blogeditor · 26 de abril de 2021
Distinguida doctora Claudia Sheinbaum:
La semana pasada su gobierno anunció que, conforme al seguimiento estadístico de la pandemia de COVID-19, la Ciudad de México permanece en semáforo naranja y “rumbo al amarillo”. Así lo informó en su conferencia el director general de la Agencia Digital de Innovación Pública, Eduardo Clark. Mientras este pronóstico se materializa –como millones de mexicanas y mexicanos, así lo deseo-, la noticia me pone en la necesidad de preguntarle si, ahora sí, ya podemos conversar la posibilidad de establecer en la capital federal una moratoria de desalojos por la pandemia. Entiendo que esto sería lo consecuente tomando en cuenta los parámetros de su propio Gobierno.
Como usted sabe, en julio de 2020, Balakrishnan Rajagopal, Relator especial para el derecho a la vivienda de la ONU, hizo un llamado a los distintos gobiernos del mundo para aplicar como medida emergente frente a la pandemia “una moratoria a los desalojos y ejecuciones hipotecarias y a los procedimientos de desalojo”. Distintos ciudades y países del mundo han hecho caso a este llamado: Alemania, Argentina, Austria, Australia, Colombia, Chile, España, Estados Unidos, Francia, India, Italia, Reino Unido, Sudáfrica y Malasia, son tan solo algunos ejemplos.
Desde ese entonces, activistas, organizaciones y académicas nos hemos dirigido a su Gobierno para urgirle la adopción de una moratoria en una ciudad que desde antes de la pandemia ya reportaba altos índices de desalojos –tanto legales, como forzosos o ilegales-. Un estudio de Duke University –el cual ya le hemos hecho llegar a su administración- confirmó lo que diversos estudios previos habían señalado sobre la efectividad de limitar los desalojos durante la contingencia sanitaria: las moratorias pueden reducir los índices de contagios por COVID-19 en un 3.8% y el índice de mortandad en un 11%. Contextos extraordinarios exigen medidas extraordinarias, tal y como le hemos señalado en distintas ocasiones.
El 12 de febrero, durante una de sus conferencia de prensa, indicó que no era necesaria la moratoria debido a que la Ciudad de México estaba en semáforo rojo y que, por lo tanto, el Poder Judicial capitalino no se encontraba ejecutando desalojos. Usted dijo que “no ha habido en la Ciudad un asunto de desalojos masivos, ha habido uno o dos”. En su momento señalamos que esto no era justificación por dos motivos. Por un lado, porque no era verdad que se habían dado solamente “uno o dos” desalojos: durante el semáforo rojo seguían ejecutándose desalojos administrativos y “por mano propia” –muchos en los cuales incluso participan ilegalmente actuarios de los juzgados-. Por otro lado porque, como le advertimos, la cascada de desalojos se reactivaría con el eventual cambio de color.
Hoy la Ciudad de México está en semáforo naranja. El cambio cromático no significa que ya no se estén dando contagios. Lo que sí genera en automático es la reanudación de los desahucios. Tan solo el viernes tuvimos conocimiento de un intento de desalojo en la Colonia Obrera de la Delegación Cuauhtémoc, en la cual se buscaba dejar en la calle a personas adultas mayores. ¿Ya podemos hablar de la moratoria? ¿Ahora sí podemos aceptar que es necesario adoptar un mecanismo para que determinadas poblaciones en alto riesgo no sean desalojadas?
El parámetro lo puso usted. Solo quería recordarlo con ánimo de retomar esta propuesta del Relator de vivienda de la ONU ya que, creo que coincidimos, es un asunto que puede salvar vidas.