Cancelación del NAIM: muchas mentiras y una verdad

blogeditor · 29 de marzo de 2021

Cancelación del NAIM: muchas mentiras y una verdad

En 2018, en plena campaña electoral, el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador prometió que cancelaría lo que en ese entonces representaba el proyecto insignia de Enrique Peña Nieto: el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco, Estado de México. A decir de López Obrador, el NAIM representaba una “obra faraónica”, un proyecto plagado de corrupción, así como que tenía un costo desproporcional. Como supuesta solución, se adoptó el proyecto desarrollado por José María Riobóo, con base en el cual se construirían dos pistas adicionales en la Base Militar no. 1 para así formar un sistema integrado por tres aeropuertos: Toluca, Ciudad de México y Santa Lucía.

Ante programa de obra, ante presupuesto y ante proyecto arquitectónico de Santa Lucía preparado por Grupo Riobóo. Fuente: Aeropuerto Internacional Santa Lucía, Plan Maestro + Edificio Terminal.

A pesar de lo anterior, hoy en día persisten muchas interrogantes y mentiras acerca de las razones detrás de la cancelación del NAIM en Texcoco, así como acerca de la viabilidad, operación y el proyecto mismo de Santa Lucía. El primero de ellos reside en el falso ahorro que representó la cancelación del NAIM. El presidente ha calificado a la cancelación del NAIM como una “sabia decisión”, ya que representaría un ahorro de 230 miles de millones de pesos. No obstante, dicha cifra es falsa.

Es cierto que el NAIM tendría un costo inicial de aproximadamente 230 mil millones de pesos, del cual el 58% provendría de deuda pública (a través de la asignación de recursos en el Presupuesto de Egresos de la Federación) y el 42% restante por parte de la iniciativa privada (mediante diversos mecanismos de financiamiento privado como la emisión de bonos). Además, al momento de su cancelación, dentro del NAIM se encontraba invertida una cantidad cercana a 60 mil millones de pesos de los cuales ya se encontraban fondeados otros 120 mil millones de pesos destinados a su construcción. Por lo tanto, sólo faltaba una cantidad aproximada de 70 mil millones de pesos para su culminación. Con base en información pública de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) sabemos que la cancelación del NAIM costó una cantidad mayor al monto faltante para su conclusión. Situación que únicamente puede calificarse como un auténtico derroche de recursos públicos.

Como punto adicional, consideramos importante recalcar que los recursos faltantes para la conclusión del NAIM podían no provenir del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), ya que existían fuentes de financiamiento alternativas y que pudieron cubrirse íntegramente por la iniciativa privada, implicando entonces un costo cero al erario. Un ejemplo de este medio alternativo de financiamiento fue revelado por Bloomberg e involucraría una oferta de Carlos Slim Helú para aportar los fondos faltantes para la conclusión del NAIM. Así, no cabe duda de que, desde un punto de vista financiero, resultaba mucho más conveniente terminar la construcción del NAIM que cancelar dicho proyecto y empezar uno completamente nuevo en Santa Lucía cuyo costo sería cubierto con cargo al erario.

En segundo lugar, el Aeropuerto de Santa Lucía es un proyecto opaco con nulos mecanismos de rendición de cuentas, ya que toda la información financiera y técnica respecto del Aeropuerto “Felipe Ángeles” ha sido clasificada durante cinco años por el gobierno mexicano como un tema de “seguridad nacional. Por ende, resulta imposible conocer con exactitud los detalles más elementales de dicha obra, como, por ejemplo, su costo, financiamiento, estudios de viabilidad, ambientales y de aeronavegación, así como su proyecto ejecutivo.

Conferencia de prensa para dar a conocer la cancelación del NAIM. De izquierda a derecha: Riobóo, Romo, López Obrador y Jiménez Espriú. Fuente: Termina vinculación entre poder económico y poder político; se respetará decisión ciudadana de construir aeropuerto en Santa Lucía: AMLO.

En tercer lugar, cabe destacar que la decisión de construir un aeropuerto civil en Santa Lucía desoye el parecer y las recomendaciones de las máximas autoridades en aviación y obra civil, como lo son la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), MITRE Corporation, el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM) y el Colegio de Ingenieros Mexicanos en Aeronáutica (CIMA), mismas que han coincidido en cuestionar y señalar su absoluta inconveniencia desde el punto de vista técnico, financiero, logístico y hasta de seguridad. Es evidente que no existe un solo rubro en el que el proyecto alternativo de Santa Lucía supere al NAIM y/o constituya una mejora para el público usuario y/o para el erario federal.

En cuarto lugar, no hay una sola denuncia o indicio de corrupción en el NAIM, según lo expresó el entonces Secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, ante la Cámara de Diputados en octubre de 2019. De hecho, el único acto irregular en la construcción del NAIM que fue identificado por la ASF fue la barda perimetral cuyo costo se incrementó un 89% y que involucró a empresas fantasma. Lo contradictorio con el discurso presidencial es que la entidad encargada de la construcción de la barda perimetral era la SEDENA, instancia actualmente comisionada en la construcción y posteriormente explotación del Aeropuerto “Felipe Ángeles” en Santa Lucía.

Inauguración de nuevas instalaciones en la Base Aérea Militar no. 1 Fuente: Presidente inaugura Base Aérea Militar No. 1 en Santa Lucía; construcción del Aeropuerto Felipe Ángeles tiene avance del 50%.

La decisión de cancelar el NAIM y construir un aeropuerto civil en la Base Aérea de Santa Lucía es incomprensible e irracional y probablemente responde a intereses políticos. Como se desprende de todos los datos presentados en este artículo, resulta incuestionable que la cancelación del NAIM y su sustitución por el Aeropuerto “Felipe Ángeles” en Santa Lucía no responde a argumentos técnicos, de combate a la corrupción ni mucho menos económicos; por el contrario, dicha determinación resulta un desastroso error en todos los ámbitos.

Ante lo inexplicable y profundamente lesiva que sigue siendo la cancelación del NAIM, en un contexto de mayor militarización en el país y de mayor delegación de funciones de las autoridades civiles a las autoridades militares, hay suficientes razones para concluir que la decisión de comisionar a la fuerzas armadas para construir, operar y explotar un aeropuerto civil responde más bien a intereses políticos del presente gobierno con miras a lograr cooptar el apoyo incondicional del Ejército Mexicano en lugar de la búsqueda de la solución más conveniente y eficiente en lo que al Aeropuerto se refiere, ello en agravio de los intereses, el empleo, el dinero, el desarrollo, y hasta la vida de todos los mexicanos.

* Luis Asali Harfuch y Gianmarco Coronado Graci son integrantes del equipo legal que combatió judicialmente la cancelación del NAIM y la construcción del Aeropuerto “Felipe Ángeles”.