Carta a ti que no estás tu país

blogeditor · 12 de febrero de 2021

Carta a ti que no estás tu país

Dedicado a ti que ahora no estás en tu país, a ti que extrañas a tu familia, tu trabajo, tu tierra…

 

Hace casi un año que se declaró la pandemia en el país y que las cosas dieron un giro que nunca imaginamos. No sabíamos qué pasaría ni las cosas que venían, no sabíamos el contexto que nos esperaba; pensábamos que sería temporal, que sería por algunos días y poco a poco se fue convirtiendo en meses. Ahora es casi un año y no sabemos cuánto falta.

¿Y sabes? Sospechábamos que las cosas iban a ser complicadas para todas las personas, pero cuando pensábamos en las personas migrantes y refugiadas en el país no podíamos imaginar lo que implicaría para ellas, las afectaciones que tendrían. Poco a poco los países fueron cerrando sus fronteras sin avisar a las poblaciones, algunas que viven en las fronteras, otras que son binacionales, no sabíamos que se iban a afectar los vínculos familiares, que se acrecentarían las situaciones de vulnerabilidad para quienes iban llegando o se tuvieron que quedar en un país en el cual estaban de paso, o que hace poco habían decidido quedarse un tiempo como lugar de destino, a veces con trámites pendientes, otras veces sin documentos y con instituciones que se encontraban cerradas para dar una respuesta a sus inquietudes.

Empezamos a notar que las pérdidas comenzaron a verse -¿a ti también te pasó? Perder la libertad de salir, perder la independencia económica, perder la libertad de elección de qué hacer y cómo hacer las cosas, a dónde ir, con quién estar, perder los espacios de vivienda que para contar con ellos fue un proceso largo de trabajo y estabilidad, perder trabajos que iban resolviendo las necesidades básicas y comenzar a sentir la necesidad de depender de una institución o de más personas, el tener miedo de salir a la calle sin pensar que tenías algún síntoma y contagiarte, también de la pérdida de personas cercanas a las cuales no pudiste despedir de la manera acostumbrada. De quedarse en casa sin tener un hogar.

Sin duda esta pandemia complicó mucho más el panorama que había para las personas en contextos de movilidad humana, pues las personas en situaciones como tú empezaron a tener más dificultades de acceder a derechos. Por ejemplo, una vez platicando con María, una niña de Honduras de 10 años de edad, me contaba que las cosas en su familia estaban muy difíciles, pues como su papá se había quedado sin trabajo les estaban diciendo que tenían que salir de su casa, que ella no podía seguir tomando sus clases porque no tenía cómo hacerlo y tenía que ayudar a sus papas a trabajar; ella me contaba que estaba muy triste porque quería ir a la escuela, pero no podía por lo menos este año.

¿Tú conoces alguna historia cómo esta? Nosotras en Sin Fronteras muchas veces escuchamos que las situaciones de las familias o de las personas cada día iban siendo más difíciles, más complejas, pero por eso quería escribirte y decirte que no están solos en México, que hay muchas organizaciones, instituciones y personas que creemos que debe haber un mundo sin fronteras, que las enfermedades y nacionalidades no conocen las fronteras, y que puedes acercarte para que te apoyemos en lo que sea posible.

Sé que han sido días y meses difíciles, pero también creemos que si estamos juntas podemos salir de estas situaciones. Confiemos en las posibilidades que se empiezan a ver, confiemos en que muchas personas no se dejan llevar por las nacionalidades sino en quién es la persona.

Agradecemos todo tu compromiso en integrarte en un nuevo país, en conocer la cultura mexicana -que no es nada fácil-, de aprender este idioma que una sola palabra puede significar tantas cosas a la vez, en atreverte a probar la comida y los dulces picantes, en aventurarte a andar por la ciudad. Disculpa por recibir un trato diferenciado, un gesto de discriminación, una negativa a algo que es tu derecho, pero creemos que poco a poco estamos intentando avanzar en mejorar.

Recuerda que no estás solo, que le interesas a más personas aquí y que podrás confiar en ellas.

* Gilda Álvarez es Trabajadora Social de Sin Fronteras (@SinFronteras_1).