A dos años de Cerocahui: ¿de dónde venimos y a dónde vamos?

Redacción Animal Político · 19 de junio de 2024

A dos años de Cerocahui: ¿de dónde venimos y a dónde vamos?

El asesinato de los jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, junto con el guía de turistas Pedro Palma, aunados a tantas víctimas de la violencia en nuestro país, ha suscitado una infinidad de encuentros, conversatorios, foros, talleres y firmas de compromisos que abonan el diálogo plural para construir la paz.

Este segundo aniversario invita a hacer un corte de caja para ubicar los alcances que el movimiento del Diálogo Nacional por la Paz ha tenido a lo largo del país y ubicar su pertinencia en esta coyuntura post electoral. Recorrer los distintos estados y visitar las universidades, las diócesis, las iglesias o municipios muestra que la sangre derramada está suscitando indignación, organización y diálogo local.

En Cerocahui permanece la Guardia Nacional en las instalaciones de la Parroquia de San Francisco, algo que agradecen los pobladores porque ha favorecido la seguridad en la región. El gobierno estatal instaló el sistema centinela con cámaras en el centro del poblado que mantiene una observación constante de la zona y ha hecho presencia en escuelas y comunidades con diversos programas preventivos. Por su parte, la parroquia desarrolló círculos de duelos para atender las secuelas que ha dejado la ola de violencia en las últimas décadas.

En la Sierra Tarahumara, después del asesinato de los padres jesuitas, la Diócesis convocó a una asamblea extraordinaria para analizar la situación e iniciar proyectos de reconstrucción del tejido social. Con el apoyo de fundaciones nacionales y la Secretaría de Salud del estado se inició el Proyecto VIVA en Guachochi, Samachique, Baborigame, Tehueriche y Cerocahui. Estos proyectos consisten en fortalecer factores protectores en jóvenes y sus familias a través del deporte, arraigo cultural y diversos talleres. Más de tres mil personas se han beneficiario de manera directa.

En el estado de Chihuahua se tienen cuatro nodos de la Red Nacional de Paz: Ciudad Juárez, Sierra Tarahumara, Chihuahua capital y Meoqui. Son estructuras donde participan las diócesis, la academia, colectivos diversos, sociedad civil y empresarios. Ellos tienen una articulación estatal para socializar aprendizajes y definir líneas de trabajo en común. El compromiso por la paz se firmó en siete municipios del Estado.

El Núcleo por la Paz, integrado por obispos, religiosos y religiosas, jesuitas y comisión episcopal de laicos, que es el ente promotor del Diálogo Nacional por la Paz, se ha reunido 32 veces en estos dos años y ha emitido nueve comunicados. Se ha aprendido a discernir y construir propuestas desde la escucha y la diversidad de opiniones.

A nivel nacional se tienen conformados nodos en 30 estados del país articulados en torno a la Red Nacional de Paz, con los cuales se han tenido 20 reuniones virtuales a lo largo de estos dos año y dos reuniones nacionales de manera presencial. Las acciones generadas por medio de conversatorios, foros, encuentros y la firma del compromiso por la paz han reunido a más de 60 mil personas. Son infinidad de acciones que día con día realizan los integrantes de la red para aportar a la construcción de la paz.

Los altos índices de homicidios y desaparecidos dan razón de ser a este movimiento nacional. Nuestra apuesta es al diálogo local para construir las respuestas que hoy México necesita desde los territorios. Sabemos que avanzar en condiciones paz requiere de un trabajo conjunto en seguridad, justicia y tejido social. La participación de la ciudadanía es fundamental, no solo para elegir personas sino para construir propuestas. La llegada de nuevos gobiernos es una oportunidad para renovar prácticas políticas.

La paz que nuestro país necesita requiere una reingeniería de las policías y jueces municipales, fiscalías, magistrados y cárceles, donde la conexión con las comunidades locales es fundamental. Nuestra apuesta principal es el ámbito local y esperamos que las transformaciones federales impulsadas desde arriba conecten los sistema de justicia y seguridad con los territorios. Sin la vigilancia ciudadana será imposible erradicar la corrupción y la impunidad del sistema de justicia y seguridad.

Vamos a seguir tejiendo condiciones locales para tener comunidades participativas y organizadas que permitan conectar las propuestas con los problemas cotidianos, y así avanzar en mejorar la seguridad y la justicia.

* Jorge Atilano González Candia, SJ. es director del Diálogo Nacional por la Paz.