Cambios en las edades de inicio de uso de cannabis en México 1988-2016

blogeditor · 12 de abril de 2022

Cambios en las edades de inicio de uso de cannabis en México 1988-2016

Con el propósito de ofrecer información que sea referente en el diseño e implementación de políticas de reducción de riesgos y daños en México, se realizó el estudio “Age-specific rates of onset of cannabis use in Mexico (2021)”. El estudio muestra que la prevalencia de consumo de cannabis ha aumentado de manera importante en el país, que han disminuido las edades de inicio y que el aumento ha sido relativamente mayor en mujeres en comparación con los varones.

Introducción 

Desde 1988, la Secretaría de Salud levanta la Encuesta Nacional de Adicciones (ENA), mecanismo fundamental para identificar cambios en las prevalencias de uso de sustancias (legales e ilegalizadas) en el país. Gracias a las ENA realizadas, sabemos que la cannabis es la principal sustancia ilegalizada que se utiliza en México y su prevalencia de consumo ha aumentado a lo largo del tiempo. Sin embargo, a la fecha no hay estudios que analicen cómo han cambiado las tasas de inicio de uso de cannabis en el tiempo según la generación de nacimiento y del sexo.

Conocer cómo han cambiado las edades de inicio de uso de cannabis y sus diferenciales según el sexo resulta fundamental para diseñar políticas, programas y proyectos de reducción de riesgos y daños asociados al uso de esta sustancia, sobre todo en el marco del debate sobre la regulación del uso adulto de marihuana en el país.

El estudio Age-specific rates of onset of cannabis use in Mexico (2021) se realizó a partir de las Encuestas Nacionales Mexicanas de Adicciones 1998, 2002, 2008, 2012, y de la Encuesta Nacional Mexicana de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (2016), aplicadas en hombres y mujeres entre 12 y 65 años. El objetivo del estudio es estimar tasas de inicio de consumo de cannabis específicas por edad y la tasa condicional al primer consumo de cannabis a edades específicas.

Los resultados del análisis muestran aumentos importantes en las prevalencias de consumo entre hombres y mujeres. Por ejemplo, mientras en 1998 la tasa de uso de cannabis fue de 0.9 por cada 1,000 mujeres, en 2016 aumentó a 5.4. Para los hombres se pasó de una tasa de consumo de 7.5 por cada 1,000 varones en 1998 a 26.1 en 2016.

Cuando analizamos los cambios según la cohorte de nacimiento y el sexo, vemos que las mujeres nacidas en 1930 1 mostraron una tasa de consumo de 0.2 por cada 1,000 mujeres; en contraste, en las mujeres nacidas en 1990 se registró una tasa de 14.6. Entre los varones nacidos en la década de 1930, 2 la tasa de consumo fue de 4.1 por cada 1,000 y aumentó a 38.7 entre los nacidos en la década de 1990. Es decir, si bien el consumo de cannabis ha aumentado en las personas de las generaciones más jóvenes en comparación con las personas nacidas en 1930, este cambio ha sido sustancialmente mayor en las mujeres que en el caso de los varones.

Asimismo, encontramos cambios significativos en las edades de inicio de consumo de cannabis. En las mujeres, la edad promedio de inicio en el uso cannabis pasó de 20.6 años en 1998 a 17.7 años en 2016, mientras que, entre los varones, se pasó de 19.3 años a 17.4 años en el mismo periodo.

Finalmente, cuando analizamos la edad promedio de inicio en el uso de cannabis por cohorte de nacimiento y sexo, encontramos que las mujeres nacidas en la década de 1930 iniciaron su consumo en promedio a los 24.3 años, mientras que aquellas nacidas en la década de 1990 lo hicieron en promedio a los 15.7. Entre los hombres, la edad media de inicio de consumo de cannabis disminuyó consistentemente de 24.6 años para los nacidos en la década de 1930 a 15.5 años para los nacidos en la década de 1990.

