blogeditor · 12 de octubre de 2011
Hace un mes escribí “tengo miedo”. Lo hice refiriéndome a las difíciles circunstancias en que México como sociedad y Estado enfrentará el proceso electoral 2012 de cuyos efectos anticipados vemos ya ominosos ejemplos. Los partidos, el gobierno y la sociedad arribarán al año próximo en un entorno de crispación y desencuentro peor, mucho peor que en el que estábamos en aquel 2005 de los desafueros y demás situaciones que acaecían en aquellos tiempos.
“Tengo miedo” escribía, en especial por el papel que los medios de comunicación cumplirán el año próximo. Por el evidente negociazo que radiodifusoras y televisoras harán con la campaña, a pesar de estar impedidas por la mismísima Constitución, de cobrar ningún tipo de propaganda destinada a influir en el voto. Si en 2006 los medios hicieron su “agosto”, no se vio que sufrieran mucho en 2009 aún después de la reforma electoral; y con miras a 2012 ya se les ve afilar colmillos, tenedor y cuchillo.
Letra muerta, la Constitución
Con este pesar, me enteré de la celebración en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM del “Encuentro Agenda 2012 Para las Campañas Electorales y para el Próximo Gobierno” organizado por la doctora Yolanda Meyenberg, dentro de cuyas mesas se incluía el tema “Enlaces entre comunicación y política” moderada por el Dr. Raúl Trejo Delarbre, con la participación de Aleida Calleja de AMEDI, Julio Juárez, investigador de la UNAM y el consultor político Carlos Castañeda. Con tan interesante cartel, me apersoné a las tranquilas instalaciones del Instituto en los campos de la UNAM para confirmar o refutar mi percepción de miedo ante los medios, y las elecciones de 2012.
Fue una mañana gris. La primera parte de la mesa sirvió, como habría dicho Monsiváis, para documentar nuestro optimismo. Uno a uno los ponentes fueron planteando un contexto difícil, enrarecido para las elecciones y los medios en 2012.
Julio Juárez habló de un ambiente complicado y adverso, y comparado con los procesos de 2000 o 2003, para “ponernos los pelos de punta”. Habló del cambio de modelo de negocio de los medios, señaladamente la radio y la televisión; que con la reforma constitucional de 2007 solamente se “cerró la puerta de adelante para abrir la puerta de atrás”. Todo está en venta, dijo el investigador de la UNAM, coberturas, entrevistas, propaganda simulada, “integración” de productos, absolutamente todo. Acusó la falta de una verdadera legislación transversal en materia de prensa, radio, televisión y telecomunicaciones, que realmente pueda hacer cumplir la Constitución y evitar entre otras cosas este comercio electoral ilegal.
Aleida Calleja, presidenta de Asociación Mexicana de Derecho a la Información, A.C. siguió en turno para enfocarse sobre lo que para ella es el principal problema de los medios electrónicos en México: la concentración. Sólo 2 familias en la televisión, y unas 13 en la radio son las que controlan prácticamente todos los contenidos que surcan por ondas hertzianas el territorio nacional; aparte de la limitada incidencia de los medios públicos, y la -mucho más limitada aún- de los medios comunitarios. Ningún país del mundo, apuntó Aleida, tiene tanta concentración de propiedad de los medios que México salvo los regímenes de comunismo totalitario. A grado tal llega esta concentración que no pocos observadores internacionales han llegado a creer Televisa es una institución del Estado Mexicano. Calleja apuntó también que la influencia de estos medios ha llegado ya al congreso con la llamada “telebancada”, pretende hacer lo mismo con el IFE, a través del nombramiento de consejeros afines a éstos, y hasta al mismo ejecutivo federal, al hacerse evidente el cobijo que la mayor televisora del país da al precandidato presidencial más popular a la fecha. Como en la pirinola, concluyó Calleja, este poder privado de los medios electrónicos –por el que nadie votó- pretende jugar al “toma todo”.
Carlos Castañeda hizo una revisión más amplia del entorno político dentro del cual llegamos a 2012. Habló de ciudadanía decepcionada con la alternancia democrática: una población que no percibe a los actores actuales mejores que los anteriores; de una crisis estructural con la falta de verdaderas reformas en los ámbitos judicial, laboral, político y desde luego, de medios. Y habló de la prensa escrita que tiene otro tipo de crisis, distinta a la de los medios electrónicos, pero también preocupante en tanto generadora de opinión pública: Ya no se hace investigación; se conforma con buscar declaraciones, réplicas y contrarréplicas, hacer piezas breves y no verdaderos reportajes, y llenar sus páginas con las divagaciones de opinadores.
Al cerrar y resumir esta ronda de intervenciones, el Dr. Delarbre puso énfasis en los últimos hechos de preocupación relativos a la concentración del poder de las televisoras. Televisa ya controla el 80% de las empresas de cable del país; la comercialización de los tiempos llega a niveles ofensivos y por si esto fuera poco está a punto de consumarse el llamado multiplexeo digital en televisión, consistente en que con las nuevas tecnologías es posible transmitir –y comercializar- donde antes sólo se podía una; ahora tres, cinco y hasta seis señales distintas, situación que no ha sido motivo de licitación de nuevas concesiones del gobierno mexicano, sino de una simple “toma de nota” de la COFETEL a los concesionarios vigentes: Televisa y TV Azteca. Tendremos más canales sí, pero de los mismos dueños.
La mañana llegaba a su fin, y el panorama pintado por estos especialistas para la comunicación y política en 2012 era idéntico al clima: frío, gris y lluvioso. Al tomar un receso, los pocos asistentes no teníamos mucho más que comentar con los ponentes a la contundencia de lo ya dicho. Con el café, el cigarro y comentarios ligeros, me imaginé por un momento un ambiente de velorio. Nos estábamos cafeteando a la Democracia.
¿Cómo concluyó el encuentro? ¿La posibilidad de un proceso de 2012 donde los medios fueran verdaderos promotores de la competencia electoral está completamente cerrada? ¿Al muerto se le mueve la patita?
Pues esto y más, en mi próxima colaboración.