blogeditor · 15 de agosto de 2012
Son ante todo, atisbos y descripciones mudas: sin acento. Sombras quebradas. Arrestos ante la enormidad del sufrimiento. y la mezquindad humana.
La Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad pudo ingresar por la garita de Otay en Tijuana: rumbo previsto y definido, el domingo doce de agosto de dos mil doce para abarcar veintisiete destinos en un mes. Lleva consigo diversas propuestas que plantean soluciones a mutuos problemas entreverados: migrantes, lavado de dinero; manejo distinto del dilema de las drogas, y el actual embrollo de Seguridad Nacional, Derechos Humanos, contrabando de armas junto a la necesidad de hacer algo para atajar tentaciones autoritarias a ambos lados de una frontera tan porosa como conflictiva.
Muchas organizaciones de la sociedad civil nacionales y norteamericanas se han sumado al reclamo que surge en coyunturas pre o post electorales de ambos gobiernos, y cambios en paradigmas que deben abordarse con tino y responsabilidad.
Tal vez al ojo le quede solamente escuchar al silencio de los muertos o invisibles o atrapados en el Limbo de la incertidumbre: los ausentes, que no podemos dejar que sean avasallados por el olvido.
Comparto el testimonio de un celular que hace las veces de registro sin remitente ni dedicatoria. Dieciocho momentos acumulados desde ahora hasta el doce de septiembre, cuando la Caravana concluya en la ciudad de Washington, DC y la tarea reconciliatoria se afronte de regreso a nuestra casa mexicana.
Simples instantes, en incesante busca de pies de foto..
TIJUANA
SAN DIEGO
LOS ANGELES
Selah.