Implicaciones y recomendaciones 

Las diferencias encontradas en las tasas de prevalencia de uso de cannabis por edad, sexo y su progresión a través de cohortes y periodos en la población mexicana dejan ver que las estrategias implementadas hasta la fecha para la prevención del consumo de cannabis en México no han resultado efectivas en el tiempo, lo que resulta especialmente relevante en el caso de las mujeres.

Estos resultados llaman la atención sobre la necesidad de implementar estrategias basadas en evidencia que incorporen, en primer lugar, la perspectiva de género en su diseño e implementación reconociendo que hombres y mujeres exhiben patrones distintos de uso de sustancias, así como motivaciones y preferencias de consumo que deben ser retomadas. En segundo lugar, considerando que la edad de inicio de consumo de cannabis es alrededor de los 15 años, es necesario que las estrategias de prevención se pongan a disposición de las y los jóvenes entre los 10 y los 15 años, lo que supone fortalecer alternativas de educación sobre drogas en la escuela en los últimos años de primaria y durante la secundaria. 3

Este análisis se puede ampliar para estimar la asociación de características individuales o específicas del entorno en las tasas de inicio de consumo de cannabis específicas de la edad y el sexo incorporando, por ejemplo, las edades de inicio en el consumo de sustancias legales (tabaco y alcohol), la socialización con personas que usan sustancias tanto legales como ilegales, las condiciones de salud mental y las condiciones estructurales de los entornos familiar, escolar y comunitario, entre otros. Este análisis resulta fundamental para ubicar la discusión más allá de los sujetos donde estos consumos tienen lugar.

El estudio tiene algunas limitaciones: el cambio del diseño muestral entre una encuesta y otra nos parece el más importante. Mientras las encuestas de 1998 y 2011 son representativas a nivel nacional y regional, las encuestas de 2002, 2008 y 2016 producen estimaciones representativas a nivel nacional y estatal, por lo tanto, restringimos el análisis al nivel nacional. Por otro lado, el reporte de respuestas “socialmente deseables” (Petróczi y Nepusz, 2011) podrían haberse exacerbado en los años en que la política de drogas en el país cambió a la llamada “Guerra contra las Drogas”. Bajo este escenario, las estimaciones deben considerarse conservadoras debido a la posible falta de notificación de eventos. A pesar de estas limitaciones, consideramos que el estudio aporta nuevos datos para el debate sobre la regulación del uso adulto de la cannabis en México.

El contenido es responsabilidad exclusiva de los autores y no representa necesariamente las opiniones oficiales.

* Angélica Ospina-Escobar (@angelicaospina5) es cátedra CONACyT adscrita al Programa de Política de Drogas del CIDE. Mauricio López-Méndez es estudiante de doctorado de HSR en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown. Rowan Iskandar es profesor asistente en el Centro de Síntesis de Evidencia en Salud, Universidad de Brown, y director y fundador del Centro de Excelencia en Modelado Analítico de Decisiones e Investigación de Economía de la Salud en sitem-insel AG (Berna, Suiza). Fernando Alarid-Escudero (@feralaes) es profesor investigador adscrito a la División de Administración Pública del CIDE y director de @PADeCI1. Con el apoyo de Guadalupe de la Cruz Alfaro del @cideppd.

 

Referencias:

Petróczi, A., & Nepusz, T. (2011). Methodological considerations regarding response bias effect in substance use research: Is correlation between the measured variables sufficient? Subst Abuse Treat Prev Policy., 6(1), 1.

 

1 Personas que tenían entre 60 y 65 años cuando se realizó la Encuesta en 1998.

2 Idem.

3 El proyecto “Bien Puestos” responde a la necesidad de diseñar estrategias de educación sobre drogas dirigidas específicamente a jóvenes mayores de 15 años en contextos escolares, mismas que incorporen el componente de reducción de daños, junto con el de prevención universal.