blogeditor · 15 de noviembre de 2016
Por: Aline Ross (@alinerossg)
Aún no pasa el shock inicial, se siente la tensión, la incredulidad; aunque desde el 9 de noviembre empezaron a aparecer las primeras reflexiones en las redes sociales, aún hay un sentimiento pausado, casi como si al no hablar del tema éste fuera a desaparecer. Yo fui una de las que, como muchos otros, monitoreó y dio seguimiento a todo el proceso electoral de Estados Unidos, pero al mismo tiempo lo hice en Twitter y Facebook, donde está el pulso inmediato de un gran sector de la ciudadanía.
Lo interesante del proceso fue ver el fenómeno de inserción de ideas, memes y conclusiones en las redes, así como su extremadamente rápida propagación; el famoso fenómeno de viralización.
Dos ideas destaco. Primero, la noche de #ElectionDay la tensión y nerviosismo que se manifestaba. Aunque había muchas personas que apostaban por el triunfo de Hillary, la mayoría estaba a la expectativa, casi como si supieran que había muchas posibilidades de que Trump ganara, como si supieran que todo iba a terminar mal.
Los memes y las bromas se hicieron presentes ilustrando cómo podíamos ser deportados próximamente o cómo @EPN estaba en tensión haciendo planes por si acaso. También se usaron símbolos patrios norteamericanos para denotar el nerviosismo del momento. Esto significa que de alguna manera mucha gente no tenía idea de lo que iba a suceder. No tenían información suficiente o una postura clara, solo estaban a la deriva y especulando. El clima que esto genera es de incertidumbre y temor.
La segunda es que ya entrada la noche, cuando el resultado fue contundente, comenzaron a circular muchos mensajes de desesperanza, más miedo, profunda decepción y tristeza. Emociones predominantes más que de enojo, y uno muy importante que como analista llama mi atención, el de resignación y repliegue.
Como en caída libre muchos mexicanos y mexicanas manifestaron a través de 140 caracteres o imágenes la idea de “ya valió madre”, “ya valimos madre” y a través de memes de El Chavo con su itacate, @EPN albañil, y muchos otros se comunicaron dos mensajes:
No hay nada peor que el miedo y el sentimiento de desolación, no hay nada más dañino para el ADN de una nación que ese tipo de conceptos transmitidos directamente al sistema circulatorio de todo un país vía intraredes sociales, y discurso en la realidad, recorriendo nuestro imaginario como un virus.
Éste es el tipo de ideas (entre otras como los mexicanos que se asumen gringos) que hicieron ganar al Sr. Trump estas elecciones. El contagio se da a través del lenguaje y el lenguaje construye sociedad. Ya en las escuelas, oficinas, casas, se propagó la fatalidad. El nuevo Hitler, el antimexicanos, el nuevo destructor del mundo Todo Poderoso llegó. Desde los más pequeños a los más ancianos, los mexicanos somos sus víctimas.
Hoy en México tenemos el enorme reto de cambiar nuestro pensamiento, discurso y acciones para enfrentar este cambio en el mundo. Ya nada será como antes, nada. La pregunta queda en el aire, ¿tenemos como sociedad la capacidad de transformar nuestras taras históricas para salir adelante de este hecho?
Pensamiento memético; ilustra a la perfección cómo estamos sintiendo y pensando al respecto y como consultora no veo indicios de ideas constructivas o nuevas propuestas. Sigo atenta, esperemos a que pase el shock.