blogeditor · 24 de abril de 2015
A principios de año, en uno de los artículos más lamentables que he leído, Luis González de Alba escribió que “los padres de los normalistas ya no dan lástima, se necesita tener un ladrillo en la cabeza para salir a buscar a sus hijos cuando el gobierno federal les ha enterado que sus hijos fueron asesinados, carbonizados y arrojados al Río San Juan”.
[contextly_sidebar id=”3BETUoOpjgolCDg96nsEyKDvsdqDaYbP”]Y ¡peor! Cuando un grupo de los padres de los normalistas fueron a Ginebra a exigir justicia ante organismos internacionales, en otro artículo escribió que “los padres de los normalistas se niegan a ver las evidencias porque eso implica volver a la milpa, al trabajo, se acabaron las caravanas en autobuses de primera clase, los hoteles, las recepciones como héroes”.
Ante opiniones como éstas es importante explicar varias cosas ahora que los padres y madres de los estudiantes de Ayotzinapa realizan otra caravana por Estados Unidos:
A principios de marzo inició la caravana de padres y madres de los estudiantes por Estados Unidos. Se dividieron en tres contingentes para recorrer 43 ciudades. En cada lugar que visitaron realizaron conferencias de prensa y eventos públicos para difundir a nivel local los hechos ocurridos en Ayotzinapa y explicar por qué el caso no puede darse por cerrado, como sostuvo hace unos meses el entonces procurador José Murillo Karam.
Durante su recorrido, la caravana se sostuvo con el apoyo de inmigrantes y organizaciones civiles. Se reunieron con activistas para formar redes de apoyo y se entrevistaron con miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Amnistía Internacional.
Este domingo, la caravana concluirá con una movilización frente a la ONU para denunciar la falta de cumplimiento por parte del gobierno a los tratados internacionales en materia de derechos humanos y crear presión ante organismos internacionales por que su exigencia de justicia no admite más prórrogas. Después de Estados Unidos irán ante la Unión Europea para exponer la crisis de violencia e impunidad que se vive en México y buscar apoyo. Se trata de evitar que más masacres ocurran, no de viajar en camiones de primera clase.