Georgina González Toussaint · 20 de enero de 2011
Cuando el América perdió el juego inaugural de la temporada en casa contra Pachuca, Michel Bauer, Presidente Deportivo del equipo, echando mano a sus fierros, declaró así – sin anestesia- que había sido un robo. El asunto prendió al grado que fue lo mas destacado de la jornada, la comisión de arbitraje se inconformó a la disciplinaria y la disciplinaria le dio una especie de cuenta de protección a Bauer para que explicara, se disculpara o bien comprobara lo que dijo. Esta no llegó. Lo que si llegó fue una multa de 100 mil pesos y la declaración de Aaron “Gansito” Padilla diciendo “no hay que hablar calientes por que decimos muchas estupideces”. Dos días después Aaron Padilla mandó una carta a la FEMEXFUT disculpándose por sus palabras y aceptando la sanción que procedíå.
Hasta ahí los hechos, ahora los dichos; ¿Cómo es posible qué Padilla se disculpa por algo que en esencia es verdad y Bauer no lo haga por algo que no puede probar? ¿Por qué cuando la gente se “calienta” se arde o se prende, dice y hace muchas estupideces? como muestra un ramillete de botones que han permitido florescer en los mas desafortunados casos y ejemplos deportivos: golpes a los árbitros, a los compañeros, balazos en baños (Salvador Cabañas) y cantinas (así murió el “Centavo Muciño”), incluidas declaraciones que en nada ayudan a nuestro fútbol-lero ambiente. Y mientras tanto Bauer todavía se mantiene en una postura soberbia sin mostrar ni arrepentimiento, ni pruebas que sustenten su acusación diciendo: “¿caliente? No me han conocido caliente todavía” ¡Válgame Tenchita! seguro que de esa amenaza nadie quiere pruebas. El presidente deportivo es el último que debe comportarse antideportivamente.
Para muchos el Gansito le sacó al parche. A otros nos parece que pasar del “te la recuerdo al recuérdame” es tener o tratar de tener mesura (una joya mas del bicentenario). Suena raro que en medio de este “tianguis verdulero” en donde las mentadas, las declaraciones, las acusaciones, los ajos, los cebollazos y los tortazos están a la orden del día, volando de un puesto a otro, atizándole al que esté comiendo moras, surja alguien y diga, ¡me mandé y pido me castiguen por ello! Sin embargo eso debería ser lo habitual y no lo extraño.
Hace aproximadamente un mes Jorge Valdano Presidente Deportivo del Real Madrid, salió muy a disgusto de un partido y se quejó del arbitraje y dijo: “(Clos Gómez) se vio superado por el partido que era difícil de pitar”. “No solemos hablar de los árbitros pero el de hoy no tuvo el criterio uniforme, cometió errores de entidad”. Comparando los modales de semejante “Duque”, no solo confirmamos por qué el Real es lo que es y nuestros equipos no son lo que quisiéramos, sino también aquel sabio dicho: “No es que me digas perro, sino la perra forma en que me lo dices”.
Creo que al futbol mexicano y a nuestra sociedad en general le vienen bien más actos responsables que irreflexivos, más buenos modos que malos fondos. Siempre he creído que lo que te define no es el error que cometes, sino lo que haces a partir de ello. Bauer perdió su oportunidad de mejorar el fut, rectificando o probando lo que dijo y Aarón Padilla -después de casi ponerse los guantes- terminó dando una “cachetada con Ganso Blanco”.