Campeonas paralímpicas, grandes conquistas poca cobertura

blogeditor · 17 de septiembre de 2021

Campeonas paralímpicas, grandes conquistas poca cobertura

El papel de las atletas mexicanas en los Juegos Paralímpicos de Tokyo 2020 fue memorable. En la celebración más importante del deporte adaptado en el mundo hubo una participación histórica de 40.3 % de mujeres de 4,520 paratletas provenientes de 163 países. Y aunque históricamente han tenido una menor participación, ellas han sido la mayoría de las medallistas, ganando 160 de las 311 medallas totales de México en los Juegos Paralímpicos.

En estos Juegos ganaron 9 medallas y rompieron récords. Mónica Rodríguez rompió el récord mundial y paralímpico en los 1500 mts T11 en paraatletismo. Amalia Pérez ganó la 4 medalla de oro en su trayectoria y se convirtió en la máxima representante de la halterofilia. Rosa Castro, Gloria Zarza y Rebeca Valenzuela batieron su marca personal en lanzamiento de disco F38, impulso de bala F54 y F12 respectivamente. Lenia Ruvalcaba en parajudo y Nely Miranda en paranatación trajeron una de bronce cada una. Fabiola Ramírez logró su primera medalla en paranatación y Rosa María Guerrero obtuvo la medalla de bronce en paratletismo en sus primeros Juegos.

Las mexicanas no fueron las únicas en hacer historia en Tokyo. Algunas paratletas volvieron medallistas de oro por primera vez a sus países, como Tigist Gezahagn Mengistu de Etiopía, que ganó los 1.500 metros T13, y las hermanas Poleth y Anaís Méndez de Ecuador, que ganaron el oro y el bronce en impulso de bala F20. Por su parte Robyn Lambird se convirtió en la primera persona no binaria con discapacidad en ganar una medalla olímpica y Leonor Espinoza Carranza ganó la primera medalla de oro en Taekwondo y la única de Perú en estos Juegos Paralímpicos.

Aún siendo históricas, la cobertura mediática siguió sin hacerles justicia. Los medios locales mexicanos no transmitieron en vivo las competencias y solo mostraron un resumen, quitándoles la visibilidad que merecen estas atletas de alto rendimiento. Si no existen las mismas condiciones entre atletas paralímpicas y convencionales, entonces ¿cómo podemos alcanzar una verdadera inclusión?

Grandes veteranas

Las que lucharon contra una triple discriminación fueron las paratletas veteranas, que se enfrentaron a la idea capacitista de que una mujer que vive con una discapacidad y que tiene una edad “avanzada” no tiene el mismo rendimiento que otras.

Aunque domina la idea de que para tener éxito olímpico es fundamental comenzar a practicarlo a una edad temprana, algunas atletas paralímpicas mexicanas han demostrado que esto no es un requisito indispensable.

Cada historia es diferente; algunas paratletas, cuya discapacidad es congénita, tuvieron la oportunidad de acercarse al deporte adaptado en su infancia o adolescencia, y otras encontraron en el deporte una nueva oportunidad para aceptar y disfrutar sus cuerpos tras haber adquirido una discapacidad a causa de un accidente o enfermedad.

La delegación mexicana contó en Tokio 2020 con ocho atletas mayores de 45 años, dos de las cuales regresaron a casa con una medalla: Amalia Pérez, quien a sus 48 años se colgó su cuarto oro consecutivo, y Nely Miranda, quien a sus 49 años y tras superar una operación que la alejó de las competencias por tres años, logró conquistar el bronce.

Mientras que Amalia Pérez nació con una discapacidad y se acercó al deporte desde la infancia, Nely Miranda nunca se había planteado incursionar en el deporte (es más, ni siquiera sabía nadar), hasta que un accidente de trabajo le cambió la vida a sus 28 años, se acercó a la alberca para rehabilitarse y conoció una nueva pasión de vida.

Representación LGBT+

Treinta y seis atletas LGBT+ visibles que viven con alguna discapacidad participaron en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 y, de acuerdo a Outsports, más de la mitad ganaron una medalla de oro, plata o bronce, y al menos siete se quedaron en los cuartos y quintos lugares. Si todes elles fueran un solo equipo, se ubicaría en la posición quince del medallero con 25 preseas en total: 10 oros; 11 platas y 4 bronces.

Un gran reto que enfrentan las personas paratletas disidentes sexuales en el deporte es que la sexualidad de las personas que viven alguna discapacidad sigue rodeada de muchos silencios y mitos por la sobreprotección, adultocentrismo e infantilización en su contra.

Para Guz Guevara, activista LGBT+ que vive con discapacidad, aún necesitamos más referentes en América Latina, ya que en Tokio 2020 solo cuatro atletas latinoamericanas que viven con discapacidad son lesbianas visibles, las brasileñas Mariana Gesteira, Josiane Lima, Edenia Garcia y la triatleta mexicana Brenda Osnaya.

La reflexión de Guz abre una reflexión sobre cómo impactan la hostilidad y el acoso de las primeras experiencias deportivas -como las clases de educación física- para desmotivar la participación de las personas de las disidencias sexuales.

Por nuestra parte, los medios tenemos una deuda pendiente: romper con el capacitismo y construir referentes positivos que inspiren al deporte. “No puedes ser lo que no puedes ver”, dice Guz. Por eso hacer visible de igual manera a las personas campeonas paralímpicas, celebrar sus triunfos y su potencia puede abrir nuevos caminos para grandes atletas por venir.

* Nohemi Cerero, Fernanda Piña y Georginx González son colaboradoras de @LuchadorasMX.