Jorge Avila · 21 de mayo de 2026
¿Cómo interpreto este mensaje? Copy-paste
¿En qué tono debería responder? Copy-paste
¿Cómo pongo límites sin verme grosera? Copy-paste
¿Qué digo en la entrevista para que me contraten? Copy-paste
Estas respuestas, que antes encontrábamos en revistas o con una amiga, hoy las tenemos abriendo nuestra computadora. Buscamos el proyecto de ChatGPT que mejor se ajuste: “personal”, “entrevista” o “finanzas” o abrimos uno nuevo dependiendo el tema a tratar organizando así, en carpetas, nuestra existencia.
A diferencia de las revistas en las que hacíamos un test, ChatGPT nos responde con todo lo que ya conoce de nosotras. En un minuto te dice qué decirle a tu mamá, a tu novio o a tu jefe.
La máquina que nos iba a hacer más productivas ahorrándonos tiempo en mandar un correo o resumir un documento, terminó organizándonos las emociones: cómo querer, cómo interpretar al otro, cuánto esperar, cuánto me puede doler o por qué me debe gustar ese trabajo.
Quizás, preguntarle a ella elimina el riesgo de ser juzgadas. Además, no importa que te dé un ataque de ansiedad a las dos o cuatro de la mañana. La inmediatez está garantizada y viene acompañada de contención, interpretación psicoanalítica o consejos financieros inmediatos.
No importa desde qué lugar responde. Sabemos que el algoritmo debe tener cierta lógica y hay algo tranquilizador en creer que la máquina sabe más que una. Tal vez pedir rumbo es más fácil que decidir y equivocarnos.
Cuando doy un consejo, lo hago con el cuerpo, con toda mi historia y pérdidas, desde lo que creí hacer bien y desde mis errores, que siempre resultan los más. Si tenemos un poquito de tacto, hablamos considerando lo que conocemos de la otra persona y previendo sus reacciones; pero los cálculos siempre fallan, somos tan poco inteligentes, que la mayoría de las veces acabamos dando un mal consejo o diciendo algo de lo que al poco tiempo nos arrepentimos.
¿Cuál es la historia desde la que me responde ella? ¿Desde qué experiencias me dijo que terminara mi relación? ¿Qué miedos o dudas tuvo para aconsejarme? ¿Cuáles fueron los cruces que hizo? No hay pasado ni cuerpo, no sabemos siquiera los algoritmos bajo los que funciona, pero habla en un tono perfecto. Como saben hablar las personas que nadie cuestiona.
Sin toda esa historia, ahora la máquina acaba por dictar la forma en que vemos y entendemos el amor, el trabajo y hasta a nosotras mismas. Encuentra grietas fáciles por donde colarse, como todas las horas que pasamos frente a una pantalla, nuestras vidas cada vez más solitarias y amistades administradas por Google Calendar.
Quizás lo hacemos porque siempre está ahí. Porque nunca duda. Y a veces, hasta parece ternura.
*Tatiana Revilla (@tatianarevilla) es escritora de clóset. Ha dedicado su vida a temas de género, feminismos y sus cruces con la vida misma. Doctora en Política Pública y fundadora de Gender Issues; dirigió el Programa de Género de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey, trabajó en Palladium Group y después se fue a la Escuela Federal de Formación Judicial como Secretaria Técnica de Derechos Humanos. Hoy combina la escritura, la consultoría y la docencia.