Casar y la ira presidencial

Redacción Animal Político · 7 de mayo de 2024

Casar y la ira presidencial

El pasado viernes, el presidente López Obrador atacó a María Amparo Casar en la conferencia mañanera. Sin duda es molesto el abuso cotidiano que hace de su tribuna, lo disparejo que se torna la deliberación pública, pero hasta ahí, se siguió un guion predecible. Guion que por cierto no debemos normalizar.

Sin embargo, hacia la tarde de ese viernes la presidencia de la república subió a su página electrónica un extenso expediente de más de 300 hojas, pletórico de documentos con datos personales, con el que pretende poner en duda un asunto juzgado hace muchos años. Son varios los asuntos irregulares.

El primero es que el expediente resuelto estableció que Carlos Márquez Padilla, esposo de María Amparo Casar, falleció de manera accidental y hoy se quiere sembrar la idea de un suicidio. Ello no se desprende de la lectura del abigarrado documento que subió la presidencia el viernes. Pero se ha insistido en que, si hubo suicidio, entonces estamos ante un caso de corrupción por haber cobrado, la familia de Márquez, prestaciones que no correspondían.

El segundo asunto es que el presidente sostiene que la transparencia es el eje de la democracia y tiene razón, lo es la transparencia que respeta la ley. En este caso, AMLO reiteró la embestida en la mañanera del lunes y justificó dar a conocer datos personales porque, según él, se trata de un asunto de corrupción. Por supuesto que el INAI inició una investigación de oficio que, evidentemente sin prejuzgar si existe corrupción o no, tutela la protección de datos personales.

La distancia de AMLO con la normatividad en materia de transparencia es evidente. Las violaciones sistemáticas a la ley son flagrantes y -fiel a su costumbre- quiere aparecer como víctima. Creo que en este asunto se han rebasado varios límites.

Acreditan la más profunda incomodidad del presidente con el reciente trabajo de Casar “Los puntos sobre las íes, el legado de un gobierno que mintió, robó y traicionó”. Los que no lo hayan hecho, hay que leerlo. Como siempre: si no puede desmentir los mensajes, hay que tratar de desprestigiar al mensajero. No hay corrupción, hay venganza.

Se desató la ira presidencial. Es un hecho demasiado grave y ominoso. Los riesgos que el accionar del mandatario le impuso a la seguridad personal de María Amparo Casar y su familia no son menores. Ojalá pronto se reencaucen las aguas.

* Rodrigo Morales M. (@rodmoralmanz) fue consejero electoral en el Instituto Electoral del Distrito Federal y en el Instituto Federal Electoral. Actualmente es consultor internacional en materia electoral.