Redacción Animal Político · 24 de julio de 2025
¿Quién está erradicando la masculinidad? ¿Nos debería importar lo que dice o piensa un futbolista? Claro, porque el Chicharito no es cualquier futbolista, millones de personas lo conocen y sin duda tuvo, hace varios años, una carrera exitosa. Se convirtió, y probablemente siga siendo, un referente de millones de hombres y por lo tanto lo que dice y piensa tiene una fuerte influencia en los demás. Esto es lo que nosotros pensamos.
La masculinidad tradicional o hegemónica, esa que históricamente nos ha obligado a los hombres a cumplir con un conjunto de normas y expectativas sociales, la misma que ha regido nuestros sentimientos y formas de relacionarnos con nosotros mismos y con el resto de las personas, aquella que ha normalizado que el comportamiento masculino se debe considerar dominante y que implica la subordinación de las mujeres y otros hombres. Todo esto es parte de un sistema social y político donde se perpetúan prácticas de poder y autoridad al que llamamos patriarcado.
Durante años las luchas en defensa de los derechos humanos de las mujeres y la diversidad sexogenérica han cuestionado las bases culturales y sociales de la masculinidad tradicional o hegemónica, basada en la autoridad, la autosuficiencia, la heterosexualidad obligatoria y la represión emocional. Dichos cuestionamientos han provocado la reacción de hombres y grupos conservadores desde el imaginario irracional de “pérdida simbólica del poder”, generando un malestar que apuestan por llamarlo como la “erradicación de la masculinidad”, y ante ello han surgido discursos de odio y antiderechos para quienes cuestionamos las bases sociales y políticas de la masculinidad hegemónica.
Lo que los hombres deberíamos reflexionar es el impacto que tienen los estereotipos de género en nuestra vida y en nuestras relaciones interpersonales, mismos que no nos afectan a todos por igual porque están profundamente ligados a la clase social, a la racialización y al deseo no heterosexual. Es decir, la masculinidad que se espera de un hombre de clase trabajadora no es la misma que se espera de un hombre de clase alta: mientras que el hombre de clase trabajadora suele ser representado como rudo, fuerte, desaliñado e incluso violento, el hombre de clase alta puede permitirse tener más cuidados con su apariencia física e incluso mostrarse menos rudo o violento sin ser excluido o cuestionar la legitimidad de su masculinidad.
En este sentido lo que queremos afirmar es que no hay una sola forma de ser hombre y de habitar la masculinidad, ya que es social, contextual y performativa, es decir, son prácticas que se pueden transformar. El modelo tradicional o hegemónico de masculinidad no debería ser la única forma de permitirnos ser hombres y de relacionarnos con otras personas, cultivemos una relación con nosotros mismos desde el autocuidado, otorguemos relaciones interpersonales sanas, empáticas, corresponsables, libres de violencia y discriminación. ¡Gritemos más emociones en lugar de goles y no nos perdamos en los mandatos de la masculinidad!
Digámoslo claro, el malestar de la masculinidad está estrechamente relacionado con las fantasías frustradas que el propio patriarcado y el capitalismo nos genera a los hombres, exigiéndonos ser siempre “exitosos, proveedores y violentos”. Aunado a ello, frente a los avances de los feminismos y las disidencias sexogenéricas en las conquistas para el reconocimiento de los derechos humanos, muchos hombres experimentan confusiones, miedos y sobre todo un profundo vacío identitario respecto a su forma de “ser hombre”. ¿Si ya no soy proveedor, qué debo ser ahora como hombre para reafirmar mi masculinidad?
Este vacío de identidad de la masculinidad es el que usan los grupos conservadores y antiderechos para ofrecer un refugio “ético y moral” autoritario, como una promesa a recuperar los derechos y la forma de vida que supuestamente los feminismo les han quitado.
El Chicharito no solo ha tomado malas decisiones en el área chica, sino que también ha tomado una decisión política que es irresponsable y misógina y, por lo tanto, potencialmente peligrosa. Eligió ser parte del problema al promover uno de los núcleos estructurales de la desigualdad de género: la división sexual del trabajo. Esta división ha condicionado los proyectos de vida de millones de niñas y mujeres, y ha generado una profunda pobreza de tiempo y desigualdad que limita sus oportunidades y derechos.
Ahora el Chicharito no es un promotor del Fair Play, sino de la injusticia de un país donde las mujeres realizan casi 40 horas semanales de trabajo doméstico no remunerado, frente a apenas 15.2 horas de los hombres. 1 Sin duda, muchas más horas de trabajo que las implicadas en los goles que el Chicharito anotó en la última temporada.
Su decisión es un posicionamiento político y tendrá que asumir la responsabilidad histórica de ello: pasar a ser recordado como el máximo goleador de la selección mexicana a ser visto como un triste portavoz de un rancio conservadurismo que aun piensa que existe una “energía femenina”, que las mujeres son las responsables de los cuidados del hogar y deben aceptar ser lideradas por los hombres.
¡Pero imaginémonos cosas chingonas, carajo! 2, y pensemos que cuidar no nos hace menos hombres; nos hace más humanos. Asumamos nuestra responsabilidad no como una concesión de nuestra “masculinidad” ni una “ayuda” a las mujeres, sino como un acto de justicia que transforma nuestra relaciones y nuestra forma de habitar el mundo. Como hombres, tenemos el desafío y la oportunidad política de construir masculinidades que abracen políticamente el cuidado, la salud, la ternura y la igualdad. No solo cambiando lo que hacemos, pensamos y sentimos sino fundamentalmente cambiando quienes elegimos ser.
El Chicharito falló dentro del área y sin portero. ¿Qué vamos a hacer nosotros?
* Carlos Andres Pérez es Coordinador del Programa Género y Trabajo del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir. Diego Esquivel es Oficial de Incidencia de REDefine México, la red de jóvenes activistas del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir.
1 Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2019). Nota técnica: Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2019. Disponible aquí.
2 Chicharito dixit 2018