Redacción Animal Político · 19 de diciembre de 2023
De acuerdo con datos del INEGI y del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), los números de homicidios han disminuido significativamente en la Ciudad de México desde 2018. Sin embargo, el número de desapariciones registradas en la ciudad ha incrementado de manera exponencial, alcanzando su pico más alto durante el año 2022. Bajo el contexto de cuestionamiento sobre el comportamiento de estas cifras, resulta pertinente revisar la evolución de estas dos variables en los últimos años.
Este artículo tiene por objetivo describir los datos publicados por las instituciones correspondientes; sin embargo, se reconoce la importancia de no reducir los casos de personas desaparecidas en el país y la ciudad a números y puntos en gráficas.
Durante las últimas dos décadas, la curva de la tasa de personas desaparecidas por cada 100,000 habitantes en todo México ha mantenido una tendencia semejante a la curva de la tasa de homicidios por cada 100,000 habitantes. Dicho de manera simple, en la historia reciente de México cuando aumentan los homicidios también ocurre lo mismo con personas desaparecidas y viceversa. Sin embargo, esto cambió en la capital a partir del año 2018 (ver Gráfico 1). La relación entre la curva de desapariciones y de homicidios ha presentado una tendencia contraria, con lo cual se rompe el efecto espejo.

Como puede observarse en la gráfica, entre el 2018 y el 2019 la tasa de desapariciones por cada 100,000 habitantes en la ciudad pasó de 0.64 a 7.78, superando el promedio nacional de 7.41 para el 2019. Para ese año se observa una primera etapa de la anomalía entre la tasa de homicidios y la tasa de desapariciones. Para el año 2020, logra reducirse con una baja a una tasa de 4.55 por cada 100,000 habitantes. Como la anomalía de estos datos vuelve a resurgir (ver año 2021) y alcanza su pico más alto para el 2022 con una tasa de 14.01; la más alta en la historia de la ciudad con un aumento de 13.37 puntos en comparación con el año 2018.
En la conferencia “Los y las desaparecidas en la CDMX” dentro del Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México (Colmex), Emiliano Rosales, titular de la Unidad de Implementación de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX), indicó que el fenómeno de la desaparición en la Ciudad tenía que ver con la ausencia de interés y voluntad política en el reporte de casos y procesos de búsqueda durante sexenios anteriores. Argumentó que “es necesario que los datos de la Fiscalía se publiquen, ya que en sexenios anteriores no se reportaban en el RNPDNO”. Según el funcionario, la ausencia de estos datos tiene efectos negativos en el comportamiento de los casos registrados en los últimos años.
De acuerdo con un reporte publicado en el año 2021 por la Comisión de Búsqueda de Personas de la Ciudad de México, dentro de las bases de datos oficiales de larga data no se pueden ubicar claramente los porcentajes de casos de desaparición asociados a homicidios. Según la Comisión, esto se debe a la escasez de información registrada entre el 2011 y el 2017. Asimismo, indican que ante la ausencia de datos durante este periodo “es factible inferir que una proporción reducida de las denuncias, noticias y reportes de desaparición están asociados al deceso violento de la víctima”.
Elena Azaola, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, destacó que del 2019 al 2023 fueron registradas 7 mil 588 desapariciones dentro de la Ciudad de México. Entre estos años, el aumento de las desapariciones en México fue de un 400 %. La exploración del aumento significativo de desapariciones en la ciudad en los últimos años en relación con un subregistro de los homicidios puede ser la clave para comprender el comportamiento de las tasas entre los años 2012 y 2017, pero no suficiente para explicar la tendencia a la alta y contraria entre las desapariciones y los homicidios a partir del año 2018.
El pasado 7 de noviembre, Carlos A. Pérez Ricart y Vanessa Romero Rocha publicaron un artículo en Nexos que tenía como objetivo objetar las sugerencias sobre un presunto “maquillaje de datos” del Gobierno de la Ciudad de México en la reducción de homicidios. Argumentaron que estos resultados se debían a una especie de “teléfono descompuesto” entre la Secretaría de Salud de la Ciudad de México (Sedesa), la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad (FGJ) y el Instituto de Ciencias Forenses (Incifo). Al igual que el aumento de las desapariciones, el número de muertes registradas por “otras causas” ha incrementado de manera sustancial, a lo que Quetzali Ramírez Guillén y Andrés Ruiz Ojeda hicieron referencia en un artículo publicado en Nexos el 14 de noviembre, en contrarespuesta a Vanessa y a Carlos.
Una nota de The Guardian del 21 de noviembre hizo referencia a cómo el creciente número de personas desaparecidas plantea dudas sobre las estadísticas de homicidios en la ciudad, reconociendo la relación entre estas dos variables y la importancia que tienen en el desarrollo de las campañas electorales de la ciudad y del país.
En el contexto de estas discusiones, una clave podría ser incorporar la variable de las desapariciones para explicar el estado actual de la seguridad y la violencia en la Ciudad de México. Ante ello, es inevitable preguntarse si estamos ante omisiones o inclusiones institucionales en el registro de los distintos tipos de delitos en nuestra ciudad. Es indispensable que sigamos intercambiando información y puntos de vista.
* Mariana Paz Alvarez es asistente de investigación del Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México (@SviolenciayPaz).