Carta Mexicana de los Derechos del Peatón

blogeditor · 8 de agosto de 2014

Carta Mexicana de los Derechos del Peatón

“In order to change an existing paradigm, you do not struggle to try and change the problematic model. You create a new model and make the old one obsolete. That, in essence is the higher service to which we are all being called”.

Buckminster Fuller.

 

Bucky Fuller, como le decían cariñosamente, fue un arquitecto, diseñador, visionario e inventor estadounidense (favor de poner especial atención en “visionario”). Fue expulsado de Harvard y era un tipo que creía que un individuo sí puede contribuir a cambiar el mundo y a beneficiar a toda la humanidad. Bucky también popularizó la cúpula geodésica, invento que revolucionó el mundo de la ingeniería. Acuñó varias palabras y en su haber se encuentran varios inventos y diseños arquitectónicos y fue uno de los primeros activistas medioambientales del mundo.

Todo esto viene a colación por la frase que pongo al principio de este texto y porque este lunes 11 de agosto la Liga Peatonal lanza la Carta Mexicana de los Derechos del Peatón. Dicho documento no es una ley, ni un reglamento. Es un documento que tiene su origen en el 1º Congreso Nacional de Peatones y que ha tenido trabajando a la Liga Peatonal y los colectivos que a éste pertenecen, desde mayo de 2014. La CMDP tiene su antecedente en la Carta Europea de los Derechos de los Peatones, aprobada por el parlamento europeo en 1988.

Este documento es muy importante porque establece quiénes somos como red de colectivos y cuál es nuestro objetivo:

La Liga Peatonal es una red de personas, colectivos y organizaciones dedicados a la promoción y defensa del efectivo ejercicio de los derechos del peatón en las ciudades mexicanas y de un espacio público que ponga como eje a la persona.

¿Cuáles son los objetivos de la Liga Peatonal?

Construir ciudades equitativas, justas, seguras, sanas, a escala humana, con cero muertes o lesiones permanentes por accidentes viales, en las que caminar no sólo sea un acto posible y deseable, sino también un acto agradable y gratificante, base de la convivencia entre la ciudadanía.

Es importante también, porque sienta las bases con las que estaremos trabajando los próximos años:

1. Hacia la sociedad, fomentando la participación social en la tranformación de nuestras calles, socializando los contenidos que nos conciernen a todos para la mejora de nuestras ciudades.

2. Hacia los gobiernos, estableciendo muy claramente con propuestas lo que en las ciudades necesitamos para hacer de éstas, ciudades hechas a la medida de las personas.

No les puedo adelantar el contenido total de la CMDP, pero sí puedo ir poniéndoles sobre la mesa algunas probaditas (importantes probaditas) de lo que aborda este documento.

Que las ciudades mexicanas aspiren a la Visión Cero

¿Qué es la Visión Cero? Es una filosofía vial sueca implementada en ese país en 1997. La Visión Cero aspira a cero muertes por accidentes viales y ha sido exitosa en aquellos países. La Visión Cero se basa en 4 principios:

1. Ético: La vida humana va por encima de cualquier forma de movilidad o sistema vial.

2. Responsabilidad: aquellos que diseñan e implementan los sistemas viales comparten la responsabilidad con los usuarios

3. Seguridad: los sistemas viales deben tomar en cuenta los errores humanos y reducir las posibilidades de error y de fatalidad en caso de que éstos sucedan.

4. Mecanismos de cambio: proveedores, reguladores y usuarios de los sistemas viales deben todos estar dispuestos al cambio.

Nadie debería morir por un error.

[contextly_sidebar id=”QEiSKXuVRjUiq1CwyuqRoxpceL0mrMd2″]Esto resulta muy interesante porque, ¿cuántas veces no nos hemos enojado porque el peatón no cruza por donde según nosotros debe hacerlo? O, ¿por qué cuando ocurren alto número de siniestros en diversas intersecciones, solemos culpar al peatón y afirmamos que le falta “educación vial” y jamás pensamos que esos comportamientos manifiestan las necesidades de los peatones y que nos urgen a rediseñar las calles de acuerdo a estas necesidades o a las “líneas del deseo peatonal” (así se les llama, se lo juro)? Hay que replantearnos esto y darnos cuenta de que antes que culpar peatones, habría que culpar infraestructura que, en su mayoría, está hecha para el coche.

Hay que abandonar la perspectiva de acostumbrarnos a que los accidentes viales son cosa de cada día. Es hora, también, de dejar el argumento de que “es que falta educación vial”. La infraestructura educa, la infraestructura puede prevenir, puede moldear, puede leer comportamientos.

