Carlota de Chalco: narrativas de una abuelita que se volvió justicia, símbolo y relato

Redacción Animal Político · 10 de abril de 2025

La semana pasada el nombre “Carlota” estuvo en las 10 tendencias con más menciones en X y en el top 20 se colaron “Chalco” y #Abuelita. El país entero se volcó a debatir, interpretar, reclamar, llorar, reír y hacer memes de una historia que no nos es ajena: una mujer mayor, una pistola, una propiedad, un grupo de supuestos invasores y una justicia que no llega.

El impacto de este evento en redes sociales fue tal que, en México, la conversación digital en torno a Carlota superó ampliamente al “Liberty Day” de Donald Trump. Las duras medidas arancelarias impuestas por el presidente de Estados Unidos generaron en México alrededor de 600 mil menciones en X y algunos medios digitales. El caso de la señora Carlota de Chalco superó los 2 millones de menciones en menos de 72 horas, principalmente en TikTok, X y Facebook. Aquí una buena parte de México se puso a debatir si una abuela con una pistola podía o no ser símbolo de justicia. Pero más allá del volumen, lo que importó fue la conexión emocional y la oportunidad para opinar que generó.

El caso de la llamada “abuelita pistolera” sirvió como pretexto para volcar nuestra agenda y posiciones ideológicas sobre una multiplicidad de asuntos nacionales: sobre la justicia en México, la delincuencia (incluyendo opiniones sobre esos grupos de despojo o invasión de propiedades que se han multiplicado en el último sexenio), la tercera edad / adultos mayores, el feminismo y hasta sobre los gobiernos de Morena.

Lo que ocurrió en Chalco con la señora Carlota —a quien las redes bautizaron como “la abuelita justiciera”, “la viejita de la pistola” o incluso “la abuelita John Wick”— no es solo un hecho policial. Es una narrativa digital híbrida: mezcla de verdad, ficción, emociones, juicios morales, memes y posicionamientos ideológicos. En ella convergen los grandes relatos del México que estamos viviendo: justicia ausente, hartazgo social de la inseguridad, violencia cotidiana, y la capacidad de las personas en redes sociales para resignificar lo trágico como una épica heroica o como un meme o un chiste.

Memes recabados de redes sociales que ejemplifican las narrativas digitales sobre el caso de la señora Carlota, de Chalco.
Memes recabados de redes sociales que ejemplifican las narrativas digitales.

 

Unas personas a favor y otras en contra de lo sucedido, para algunas un evento de justicia refrescante conseguida a plomazos y para otras un terrible ejemplo de la debacle de la justicia en México, el caso de la señora Carlota de Chalco nos conectó. Más allá de los hechos, Carlota se convirtió en un símbolo y pretexto para opinar, porque encarna muchos relatos a la vez: justicia, hartazgo, violencia, humor y tragedia.

Carlota se convirtió en relato, y su caso en símbolo. A continuación, comparto un análisis narratológico sobre los cinco relatos dominantes que surgieron del fenómeno.

Relato 1: “La justiciera popular”

En esta narrativa, se enarbola a Carlota como emblema de dignidad. Una abuelita valiente harta de la impunidad, una mujer de la tercera edad que toma un arma y ejecuta a los presuntos invasores de su propiedad. En este relato no hay espacio para matices: Carlota es retratada como heroína popular, David enfrentando a un Goliat sin nombre.

Los vecinos testigos refuerzan la legitimidad simbólica de su acto con frases como “ya estaba harta” o “si no lo hacía ella, nadie más”. Este relato colectiviza el hartazgo y convierte la violencia y el asesinato en justicia. Carlota no solo dispara una pistola; dispara una narrativa poderosa: la de la víctima que ya no puede más ante la impunidad.

Relato 2: “La justicia inexistente”

Aquí, Carlota no es una heroína sino un síntoma. Su acto violento es consecuencia directa de la ausencia del Estado en general y de la incapacidad de los representantes de la justicia en particular: policía, ministerios públicos, personas juzgadoras, todas dolorosamente ausentes. Las redes se llenaron de testimonios sobre robos impunes, feminicidios sin resolución, personas desaparecidas, madres buscadoras y violencia estructural que nunca toca a los responsables.

Frases como “si fuera un país con ley, esto no pasaba” o “si quieres justicia la tiene que conseguir uno” circularon con fuerza en redes sociales. En Altazor Intelligence hicimos una investigación cualitativa recientemente en la que encontramos esta percepción: en México no hay justicia, solo queda la justicia divina (que impartiría Dios), la justicia digital (los linchamientos digitales a lords y ladies) y la justicia por mano propia (ojo por ojo). El caso sirvió como espejo para nuestras propias historias de dolor y abandono institucional de las autoridades federales y estatales de seguridad y justicia, que están literalmente de adorno. Carlota aparece entonces como avatar del colapso legal y profesional del sistema de justicia en México.

Relato 3: “La abuela peligrosa”

Pero no todos los relatos retrataron a Carlota como heroína, también se le bautizó en redes sociales como la “abuelita sicaria”. Desde sectores académicos y jurídicos surgió una contra-narrativa que cuestiona la idealización o romantización del homicidio. ¿Es válido celebrar que alguien mate a otra persona sin juicio ni defensa?

