de su afición intensa por los libros. Ella todavía recuerda con claridad las noches en las que juntos se sentaban en la sala. Él, con libro en mano, le dramatizaba algunos cuentos de los hermanos Grimm; ella, embelesada escuchaba las historias. Él es una especie de contradicción: las bromas y el buen humor los tiene a flor de labios y, sin embargo, para mostrar sus sentimientos es el sujeto más extraño que ella conoce. Lo ha visto quebrarse en llanto sólo un par de veces, quizá tres. Algunas veces ella ha pensado que su papá, cuando era joven, fue un hippie frustrado que en lugar de dar rienda suelta a experiencias fascinantes acompañadas de un soundtrack exclusivo de los Beatles, tuvo que trabajar durísimo para sobrevivir. Sus sospechas se confirman cuando lo ve y escucha que se emociona con “Hey Jude” o “I am the walrus”. ¿Tomar su caja de colección con toda la discografía de los Beatles? Impensable a sus seis años. Hoy, la caja es suya. Si no lo sabías papá, te vas enterando.
Si papá es el culpable de su gusto por los libros, su hermano lo es por su amor a la música. Él, flaco, moreno, con una Fender Stratocaster en la mano y una fuerte pretensión de rockero ochentero de cabello largo y aretes, marcó su vida musical por completo. Aunque él tampoco expresa su amor con facilidad, ella sabe que entre los dos hay algo especial. No por nada alguna vez él le escribió que estaba orgulloso de tener una hermanita tan loca y bohemia. Aunque nunca persiguió sus sueños de músico, al menos le dejó un legado musical que suena a rock ochentero y noventero.
Y aquí es cuando comienza el desfile de los #Aquellos…
Con #Aquel comenzaron las noches de angustia y de amor a los 15 años. Tocaba la guitarra terriblemente y cantaba aún peor, pero ella lo quería. Hasta la fecha es un tipo que bien podría concursar para Prince Charming y sin duda ganaría: diseñador industrial, guapo, talentoso, noble, atento con las chicas, heterosexual. Después de casi diez años, todavía son amigos, de esos que pueden no verse un buen tiempo y cuando se encuentran parece que vuelven a tener 15 y les brota un amor infantil. Nunca fueron novios, pero se amaron. #Aquel fue al primer tipo a quien ella le dedicó una canción. Hoy se la reserva porque de tan cursi que es le dan arcadas, ¡puaj!
Según ella, comenzó las formalidades del amor ya muy tarde. Tenía casi 18 años cuando #Aquel le pidió que fuera su novia. Aceptó. La vida da vueltas, uno es inmaduro y hace cosas a diestra y siniestra sin pensar en las consecuencias. Ella lo hirió no una, sino dos veces. Tal vez hoy #Aquel se quedaría tranquilo si supiera que el karma se la cobró así, doble.
#Aquel, ella no sabe quién es, de verdad, sólo sabe que tocaba el piano. Un día le mostró una cara y a la semana siguiente se dio la vuelta sin explicar el porqué. Para ella, en la preparatoria #Aquel significó la oda a la cobardía. Ella sólo lo recuerda como el mentiroso encantador de serpientes que bien merecido se tuvo ese buen cachetadón que le dio antes de pedirle que se alejara para siempre.
En el destino estuvo que #Aquel y ella se conocieran. El primer encuentro fue en el examen para ingresar a la preparatoria. Ella lo vio y quedó prendada de #Aquel: rubio, delgado, con aspecto de muñeco tímido. Cursaron juntos la universidad, se pelearon, se dejaron de hablar. Cuando vino la reconciliación, recuperaron todo el tiempo perdido y comenzaron a conocerse. Ella descubrió en #Aquel a un hombre con un profundo interés en conocer de verdad a las mujeres, en entenderlas. Parecía un buen partido para ella hasta que se besaron y descubrieron que no funcionarían. Hoy son amigos incondicionales. Ella es feliz porque #Aquel siempre le ha dicho que es hermosa.
#Aquel es el antes y el después. Un paradigma. El que la descubrió enteramente. Quien ayudó a su construcción y destrucción. Por él, ella descubrió su interior lleno de ángeles y quimeras. Si ella sabe amar, llorar, encabronarse, chantajear, mentir, decir la verdad, reír a carcajadas y cualquier otro verbo relacionado con la acción de estar enamorado, es gracias a él. #Aquel le enseñó el arte de hablar con los ojos y le mostró el camino por el que ahora ella sabe de lo que es capaz cuando ama profundamente. Al describirlo, ella dice que él es la música hecha carne.
Ella le debe disculpas a #Aquel, quien con entereza, madurez emocional y cariño soportó su terremoto emocional. Mucho más joven que ella, e inocente, nunca imaginó cuán jodida puede estar una mujer. Un hombre como él se merece una chica sencilla, con pocos o nulos tormentos. Lo intentaron, no funcionó. Después de todo, son totalmente diferentes, aunque #aquel haya creído lo contrario. En realidad nunca fueron soulmates.
Después de tanto tiempo, ella volvió a enamorarse. Se enamoró de #Aquel, el hombre más atrincherado en sí mismo que ha conocido. Un hombre que no es lo que parece. La forma en la que se conocieron fue la más extraña del mundo, por eso ella creyó que podría haber algo cósmico en esta historia. Todavía lo recuerda. Ella se dirigía a una cita de trabajo en la que él estaría presente. Al llegar al restaurante, lo vio: de traje, muy guapo. Ya en la cita de trabajo, él le sacó la lengua y después de eso todo fue pláticas, risas y discusiones acaloradas por temas intensos. El punto es que #Aquel la rechazó y siguen como amigos. Así son las cosas.
#Aquel sabe que ella podría ser perfecta para él. Ella sabe que #Aquel podría ser perfecto para ella. Varias veces han hablado sobre su condición de soulmates de tan conectados que están. Se gustan mucho racionalmente. Es decir, #Aquel dice que ella es guapa, inteligente, sensible… Ella dice que #Aquel es guapo, superhonesto, inteligente, one of a kind. Sin embargo, les falta “eso” que aún no saben qué chingados es.
Para ella, los hombres siempre, siempre serán música.