Cero Oscuro Treinta

blogeditor · 24 de febrero de 2013

Cero Oscuro Treinta

 

México no es el único país que hace de la Desmemoria, Costumbre. En los Estados Unidos, la meritocracia de la impunidad también produce monstruos que, lejos de enfrentar la acción de la justicia y purgar sentencias por crímenes y demás abusos a los derechos humanos, siguen trepando la escala profesional hasta conseguir puestos más importantes. Los valores totalmente alrevesados: fenómeno nacional prevalente que se ha abordado aquí en entregas anteriores, y que es Regla de Oro también en otros sitios.

No es ninguna novedad que así suceda, pero en la Unión Americana se manifiesta un fenómeno aún más pernicioso. Allá la arbitrariedad: barbarie con ropajes ‘civilizados’, sienta sus reales en la cultura popular.

Y en Hollywood: Mitología de nuestro tiempo, nada menos. Kathryn Bigelow fue la primera mujer en ganar un premio de la Academia por su trabajo como directora de Hurt Locker o Zona de miedo (2008), filme que narra las peripecias del sargento William James  (Jeremy Renner), especialista detonador de explosivos en Irak. La Noche más oscura (título original en inglés, Zero Dark Thirty), es su obra más reciente y pretende ser una reconstrucción -pormenorizada y desde sus remotos orígenes- del operativo militar que localizó y dio muerte a Osama bin Laden en el complejo que lo albergaba a él, su familia y colaboradores en Abbottabad, Pakistán el 2 de mayo de 2011.

La película de esta talentosa realizadora, ganadora del premio de críticos del Círculo de Nueva York entre otros galardones, y nominada para el Óscar en cinco categorías, es un producto propagandístico impecable desde el punto de vista técnico: nadie duda del oficio de Bigelow; la crítica a su favor ha sido casi unánime, pero tramposo. Las secuencias donde agentes de la CIA torturan salvajemente e humillan a sospechosos diversos para obtener información que dé con el paradero de Bin Laden están hechas con crudeza y sin concesiones. El problema es que, contrario a la realidad, asumen que fueron necesarias y exitosas porque al final del día sirvieron para encontrarlo. Eso es falso. La información clave se consiguió mediante interrogatorios convencionales, algo que no se menciona en ningún momento del thriller, que enfatiza los métodos ‘poco ortodoxos’ para cumplir el cometido, y así resolver ‘la persecución más grande de la historia’, de acuerdo a su campaña de publicidad.

Afiche oficial
Afiche oficial

Zero Dark Thirty es una peligrosa e irresponsable apología de los métodos más brutales utilizados por el gobierno norteamericano: perfeccionadas e indistinguibles de la Santa Inquisición, muchas veces contra personas inocentes que no son ‘combatientes enemigos’, quienes de acuerdo a los que idearon esta atrocidad jurídica, no ameritaban los beneficios universales de la Convención de Ginebra ni representación legal, ni debido proceso.

La protagonista de de La noche más oscura es Maya, cuyo único objetivo en la vida es hallar a Bin Laden: testigo directo de sesiones de tortura, y eventual participante. Jessica Chastain es la actriz que encarna a este personaje alrededor del cual gira la trama. De acuerdo a Bigelow y el guionista Mark Boal, gracias a su perseverancia se localiza al responsable directo de los eventos del once de septiembre de 2001: contra viento y marea, Maya insiste ante la burocracia del espionaje cuyas principales prioridades no son ésas, pero que finalmente cede ante su obstinado empeño.

Jessica Chastain, candidata al Óscar. No ganó estatuilla, pero el daño está hecho.
Jessica Chastain, candidata al Óscar. No ganó estatuilla, pero el daño está hecho.

Trascendió que el personaje de marras está inspirado mayormente en una agente de nombre Alfreda Frances Bikowsky, cuya labor en la agencia ha sido muy cuestionada cuando menos en tres ocasiones. Sin embargo, tal y como sucede en México y a pesar de las dudas fundadas sobre su labor profesional, Bikowsky fue promovida y hoy encabeza la división de Jihad Global en Langley, Virginia.

1)  En la primavera de 2000, el saudí Jalid al Mihdhar (uno de los tripulantes que secuestró el vuelo 77 de American Airlines, impactándolo contra el Pentágono el once de septiembre del 2001) había sido identificado como cuadro operativo de Al Qaeda. Había llegado a California, y residía en San Diego. Ni la CIA ni la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) que rastreaban sus llamadas compartieron estos datos, en su oportunidad, con el FBI.

2)  La conocida reportera Jane Mayer reveló en The Dark Side, su libro sobre el régimen de tortura ‘legal’ sancionado por los Estados Unidos –y la coordinación y envío de presos a cárceles en distintos países del mundo por parte de La Compañía– que Bikowsky viajó a Polonia sin autorización, para presenciar una de las 183 sesiones a la que fue sometido Jalid Shaikh Mohammed (cerebro de los atentados del 11 de Septiembre), razonando que sería ‘divertido’ hacerlo.

3)  Otro caso en el que se vio directamente inmiscuida fue el de el ciudadano alemán de origen libanés Jalid el-Masri, llevado de Macedonia a Afganistán, y sujeto a torturas inmisericordes hasta que se determinó más allá de toda duda –después de meses de suplicios- que el nombre de este vendedor de autos era homónimo del de un sospechoso de terrorismo; el cautivo que tenían en su poder era la persona equivocada. La CIA y los servicios de inteligencia que maquilaron el trabajo de ‘técnicas avanzadas de interrogación’ se desentendieron del caso, limitándose a depositar a el-Masri en algún lugar de Albania desde donde tuvo que regresar como pudo a territorio alemán. ¿Por qué padeció esta suerte? Porque a Bikowsky le asaltó un ‘presentimiento’ que él podría proporcionar datos valiosos, y fue ella la que promovió su captura y secuestro.

 

Nadie ha sido castigado o destituido a raíz de estos eventos.

Aquí un artículo que describe los excesos de la CIA, a mayor detalle. Graves errores, que se traducen en jugosas promociones. ¿Dónde se ha oído, o visto algo igual?

Cualquier semejanza con el caso de México, no es mera coincidencia.