Este relato denuncia el linchamiento digital inverso: donde antes se quemaba a los “lord-algo” y a las “lady-algo”, ahora se santifica a pistoleras asesinas. Carlota es vista aquí como figura peligrosa, síntoma de una barbarie que se disfraza de justicia. Estas voces críticas fueron minoría, pero su planteamiento incorporó la incomodidad ética que todo buen relato necesita para no convertirse en dogma.

Relato 4: “El meme viralizado”

En la era de lo viral, todo hecho noticioso pasa por el filtro del humor y el meme. Y Carlota no fue la excepción. Es clave en la viralización del caso la existencia de un video explícito de los hechos, en el que podemos ver y escuchar con detalle lo sucedido. Esto, sumado al impacto emocional, encendió algoritmos en plataformas digitales y desató la ola de memes.

Los memes explotaron. Circularon en redes y WhatsApp imágenes modificadas con inteligencia artificial o a la antigüita de Carlota en diversas actitudes y personajes: desde “Abuelita John Wick” hasta “Cuando me quieren quitar mi pensión”, pasando por montajes con armas, ella con el Guante del Infinito del Universo Marvel o como personaje a elegir en el videojuego GTA, Carlota fue transformada en ícono pop. El meme como estrategia narrativa permitió transitar del horror al humor. Nos reímos para no llorar. Y en ese tránsito, Carlota dejó de ser persona para convertirse en plantilla de memes y nanonarrativas digitales.

Memes recabados de redes sociales que ejemplifican las narrativas digitales, sobre la señora Carlota de Chalco.
Memes recabados de redes sociales que ejemplifican las narrativas digitales.

Relato 5: “Símbolo feminista y de la tercera edad accidental”

En algunos círculos, Carlota fue adoptada como símbolo de empoderamiento femenino y de las personas adultas mayores. No por el acto violento en sí mismo, sino por lo que representó: una mujer mayor que dejó de ser víctima para convertirse en protagonista.

Desde el hashtag #CarlotaEmpoderada hasta arte gráfico, memes y stickers en redes, surgió una narrativa de autodefensa femenina, donde la tercera edad rompe con la pasividad que el patriarcado le asigna. Este relato conectó emocionalmente con quienes han visto a sus abuelas ser invisibilizadas, o peor, violentadas sin respuesta.

Conclusiones narrativas

La diversidad de relatos, memes y etiquetas es también síntoma del fenómeno viral: “La señora Carlota”, “La viejita de la pistola”, “La abuela vengadora”, “Abuelita sicaria”, “La madre de todas las venganzas”. Cada nombre contiene un matiz emocional, una interpretación simbólica y un posicionamiento ético-moral.

Cada opinión posteada en redes sociales fue también un eco de otras historias, las más personales, sobre impunidad e injusticia que cada uno vació sobre el pretexto del evento. Carlota se convirtió en significante flotante: todos proyectamos en ella y en el caso lo que deseamos decir.

Cada uno tuvo su propia catarsis sobre el caso, después de tanta injusticia vivida en primera persona y la impunidad que disfrutan los delincuentes en México, para muchas personas podría parecer liberador -paradójicamente- el acto de Carlota.

  • El caso constituye una narrativa de hartazgo nacional: Carlota encarna la frustración ante la impunidad, la violencia diaria y la sensación de abandono por parte de las autoridades y el gobierno. Lo que sintió Carlota lo sentimos muchos y muchas todos los días. Su acto es síntoma, no excepción.
  • Los memes funcionan como dispositivos de sentido: la viralización y el contenido creado por usuari@s resignifica lo trágico. A través del humor, la sociedad le hace digestión a lo indigesto y lo vuelve relato compartible y compartido.
  • La justicia emocional reemplaza a la institucional: cuando el Estado y la autoridad no llegan, la narrativa popular crea su propio tribunal. Y Carlota fue declarada inocente, incluso heroica, por una buena parte de la opinión pública.
  • Carlota como espejo de nuestras propias narrativas: La historia real importa menos que lo que podemos contar de ella. Y lo que se contó de Carlota fue todo al mismo tiempo: verdad, mentira, justicia, barbarie, feminismo, meme, humor y tragedia.

Carlota ya no es solo una señora de Chalco. Es símbolo, relato, mito y ruido. Y como todo buen relato digital, sirve más para proyectarnos que para explicar lo sucedido. Porque al final, hoy más que nunca, en la era narrativa en que vivimos, no importa lo que pasó. Importa lo que podemos contar.

* Claudio Flores Thomas (X/TT @ClaudioFloresT – IG @ClaudioFloresThomas) es #Polímata y narratólogo, investigador de mercados, consultor en comunicación, analista en diversos medios de comunicación, profesor del departamento de comunicación de la Ibero y productor de vino y mezcal.

 

Texto adaptado de la colaboración del autor sobre el caso de la señora Carlota de Chalco, el viernes 4 de abril en “Así las cosas” de Gabriela Warkentin, en W Radio México (96.9FM).