Los chapulines de las secretarías de Educación

Joel Aguirre · 10 de agosto de 2026

Los chapulines de las secretarías de Educación

María Teresa Gutiérrez*

En Mexicanos Primero desarrollamos  MONITO, una plataforma que concentra información clave sobre el sistema educativo: estadísticas, indicadores, políticas estatales y temas de interés, entre otros recursos. Uno de sus componentes da seguimiento puntual a quienes encabezan las autoridades educativas de las 32 entidades del país. Registramos cuándo asumen el cargo, cuánto tiempo permanecen en él y cuál es su trayectoria profesional. 

Aunque esta labor implica una labor  prácticamente manual y una actualización quincenal, los cambios en las titularidades suelen ser poco frecuentes. Sin embargo, durante el ciclo escolar 2025-2026, y especialmente en las últimas seis semanas, el tablero comenzó a moverse con una rapidez que merece atención.

En apenas un ciclo escolar cambiaron las personas titulares de Educación en ocho entidades: Zacatecas, Veracruz, Tlaxcala, San Luis Potosí, Campeche, Sonora, Oaxaca y Ciudad de México. Algunos relevos ocurrieron apenas unos meses después de iniciado el ciclo; otros se concentraron en junio, julio y agosto, justo al terminar las clases y comenzar a moverse las piezas políticas rumbo a las siguientes elecciones. También está Michoacán, en donde la titular de la Secretaría de Educación renunció, pero no hay nuevo titular.

El dato resulta todavía más llamativo porque seis de esas nueve entidades —Zacatecas, Tlaxcala, Michoacán, San Luis Potosí, Campeche y Sonora— renovarán su gubernatura en 2027. ¿Se trata solamente de una coincidencia o estamos frente al inicio de una nueva temporada de chapulines?

Como ya lo señalé, el caso más evidente es el de Gabriela Molina, quien dejó la Secretaría de Educación de Michoacán el pasado 24 de junio para incorporarse a la disputa política rumbo a la gubernatura. Más de un mes después, una de las dependencias más importantes del gobierno estatal continúa sin una persona titular formalmente designada. 

¿Cuál es el problema de los chapulines de Educación?

El gobernador del estado incluso dijo que no hay prisa, “porque estamos de vacaciones”.  Michoacán, además, ya ha tenido tres secretarios de Educación durante la actual administración. No es un caso aislado. San Luis Potosí, Campeche y Sonora también van por su tercera persona al frente de la dependencia. Zacatecas encabeza la lista: Armando Delgadillo Ruvalcaba, quien asumió el cargo hace apenas unos días, es ya el cuarto titular de la dependencia durante el gobierno de David Monreal.

Por supuesto, no todos los cambios obedecen a la misma razón ni sería justo meterlos en el mismo costal. Al final, tener aspiraciones políticas, y buscar distintos espacios para desempeñar el servicio público tampoco constituye, por sí mismo, una falta. Más allá de juzgar, reconozco que quienes ocupan una secretaría de educación tienen derecho a participar en la vida pública, competir por otro cargo o cambiar el rumbo de su trayectoria. Y sin duda, también hay renuncias justificadas, ajustes de gabinete y relevos que pueden ser necesarios ante la falta de resultados.

¿Cuál es el problema entonces? Este aparece cuando una responsabilidad tan compleja como conducir la política educativa de un estado se convierte en una parada, un escaparate para ganar visibilidad o un trampolín hacia una posición políticamente más atractiva. Lo que no quiero que perdamos de vista es que una Secretaría de Educación no es cualquier cargo. La persona que la encabeza administra uno de los sistemas públicos más grandes de su entidad; coordina miles de escuelas, a millares de docentes y trabajadores; además de que ejerce una proporción considerable del presupuesto estatal y, sobre todo, se vuelve responsable de garantizar el derecho a aprender de niñas, niños y adolescentes.

Cada relevo implica mucho más que sustituir un nombre en el organigrama o en la página web. Generalmente, implica un cambio en los equipos de trabajo, se modifican las prioridades, se detienen decisiones y, en muchas ocasiones, se busca cambiar de rumbo en las decisiones educativas para “desligarse” del anterior. Se hace un “reseteo” en la educación mientras la política se mueve al ritmo de elecciones y candidaturas.

Tampoco quiero decir que permanecer en el cargo garantice buenos resultados. Tener a la misma persona durante todo un gobierno sirve de poco si no cuenta con el perfil, las capacidades o el compromiso necesarios. Pero la estabilidad sí importa cuando permite dar continuidad a las políticas, construir acuerdos, evaluar avances y, también, exigir responsabilidades por los resultados obtenidos.

¿En qué manos dejamos el sistema educativo?

En MONITO hemos encontrado titulares con formación educativa y una larga experiencia en el sector, pero también personas cuya trayectoria se ha desarrollado en áreas muy distantes del sector educativo. Esto abre una pregunta que no es nueva, pero que cada relevo vuelve más urgente: ¿Qué se valora al nombrar a quien dirigirá la educación de un estado? ¿Estamos buscando a la persona más preparada para los restos del sistema? ¿O se ofrece el cargo solo como una plataforma política?

La educación requiere perfiles adecuados, pero también requiere tiempo. Hace falta tiempo para conocer el sistema, construir relaciones con las comunidades escolares, implementar decisiones y comprobar si funcionan. Estos tiempos rara vez coinciden con el calendario electoral y mucho menos con las aspiraciones personales de quienes comienzan a pensar en su próximo cargo antes de concluir el actual.

Es muy probable que en los próximos meses el tablero vuelva a moverse y que en MONITO sigamos registrando nuevos cambios. Se acercan las elecciones de 2027 y, con ellas, los acomodos, las renuncias y los saltos habituales de la política mexicana. Pero mientras algunas personas ya piensan en la siguiente candidatura, vale la pena preguntarnos quién está pensando en garantizar el derecho a aprender de las niñas, los niños y los adolescentes de cada estado.

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*María Teresa Gutiérrez es directora de Monitoreo de Indicadores Educativos en Mexicanos Primero.

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