Carta desde Afganistán: “Así son la vida y la muerte vistas de cerca”

msfmexico · 15 de noviembre de 2012

Carta desde Afganistán: “Así son la vida y la muerte vistas de cerca”

El enfermero australiano Brett Adamson acaba de regresar de una estancia de seis meses en Kunduz, Agfanistán, donde MSF opera un hospital que ofrece cirugías de emergencia para personas con heridas que ponen en peligro sus vidas. 

© Michael Goldfarb

Hoy vimos morir a un niño. Hicimos todo lo posible, pero siempre existen límites. Una motocicleta que circulaba a exceso de velocidad lo golpeó y le fracturó el cráneo.

Nos encontramos en el norte de Afganistán, atendiendo un centro de traumatología. Trabajamos – 19 miembros de personal extranjero y yo – junto con un equipo local de unos 150 integrantes. Este hospital quirúrgico especializado incluye una unidad de emergencias, un quirófano, salas de cirugías para hombres y mujeres y una unidad de cuidados intensivos. Contamos con infraestructura para rayos X, ventilación, monitoreo cardiaco completo, bombas de infusión y sistemas mecánicos de succión y oxigenación.

El niño se encontraba conectado a un ventilador mecánico. Tenemos un total de cuatro en nuestra unidad de cuidados intensivos y han salvado muchas vidas – de personas lesionadas en ataques con bombas, heridas de un disparo o víctimas de un traumatismo craneoencefálico. Mantuvimos al niño con vida para ver si se lograba recuperar – con el objetivo de ganar tiempo para que sanara, para que su familia rezara y para que nosotros mantuviéramos la esperanza. Lamentablemente no sobrevivió, aunque por fortuna la mayoría sí lo logra.

No tomamos partido; atendemos a personas de todos los lados de esta guerra. A vecinos baleados por cortar un árbol; a niños que han recibido un disparo por encontrarse en el lugar equivocado, en el momento equivocado; a personas heridas por un bombazo mientras salían a comprar pan; a familias enteras atacadas con una granada. Atendemos también a víctimas de violencia doméstica, niños con quemaduras y numerosas personas heridas en accidentes de tránsito.

En ocasiones, sucede todo al mismo tiempo. Puede haber diez heridos durante un mismo accidente vial, 15 a consecuencia de un bombazo o 50 en un tiroteo. Cuando esto sucede, el equipo completo trabaja hasta altas horas de la noche.

Este niño fue golpeado por una motocicleta que circulaba a exceso de velocidad. Su familia está presente mientras desconecto el ventilador mecánico y retiro los tubos de sus labios para ver si puede respirar solo. Hemos hablado con ellos muchas veces acerca de sus escasas probabilidades de sobrevivir. Si un niño deja de respirar, sabemos que el sangrado o la inflamación en el interior del cráneo han progresado al punto de que se han perdido todas las funciones cerebrales.

El niño no puede continuar respirando solo. Su cama está rodeada de personas – su familia, dos doctores, una enfermera y la enfermera del turno matutino que ha decidido quedarse – todas ansiosas por hacer cualquier cosa posible para ayudar al niño moribundo. El niño respira con dificultad, de modo que aliviamos su situació con medicamentos; un poco de presión en la jeringa disminuye su sufrimiento. Sus familiares le sostienen la mano y una enfermera le lava la cara.

Así son la vida y la muerte vistas cerca. Cada tanto, el niño busca aire y nuevamente lo sedamos; su corazón prácticamente se detiene entre una bocanada y otra. De manera ritual sus familiares dejan caer unas cuantas gotas de agua sobre sus labios. Succionamos su boca y reconfortamos a su familia. Eventualmente se va.

Lo lavamos y vestimos; cerramos su mandíbula, atamos juntos los dedos gordos de sus pies y lo envolvemos en una sábana limpia. Uno de sus hermanos comienza a llorar.

Su familia desea llevárselo de una vez. Su padre agradece nuestro esfuerzo, envuelve a su hijo en una manta y lo lleva hacia el exterior, hasta una camioneta prestada por un amigo. Sostengo a su hijo mientras él se sube a la parte posterior del auto. Le entrego al niño y lo él abraza mientras se alejan hacia su hogar en las montañas.

Limpiamos la cama, limpiamos el equipo y atendemos a los demás pacientes. Hacemos la cama con sábanas limpias y en un par de horas ya está ocupada por un paciente nuevo”.