Reducción de Velocidades

La CMDP establece que la ciudad debe estar adaptada a las necesidades de las personas y que, abonando a la Visión Cero, las velocidades deben reducirse para evitar accidentes: “Para proteger la integridad física de las personas por encima de reducir los tiempos de traslado en vehículos automotores deben disminuirse los límites de velocidad urbana. En vialidad primaria la velocidad será 50 km/h máxima, en vialidad secundaria 30 km/h y en Calles de tránsito mixto, en centros históricos, centros de barrio y sitios donde se concentre gente la velocidad máxima será 20 km/h y los conductores de vehículos deberán estar atentos al cuidado y protección de los peatones, sin ejercer presión alguna” Creemos también, que las vías rápidas representan barreras físicas para los peatones y que, por ello, dentro de las ciudades serán mínimas y en todo caso se orientarán a la conectividad de las carreteras principales y no a dar fluidez a todo tipo de vías.

Y no hay nada de malo en ello. Sólo de esta manera estaríamos haciendo cumplir (aunque parcialmente) la pirámide de movilidad, ésa que pone en la parte más importante al peatón. Al reducir velocidades todos ganamos: automovilistas ven mejor lo que sucede a su alrededor y frenan más fácilmente, peatones caminamos más seguros, en caso de accidente las probabilidades de que éste sea fatal se reducen considerablemente. Es un ganar-ganar por donde se le vea.

Adiós al mito de que mejor el perro cruza por el puente peatonal

La Carta Mexicana de los Derechos del Peatón establece que los Puentes Peatonales son infraestructura para el automóvil porque permiten y facilitan su flujo sin detenerse, dándole prioridad a los tiempos de traslado del automóvil (a todas luces en contra de la pirámide de movilidad). Los puentes peatonales IMPONEN un esfuerzo adicional a los que ya de por sí caminan y a los que, en la teoría, son los más importantes en la vía pública y a los que deberíamos, precisamente, facilitarles tiempos de traslado. Ya ni siquiera hablemos de que son barreras infranqueables para algunos peatones: peatones en silla de ruedas, peatones de la tercera edad, peatones cargando pesadas bolsas, peatones niños, peatonas embarazadas, y por lo tanto: NINGÚN PEATÓN DEBE SER JUZGADO, DISCRIMINADO O CRIMINALIZADO por no usarlos. Creemos que esta debacle se resuelve con cruces a nivel piso y que son universalmente accesibles. Sin embargo, la Liga Peatonal hace una concesión: los puentes peatonales serán admisibles si, y sólo sí, se trata de vías rápidas controladas y únicamente sin son universalmente accesibles, es decir, si tienen elevador.

Si me preguntan a mí, los puentes peatonales además de caros, no embellecen la ciudad y son peligrosos. Podemos usarlos nomás pa’ dar sombrita a los peatones que cruzan por abajo (como sucede ahora) y habría hasta que plantar árboles ahí (háganme la buena).

¿Y las obligaciones apá?

Como sabía que iban a preguntar eso, me les adelanté. Dice la CMDP: “Los peatones tienen, como personas, la obligación de convivir con respeto con las demás personas. La condición de peatón no genera nuevas obligaciones sino que son una extensión de las obligaciones que como individuos tenemos para con los demás”.

De manera personal considero que, en tanto no exista una infraestructura adaptada a las necesidades peatonales, resulta incoherente exigir a los peatones respetar una infraestructura que no está hecha para ellos. Que si se tardan en cruzar, les diré que falta tiempo en los semáforos peatonales. Que si cruzan por donde no hay cebra: pues ahí es donde se necesita una cebra y deberíamos colocar cebras cada ciertos metros (de acuerdo a las necesidades peatonales). Donde hubiera altísima afluencia peatonal, permitir que todos convivamos respetuosamente sin necesidad de cruzar por las esquinas únicamente a través de Zona 30 (donde el límite máximo es de 30 km/hr) y todos podamos cuidar de todos de manera sana y armónica. Que si hay una intersección donde nadie usa el puente y hay muchos atropellados, pues démonos cuenta que ese puente no sirve, hagamos paso a nivel piso y semaforizamos. En fin… que a todo aquello que nos quejamos del comportamiento peatonal, corresponde un comportamiento que responde a una necesidad del peatón, que a su vez intenta transitar infraestructura para coches.

Podrán consultar  la Carta Mexicana de los Derechos del Peatón a través de ligapeatonal.org a partir del 11 de agosto. Es un texto amplio que contempla ciertas premisas y 6 derechos para los peatones. Espero que, como lo dijo Bucky, más que luchar contra el viejo modelo, con este nuevo modelo establezcamos las ciudades que queremos en un futuro no muy lejano: “…creemos un nuevo modelo que haga al viejo obsoleto. Eso, en esencia, es el más alto servicio al que estamos llamados”.

¡Venceremos!

 

@Dana_Corres

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