Redacción Animal Político · 25 de abril de 2023
El presente artículo lo escribo en el marco del Día Naranja (que busca erradicar la violencia de género), pensando en mi niña interior y en todas las niñas que sufren acoso escolar. Espero que sirva como un llamado a visibilizar, prevenir, identificar y erradicar sus diferentes manifestaciones.
Cuando era niña, a principios de la década de los ochentas, era poco común hablar de acoso escolar; sin embargo, sabía que no estaba bien molestar, atacar o discriminar a nadie en la escuela por su manera de hablar, vestir, verse, tener gustos diferentes o por cualquier otro motivo. Años después, esas acciones tienen nombre, le decimos bullying o acoso. El primer paso fue visibilizar el problema, saber que existe, nombrarlo y tener en cuenta que puede tener graves consecuencias en quienes lo viven.
De acuerdo con la prueba PISA 2018, dos de cada diez estudiantes en México sufren acoso en sus centros educativos, y la mayoría está de acuerdo en que esta situación impacta en algún nivel su desempeño escolar.
Sin embargo, no sólo afecta a nivel escolar, también tiene consecuencias en la autoestima, puede ocasionar trastornos emocionales como ansiedad y depresión que pueden desencadenar en suicidio. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) en el año 2020 se presenta la mayor cantidad de intentos de suicidio desde el inicio de pandemia, relacionados con problemas de salud mental, consumo de sustancias, y el acoso escolar.
El acoso o bullying tiene diferentes manifestaciones: física, verbal, psicológica, cibernética, exclusión social y de tipo sexual; y es una de las problemáticas importantes al interior de las escuelas. Ante ello, debemos entender que es una problemática que no sólo involucra a estudiantes y docentes, sino a las familias y la sociedad en general, asumiendo la corresponsabilidad de establecer acciones para prevenirlo y erradicarlo, prestando atención no sólo a quien la padece, sino también a quien ejerce la violencia, ya que muchas veces está replicando lo que vive o es un síntoma de alguna otra problemática.
Por lo anterior debemos abordar el acoso de manera integral. En Mexicanos Primero estamos conscientes de que las niñas deben estar bien para aprender, es por ello que las escuelas deben ser espacios seguros; esto se logra con la prevención y erradicación de todas las formas de violencia, identificando casos específicos, brindando seguimiento y canalizándolos para que reciban atención psicológica: en casa se debe fomentar la comunicación y la confianza en la familia, que sepan que es un espacio para expresar lo que viven y sienten, por último como sociedad, fomentando la denuncia y estableciendo acciones conjuntas para sensibilizar en torno al tema del acoso escolar, establecer acciones preventivas, aprender a reconocerlo, comprender que nadie debe maltratar ni ser maltratado. Sólo así podremos erradicarlo.
Ahora como adulta, soy parte de una colectividad consiente de la existencia del acoso o bullying, que no sólo lo nombra, sino que busca un camino para prevenirlo. Yo busco soluciones como deuda pendiente a la pequeñita que fui, pero también para atender a quienes lo han sufrido. Más sobre herramientas socioemocionales pueden encontrarse en nuestro estudio “Aprender a estar bien. Estar bien para aprender” publicado en esta liga.
* Alejandra Díaz-Corona es activista en Mexicanos Primero.