Camina como viejo y…

blogeditor · 29 de julio de 2013

Camina como viejo y…

…llegarás a joven, dice el refrán.

¿Quién no se ha sentido más y más viejo cuando llega un nuevo cumpleaños? Nos volvemos mitómanos compulsivos cada vez que alguien se atreve a hacer la fatídica pregunta sobre la edad, ¿no es terrible cada vez que notas una cana más sobre tu frente? ¿Una arruga? Ok, ok repasemos la escena: te levantas, vas al baño, te acercas al espejo y te miras y… ¡¡¡noooooooooooooooo!!! una cana. Sí una cana.

Piensas, ok, una cana. Es sólo una cana. Una cana que empieza a desarrollar en tu mente un trastorno obsesivo compulsivo y entonces a partir de ese momento empiezan a rondar por tu cabeza toda clase de preguntas que requieren respuestas sobre la vejez y la muerte, respuestas compulsivas que vienen acompañadas de rituales de todo tipo para conservar tu juventud.

Hay una frase de Oscar Wilde que dice: El drama de la vejez no consiste en ser viejo sino en haber sido joven.

Conozco muchas mujeres que empiezan a enloquecer una vez que empiezan a ver que su juventud se aleja y la verdad es que todos vamos a envejecer o por lo menos casi todos. Sí, es un principio que todos deberíamos llevar en la cabeza. Pero no, la locura por ser más jóvenes en lugar de aceptar a la edad y sus achaques trae consigo conductas irracionales.

Se nos olvida que hay personas que somos capaces de no ver las arrugas en la ropa ¿saben a lo que me refiero?

“No quiero llegar a los 30… no quiero llegar a los 40 y mucho menos a los 50…” Adentrarse hacia una nueva década de la vida es entrar en un cúmulo de emociones encontradas, ya sea por la parte profesional, laboral o peor aún sentimental.

“Un día desperté y ya era viejo”, dijo un viejo por ahí.

La vida pasa rápido y nosotros perdemos mucho tiempo. Nos sentamos, repasamos tuiter, tomamos nuestro jugo de naranja, todo esto mientras conducimos hacia el trabajo o tomamos nuestro café matutino y bla bla bla.

La ecuación es simple, mientras más te apegues a algo, más dependiente vas a ser de eso y más vas a sufrir al dejarlo. Sí así es la vida.

Por décadas y décadas los humanos nos hemos atormentado la cabeza con preguntas y más preguntas que nos logran quitar el sueño.

¿Qué me espera en la vejez? ¿El destino ya está escrito? ¿Existe la reencarnación? ¿Por fin encontrarán la cura contra los zombis de The Walking Dead?

Pero existe una, si, sólo una pregunta que nos hacemos todos los días antes de dormirnos, allí cuando apagamos la televisión, escribimos el último tuit del día, damos el último like de Facebook, buscamos el libro entre las sábanas, damos un beso de las buenas noches y apagamos la luz.

Allí cuando nuestra cabeza se hunde en la almohada, y nuestros ojos se dirigen hacia el cielo, es allí cuando nos preguntamos: “Si estoy tan cansada que no escucho la alarma de Urban DF y el techo se cae encima cuando tiemble, ¿muero yo o se muere él?”, y es allí cuando te pones a replantear las cosas; tu casa, el marido, el hijo o los hijos, tus amigos; en fin, tu vida. Y entonces te cuestionas seriamente: ¿soy feliz?

La verdad es que la vida es incierta, el marido o la esposa te puede dejar, tu amigo te puede traicionar y tu suegra se puede matar. ¿Que si serás feliz al llegar a la vejez?  Eso no se puede planificar, pero si el tiempo vale oro, hagámonos ricos entonces. Si puedes pasar a cuarta en vez de estancarte en la tercera hazlo entonces

Estos últimos renglones no tienen ningún sentido, es decir, si realmente entendiste el concepto ya no tendrías que estar leyendo esto, quizá deberías aprovechar más tu tiempo y empezar por reír más.

Siempre se dice que los niños son los que más disfrutan de la vida. Y claro. Cómo demonios no van a ser felices si en el jardín después de la comida se tiran todos en el piso y se duermen por una hora y se olvidan de todo. Volvamos por un momento a la infancia entonces. Volvamos por un rato a ese momento de felicidad que sentíamos de niños y que sentimos cada domingo en la tarde, pero ahora todos los días.

Inténtalo esta semana, te invito a que seas un poco menos viejo cada hora, cada día.

Aquí un video muy a tono y para que sonrías. Hasta la próxima.