Redacción Animal Político · 5 de marzo de 2025
Durante estas últimas dos semanas, el Gobierno del Estado de Querétaro ha puesto un tema en la conversación educativa: prohibir el uso de los celulares en las escuelas. Esto ha llevado a que otros estados como Nuevo León, Aguascalientes, San Luis Potosí y Coahuila también manifiesten su intención de prohibir o regular el uso de tecnologías móviles al interior de las instituciones educativas. Pero ¿qué implicaciones tienen estas medidas para el aprendizaje de las niñas, niños y adolescentes?
Desde 2023 la UNESCO, en su Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo, recomendó que se prohibiera el uso de teléfonos inteligentes en las escuelas, ya que su presencia representa una distracción para los estudiantes que interrumpen su proceso de aprendizaje, porque después de revisar el celular tardan hasta 20 minutos en recuperar la concentración. De acuerdo con el informe, los resultados de Programa para la Evaluación Internacional de los Aprendizajes, mejor conocida como prueba PISA sugieren que existe una relación negativa entre el uso excesivo de la tecnología y el rendimiento de los estudiantes. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿qué estamos poniendo en modo avión, los celulares o el aprendizaje?
No podemos ser ingenuos y pensar que una vez que se pongan en marcha las restricciones sobre el uso de estos los dispositivos electrónicos en las escuelas de nuestro país, los aprendizajes mejorarán de manera automática o que todas escuelas tendrán las mismas posibilidades y disposición para acatar las medidas relacionadas con esta prohibición. Sabemos que también es necesario realizar acciones para favorecer la llamada “alfabetización digital”, que las niñas y los niños se familiaricen con la tecnología como herramienta de aprendizaje considerando que esta puede apoyar, pero no sustituir la conexión humana en la que se basan la enseñanza y el aprendizaje. Si consideramos además que únicamente 4 de cada 10 escuelas en nuestro país cuentan con computadoras para uso pedagógico y 6 de cada 10 instituciones educativas no tiene acceso a internet, el panorama se ve complicado. Esto nos lleva una vez más a recordar que lo básico en las escuelas no está garantizado.
Adicionalmente, se han realizado algunas críticas a la propuesta realizada en Querétaro, sobre todo pensando en lo que significa una restricción o prohibición y en una posible pérdida de libertades; por ello se pueden tomar varios enfoques como: ser más flexibles con alumnas y alumnos de secundaria y preparatoria que con los de estudiantes de primaria; limitar la restricción al aula pero dar libertad en los espacios y tiempos de recreo, o dejar que cada escuela decida cómo realizará las acciones para evitar el uso del celular.
Ejemplos y buenas prácticas sobre cómo realizar el control de los celulares encontraremos muchos, ya que países como Francia, Suecia, Finlandia, Reino Unido, Grecia e incluso Brasil han prohibido o regulado el uso de celulares en sus escuelas. En Mexicanos Primero esperamos que estas medidas lleven a tomar un nuevo un compromiso con el aprendizaje de las niñas, los niños y los adolescentes, que durante los últimos años se ha puesto en pausa al apostar más por programas de becas, que por el fortalecimiento de la práctica docente o por la institucionalización de las evaluaciones para la mejora. Quitémosle el modo avión al aprendizaje, porque #AprenderImporta.
* María Teresa Gutiérrez es directora de Monitoreo de Indicadores Educativos.