Cautiverio y muerte de Lolita, la orca más solitaria del mundo

Redacción Animal Político · 4 de octubre de 2023

Cautiverio y muerte de Lolita, la orca más solitaria del mundo

El viernes 18 de agosto, tras un cautiverio de más de 50 años, murió la orca Lolita, Tokitae o Toki como se le conocía entre su grupo de amigos defensores y las organizaciones anticautiverio.

Su historia es importante porque es emblemática de todas las fuerzas que operan y los impactos que se producen para obtener y mantener en cautiverio a los cetáceos, las infames condiciones en las que viven y los esfuerzos de grupos anticautiverio para liberarlos.

El 8 de agosto de 1970, Toki —que entonces tenía entre 5 y 6 años— fue capturada con violencia en aguas de Puget Sound, en el mar de Salish, al norte del estado de Washington, Estados Unidos. Durante esta captura se utilizaron botes rápidos y se lanzaron bombas al agua para aterrar y acorralar a las manadas aislando a las madres con crías. En esta operación se ahogaron cinco orcas (cuatro crías que luchaban por escapar de las redes y una de las madres que intentó ayudar a su cría). Además, los cadáveres de tres crías fueron abiertos del abdomen, se rellenaron con piedras y se ataron a anclas para hundir los cuerpos y así ocultar estas muertes del escrutinio público. Sin embargo, semanas más tarde un barco con redes de arrastre de fondo enganchó accidentalmente los cadáveres y los depositó en la playa haciéndolo público.

Toki fue trasladada al Miami Sea Aquarium, a 7 000 millas de distancia; se le puso “Lolita” como nombre de exhibición y se le colocó en un estanque de concreto donde estaba “Hugo”, una orca macho (capturado en el mismo sitio dos años antes, aunque esto no se sabía entonces) que murió en 1980. Pudo comprobarse que Hugo y Lolita vocalizaban el mismo dialecto. Toki continuó haciendo las vocalizaciones propias de su clan familiar por el resto de su vida. Desde entonces y hasta su muerte Toki no volvió a ver una orca y permaneció en el mismo estanque, se le llegó a designar como la orca más solitaria del mundo.

Toki era la última sobreviviente en cautiverio de un total de 58 orcas capturadas en el área de Puget Sound, que hoy sólo cuenta con 76 individuos, y se encuentra en peligro de extinción. El Departamento de Pesquerías de la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos reconoce que las capturas para delfinarios de los años 60 y 70, con las mortalidades por ahogamiento asociadas, representaron la extracción de, al menos, 40 % de su población, con el enorme impacto que prevalece. Se estima que el número de orcas residentes del área de Puget Sound antes de las capturas era de 140 individuos. Debido a las intensas capturas de orcas Sea World fue demandado y se le ordenó no volver a capturar orcas en esa zona. Aunque la captura de orcas ya está prohibida en Estados Unidos, continúa siendo una amenaza para la supervivencia de esta especie a nivel global.

Durante más de 25 años los grupos conservacionistas, además de la tribu local del área de estas orcas, llamada Nación Lumni intentaron negociar la liberación de Toki, pero la administración del acuario no lo admitió. No fue sino hasta 2021 que el Miami Sea Aquarium fue cerrado por reparaciones ordenadas por las autoridades y fue adquirido por la empresa mexicana The Dolphin Company, que admitió la posibilidad de reintegrar a Lolita a su grupo familiar en el Océano Pacífico y permitió la entrada de un equipo independiente de veterinarios y especialistas para preparar en todos los aspectos a Lolita para su traslado al Océano Pacifico. Su salud era delicada por lo que fue el punto central de las actividades. Semanas antes de su muerte la reportaron como recuperada y resiliente. Sin embargo una afección renal aguda fue insuperable a pesar de los auténticos esfuerzos de un gran equipo de veterinarios. La voluntad empresarial para ayudar a Toki llegó demasiado tarde.

La posibilidad de liberar a Toki era alta a pesar de su edad, pero sobre todo era un acto de justicia para ella y su familia. Se conocía el lugar, fecha de captura y su grupo de origen, factor primordial para la reintegración a su grupo familiar. Su madre, la orca L-25, aún vive, lo cual daba más esperanzas para Toki.

A diferencia de Keiko que fue capturado demasiado joven (a los dos años) y del cual se desconoce el grupo o manada de donde fue extraído, y que nunca se pudo encontrar, la familia de Toki está plenamente identificada y su caso documentado.

Las orcas machos y hembras permanecen con su madre de por vida. Son sociedades matrilineales con un lenguaje (dialecto) específico que difiere de otros grupos de orcas, así como preferencias alimenticias que se aprenden en sociedad. Es decir, poseen cultura propia.

Desde 1961 hasta la fecha se han capturado, al menos, 166 orcas en todo el mundo, de las cuales 137 han muerto, incluyendo a Toki. Hoy en día, existen 52 orcas en cautiverio de las cuales 22 fueron capturadas de vida libre y 29 nacidas en cautiverio.

Los daños del cautiverio en cetáceos se han documentado y en un artículo anterior he descrito el daño neurológico y total para los cetáceos, fundamentalmente para las orcas y los delfines. El caso de Toki nos muestra el poder irracional de las empresas que defienden el cautiverio y ocultan el costo para los animales. De principio a fin el cautiverio es un proceso sistemático de violencia y abuso sobre el individuo, justificado a través de narrativas de “cuidado humano”, “bienestar animal” y falacias de educación o conservación. Sin duda el cautiverio de cetáceos, al igual que otras especies silvestres explotadas, debe de acabar y un público bien informado sobre las condiciones reales de éste se negará a pagar por asistir a estos centros de sufrimiento. La ley deberá adoptar una ética de reconocimiento de la sintiencia de los cetáceos y en consecuencia ordenar los derechos básicos de estos seres que empiezan por la vida, y la vida en libertad. Además, es indispensable prohibir las capturas, aliviar el sufrimiento, rehabilitar a los animales cautivos y eliminar su explotación. La reubicación de cetáceos en santuarios especiales y aún la libertad es posible.

Organizaciones internacionales y científicos como el Comité de Ética del Instituto Jane Goodall emitieron un comunicado en el cual hacen un llamado a la prohibición inmediata en todo el mundo de la captura, el mantenimiento y la reproducción de cetáceos en cautiverio. Nos unimos a ellos.

Si así lo desea el lector, puede consultar el documental Blackfish, disponible en YouTube, en español.

* Yolanda Alaniz Pasini es médica cirujana. Cursó las maestrías en Salud Pública y en Antropología Social, así como los posgrados en Bioética y en Desarrollo Sustentable. Fue profesora de las asignaturas de Epidemiología y Antropología Médica en la unam, y de Bioética y Ética Ambiental en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Se desempeñó como secretaria técnica de las comisiones de Medio Ambiente y Recursos Naturales, tanto en el Senado de la República como en la Cámara de Diputados, y ha sido observadora y parte de la delegación mexicana ante la Comisión Ballenera Internacional y en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres. Actualmente es consultora para Conservación de Mamíferos Marinos de México.

 

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